Nacionalidad colombiana

Nacionalidad colombiana

Junio 22, 2016 - 12:00 a.m. Por: Alberto Silva

Por más que ahora se quiera cuestionar y minimizar la importancia de conocer la verdadera historia de los pueblos, estos en todo el mundo buscarán siempre indagar sobre sus orígenes, sus ascendientes y su gestión, porque saben muy bien que si no lo hacen vendrán otros y les montarán una historia acomodada y diferente. Nunca tendrá futuro una nación si no conoce e investiga su propia historia. Lo mismo sucede con las regiones. ¿Qué futuro tendrá una familia si desconoce quiénes fueron sus progenitores y quienes les antecedieron?Se encuentra en circulación la primera edición del libro, ‘De la formación de la nacionalidad colombiana’, escrito por Javier Tafur González, abogado caleño, especialista de etnología en el Museo del Hombre y la Universidad de París, magister en Lingüística y español, doctor en Humanidades de la Universidad del Valle, que alterna su oficio profesional con la investigación humanística y la cátedra en las principales universidades de la región. Es poeta, presidente de la Asociación Colombiana de Lingüística y Miembro de Número de la Academia de Historia del Valle del Cauca. El tema de su obra da para consulta de los lectores no familiarizados con la historia, el derecho, y para los investigadores de las ciencias del lenguaje, estudiantes y público en general.Narra en su trabajo aspectos de la historia nacional y vallecaucana en el ámbito del derecho, profesión de gran trascendencia de la humanidad. Los actores procesales de su obra pertenecen a una de las familias más notables de la región, la Isaacs Ferrer, hogar de donde procede uno de los más famosos escritores que ha tenido Colombia: Jorge Ricardo Isaacs, autor de la novela María.¿Cómo pudo verificarse un proceso de las características del Juicio de Sucesión de Jorge Enrique Isaacs Adolfus, padre del poeta, y su posterior Concurso de Acreedores en Palmira, 1861-1864, durante el post-conflicto de un país descuadernado por las luchas libertarias y civiles en las cuales se tramitaron aquellos juicios? Pues ahí está la gracia de esta obra literaria que aclara la forma y modo cómo se verificaron, en medio de un país que supuestamente había quedado sin justicia, sin registros de instrumentos públicos, sin escuelas ni colegios, pero sí repleto de iglesias y congregaciones. Juicios que se dieron con las leyes aplicadas durante el proceso de desmonte del aparato administrativo del Imperio Español y el establecimiento de la normatividad republicana, con sus sucesivos trámites de legislación debido a las diferentes guerras y constituciones que se dieron durante los últimos años del Siglo XIX.Muy flacos debieron ser los recursos financieros y de intendencia para llevar a cabo esos procesos. Palmira acaso tenía 8.000 habitantes; casi la misma cantidad de los que habitaban Cali por la misma época. En la pequeña ciudad con sus polvorientas calles se alojaba una población, mezcla de todo: blancos, negros, mulatos y zambos, de diferentes condiciones, con altísimo grado de analfabetismo, como en el resto de los Estados Unidos de Colombia, a los cuales pertenecía también la Villa de las Palmas, marcados todavía por el Derecho occidental, español, Indiano y neogranadino, con fuerte influencia de la Iglesia Católica. En alguna de las casas de teja de la plaza principal oficiaba como Juez del Circuito Civil de Palmira, Vicente Quintana, quien rubricó la sentencia.El libro contiene un valioso estudio para el conocimiento de las leyes y valores de aquel entonces, sus procedimientos, estilo de actuar de los abogados, y el final del periplo de un prohombre de la época y su familia, quienes entregaron toda su riqueza en medio de ese famoso Proceso Isaacs, para honrar sus compromisos de negocios y que ha sido estudiado minuciosamente por el profesor Tafur.

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