El Litoral

Diciembre 23, 2015 - 12:00 a.m. Por: Alberto Silva

Ninguno de quienes hayan visitado en alguna oportunidad al Pacífico colombiano podrá negar la valiosa prenda que posee la nación, gracias al Mar de Balboa y su litoral, el cual tiene la oferta medio ambiental más amplia del país por su mega biodiversidad. De los 1.400 kilómetros de sus costas, 250 corresponden al departamento del Valle del Cauca, localizados precisamente en la mitad de ellos, mirando hacia la cuenca pacífica donde se encuentran las potencias económicas más importantes del mundo en la actualidad.Las costas vallecaucanas poseen sitios y fenómenos naturales determinantes para la nación: el puerto de Buenaventura y su variedad de modernos muelles por donde pasa más del 70% de la mercancía y productos importados y exportados por el país anualmente; el andén Pacífico del departamento del Valle del Cauca, que conforma el 38% de su territorio, cubierto por un manto de selva considerada como una de las reservas más importantes del mundo en la producción de oxígeno para la humanidad; su riqueza fluvial, expresada en las fuentes y vertientes, productoras del segundo elemento indispensable para la vida, después del oxígeno, como es el agua. Aun así, con estas magníficas ventajas comparativas, el país se olvidó durante centurias de su mar Pacífico y pudo solo hasta la aparición de la CVC, ver su potencialidad. El litoral, gracias también a la lógica presión económica mundial, ejercida por las naciones asiáticas, se encuentra en un desarrollo más acelerado. Entonces la nación ha decidido dejar de voltearle la espalda. Un nuevo horizonte se abre para la región pacífica, donde la CVC ha venido ejerciendo la autoridad ambiental desde su fundación y ha labrado su historia en más de seis décadas. Son muchos los ejemplos. La Reserva de Bahía de Málaga es uno de ellos. Hasta ahí llega y de allí parte la migración de las ballenas Yubarta, sitio considerado como la sala cuna de esta variedad de cetáceos estimado como patrimonio imprescriptible, punto de especial protección y centro de cultura y turismo, sometido a especiales normas para el comportamiento de visitantes y estudiosos de las ciencias biológicas.La industria de la producción de oxígeno también se da con los manglares, verdaderas fábricas sin chimeneas de ese elemento vital y además sitio de refugio y reproducción de las principales especies marinas y terrestres. Allí también la autoridad ambiental vallecaucana ejerce su control. En 1954 cuando se fundó la CVC, era muy reducida la autoridad nacional para el control de los recursos naturales de la costa pacífica, lo mismo que la educación ambiental al respecto. La vida de los manglares no era bien conocida y también su ascendencia en las especies faunísticas que cobijan y protegen. Ahora en cambio se practican las vedas de talas  programadas de especies arbóreas específicas y control de las talas por grupos ilegales.La pesca no es regulada por la CVC. Este ejercicio le corresponde al Ministerio de Agricultura y se caracteriza por su desarrollo desordenado. En vísperas de la terminación de la doble calzada desde la planicie hasta el puerto de Buenaventura, con toda su impresionante infraestructura en ejecución, importantes cambios se operarán al convertirse Cali y la región en el mayor centro de distribución de pescado y mariscos del país.Cuando Sebastián de Belalcázar llegó al valle geográfico del río Cauca, lo hizo en busca de El Dorado y nunca lo encontró. No lo podía ver, estaba parado encima de él. Hoy, 479 años después y en buena hora, un grupo de estudiosos y dinámicos jóvenes de los sectores públicos, privados y académicos vallecaucanos lo encontraron envuelto en un curioso empaque rotulado: ‘Narrativa Estratégica de Competitividad’. Cuando lo decodifiquen completamente, conoceremos las inmensas ventajas comparativas de nuestra región.

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