No se equivoquen

Octubre 14, 2013 - 12:00 a.m. Por: Alberto Silva

El día 25 del mes de septiembre pasado, se cumplieron los 500 años del descubrimiento del Océano Pacífico por parte del conquistador Vasco Núñez de Balboa. Ninguno de los que a boca llena, hablan ahora del inmenso mar de posibilidades que ofrece, el que fue denominado también por los españoles “El Mare Nostrum”, hizo mención siquiera de esa fecha trascendental, signo inequívoco de que todavía no sabemos en donde estamos parados.Buenaventura fue la única ciudad que convocó a un foro para recordar esa fecha. De todas las poblaciones y puertos asentados en el litoral del Mar del Sur colombiano, sólo ella se acordó de su mar. Ni la Presidencia de la República, la Gobernación del Valle, ni nadie de los estamentos importantes de la nación, con excepción de la Armada Nacional, se inmutaron. ¡Que tristeza! Pero bueno, la convocatoria sirvió para mostrar que hay interés del puerto por mostrarle al país sus inmensas posibilidades y su gestión frente a un futuro muy próximo.Los que no conocen ahora a Buenaventura, corran a hacerlo, porque en cinco o diez años encontraran un puerto y una ciudad con un cambio extremo que llevará a considerarla como otra ciudad milagro, así no lo crean los que desde acá, en los tendidos de sombra, cuestionan acremente el atraso actual de la ciudad, mas no de sus puertos (muelles) especializados, los mejores de la nación. El desarrollo de Buenaventura se siente, se ve y se toca. Quien no lo perciba así, es porque está enfermo. El sólo hecho de transitar por la doble calzada en construcción, es ya una evidencia maravillosa. Tanto será, que los presidentes de turno de la nación y sus ministros de transporte correspondientes, en los últimos cuarenta años, se atribuyen cada uno el mérito de haberla construido y olvidan, o no saben, en su afán por aparecer en la foto, que esa vía no se inventó desde la presidencia de la nación, sino desde aquí en el Valle, cuando se dio la primera palada para iniciar esa obra el 26 de septiembre de 1926 bajo la dirección del ingeniero Jesús María Bonilla y Mejías. Después de esa primera palada de tierra, han pasado 87 años de sacrificios por mantener y mejorar esa vía de acuerdo con cada época en un cuento de nunca acabar hasta llegar al momento actual, cuando el puerto de Buenaventura se ha convertido en el primero del país, por el mérito de pasar por sus muelles el 60% de la mercancía marítima de la nación.Dentro de los temas tratados con motivo de la conmemoración del descubrimiento del Océano Pacífico por Vasco Núñez de Balboa, se recordó que allí en Buenaventura se organizó la “armada” que dio la primera Batalla Naval de la Independencia en las bocas del río Iscuandé, con combatientes de las Ciudades Confederadas del Valle y navegantes bonaverenses, quienes construyeron en rústicos astilleros, sus falcas, faluchos y ceibos, todos a vela, para trasportar a los doscientos combatientes patriotas del valle que se convirtieron en la simiente de la actual Infantería de Marina y que no se sabe por cuales extraños motivos, la emérita Armada Nacional no lo ha reconocido oficialmente.Una vez sea complementada la vía al mar con la trasversal de Loboguerrero a Mulaló, la ciudad de Cali quedará a una hora y media del puerto de Buenaventura, obra que construirá la Agencia Nacional de Infraestructura ANI con recursos de la nación, en otras palabras, con recursos de todos los colombianos incluidos por supuesto los de la población bonaverense. Allí es donde encaja perfectamente que será con recursos propios y no regalados, como creen algunos por ahí. No nos equivoquemos.

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