El Cauca

Febrero 25, 2011 - 12:00 a.m. Por: Alberto Silva

Desde su nacimiento en el páramo de Sotará, en el Macizo Colombiano, hasta su desembocadura al río Magdalena en el Brazo de Loba, el río Cauca recorre 1.204 kilómetros entre diversos pisos térmicos de los departamentos de Cauca, Valle del Cauca, Quindío, Risaralda, Caldas, Antioquia, Córdoba, Sucre y Bolívar. Un área de drenaje con la importante cifra de 59.074 km2. Esa es su cuenca y en ella se encuentra asentada el 25% de la población colombiana.Cualquiera se asombra cuando considera en detalle que allí en esa área se encuentran los más importantes centros urbanos de la Nación: Cali, Medellín, Pereira, Manizales, Palmira, Tuluá y una gran lista de ciudades intermedias que superan, cada una, los 100.000 habitantes, como Popayán, Buga, Cartago, Dosquebradas, Armenia, Sevilla, Itagüí, Envigado, Bello y Magangué, y otra cantidad de poblaciones menores.A pesar de que mucho se ha dicho sobre el desastre ocasionado por el invierno en el área de influencia del río, no se ha dicho todo. Antes de que la CVC dejara se ser la CVC, el primero de enero de 1995, cuando el Gobierno de entonces resolvió cambiarle de piel, ésta cumplía con el cometido para la cual fue creada. Dentro de los proyectos que la antigua institución le dejó a la nueva en aquella fecha, se encuentran los de las 61 unidades de adecuación para el control de las inundaciones a lo largo del trayecto del río en su paso por el Valle del Cauca. Cuando la antigua CVC dejó de existir, tenía identificadas y prediseñadas esas unidades de adecuación y manejo. Si se les hubiera dado continuidad, algo muy distinto y favorable habría ocurrido y no estaríamos lamentando las consecuencias trágicas de este invierno, especialmente en el norte del Valle. Lo que ocurre actualmente en el país es resultado de la intervención del hombre sobre su medio ambiente de manera incontrolada. Comenzó hace mucho tiempo con la deforestación, desmantelamiento de las cuencas de los ríos, las prácticas agrícolas rudimentarias y la falta de autoridad casi que absoluta para hacer cumplir las normas técnicas medioambientales. Pero, como todo en la vida tiene su flujo y su reflujo, se observa ahora una actitud diferente de la población ante la falta de operatividad de una institución que fue ejemplo en el país, y exige un cambio radical. A raíz del Decreto 141 de enero pasado, el Gobierno, en buena hora, quiere tomar el control de la CVC, o al menos esa es su intención. El presidente Juan Manuel Santos, nombró a Henry Éder como su representante en la junta directiva. Escogió a una persona que conoce a fondo la organización, pues fue su director ejecutivo durante varios años, en la época más floreciente de la Corporación, y se untó de tierra y barro hasta conocer a fondo la problemática ambiental de la cuenca moderna.La cuenca del río Cauca es enorme y de igual tamaño es el trabajo y responsabilidad de quienes la operen por medio de la entidad administrativa que se cree o reforme para el efecto. Y su trabajo debe comenzar o continuar como lo hicieron aquellos que en 1954 la concibieron. Como bien lo dijo alguna vez un pensador de la institución, “nosotros nos metimos con el río, invadimos su casa y todo lo que en ella había”; ahora nos toca reconstruirla y hacerla más habitable y productiva. Y le corresponde a medio país hacerlo.

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