Dolo Eventual

Febrero 13, 2012 - 12:00 a.m. Por: Alberto Silva

Todos aquellos que sientan algo de culpa por las tragedias ocurridas durante los dos inviernos pasados, deben poner sus barbas en remojo. También deben hacerlo los que de forma facilista dicen siempre: eso no me tocaba a mí. El penalista Abelardo de la Espriella, ha puesto en uso la figura jurídica del Dolo Eventual para condenar a todas aquellas personas naturales o jurídicas que incurran en él. Y la puso en ejecución con la denuncia penal instaurada contra varias EPS por el hecho de que, según él, los directivos de esas entidades investigadas respondan por los homicidios a título doloso, de las miles de personas que murieron a la espera de una atención médica que jamás llegó, al negarles algún medicamento que no está incluido el Plan Obligatorio de Salud, olvidando que por ley, eran garantes frente a la vida e integridad física de los usuarios del servicio. Algo parecido va a ocurrir con los responsables de tanta tragedia ambiental. Las autoridades, según la Constitución, están instituidas para proteger a todas las personas residentes en Colombia, en su vida, honra, bienes, creencias, y demás derechos y libertades, para asegurar el cumplimiento de los deberes sociales del Estado y los particulares. Son garantes de lo anterior, todos los mandatarios oficiales, desde el Presidente de la República, hasta el inspector de Policía de un corregimiento. Lo mismo todos los gerentes, directivos y jefes de oficinas o departamentos descentralizados que tienen funciones específicas. Pero si ellos desconocen sus obligaciones y por acción o por omisión, no atienden los mantenimientos de vías, construcción de embalses seguros, normas de minería, reforestación y todas las medidas previsibles disponibles, a sabiendas del peligro que corremos todos los colombianos y del daño que pueden causar y no hacen nada para evitar los resultados catastróficos que el país conoce, deben entonces ser responsables como determinadores de esos daños y muertes.Y vendrán más abogados penalistas como Abelardo de la Espriella a poner orden en casa. Porque los controles del Estado cada día se perfeccionan más y utilizan elementos como es el caso en la Justicia con el Dolo Eventual, para usarlos cuando por ejemplo en la cuenca del río Cali o en la de cualquier otro río, se generen deslaves por las grandes crecidas de sus caudales y ocasionen derrumbes de viviendas, asentadas indebidamente en sus márgenes con pérdidas de bienes y de vidas por la imprevisión o laxitud de la autoridad o instituciones que a sabiendas de los problemas, no mueven una aguja para evitarlos.El día en que comiencen a bajar por el río Cali, cadáveres de seres y de cosas, fruto de los problemas que actualmente se forman en sus cabeceras con la deforestación y los asentamientos humanos en sus riberas, a muchos de los funcionarios públicos y privados, se les aflojarán las corvas y se oirá el castañear de dientes porque el Dolo Eventual entrará en todo rigor. Se conoce que para darse esta figura, se tiene que producir un resultado, pues lo trascendente no es que un bien, como el medio ambiente, esté descuidado, sino que a raíz de ese descuido se provoque un resultado lesivo, pues si no hay resultado, no hay delito. Esta es la característica fundamental de los delitos imprudentes, ya que si no se produce el daño por muerte, lesión o estrago, el sujeto no puede ser castigado por la simple infracción de un deber. Ya pasaron los tiempos cuando para justificar nuestra tragedia ambiental, sólo se requería echarle la culpa al Niño, a la Niña y a toda su familia. Ahora será a otro precio.

VER COMENTARIOS
Columnistas
Publicidad