Autopista vital

Autopista vital

Junio 04, 2014 - 12:00 a.m. Por: Alberto Silva

Al finalizar el año anterior, el Instituto Nacional de Vías, Invias, presentó en Cali los resultados de los estudios Fase I de la conexión Buenaventura—Orinoquía, en su tramo: Palmira-Las Cruces y Colombia, este último un pueblito huilense en los límites con él Meta. Quienes miren un mapa entenderán el especial significado de esa autopista con respecto al futuro del país y del Valle.Según Invias al construir esos 240 kilómetros se van a optimizar y dinamizar las economías de Colombia y Venezuela, pues será la puerta de entrada del Pacífico a los Llanos orientales y por ellos al país vecino. El proyecto se encuentra localizado en los departamentos del Valle, Tolima y Huila a lo largo de terreno montañoso y escarpado. Es el primer corredor transversal de alta competitividad por la integración de medio país con el Pacífico y todas sus ventajas comerciales, agrícolas y culturales. Ni hablar de los nuevos hallazgos de yacimientos de hidrocarburos.Hasta aquí todo de maravilla. Pero muy cerca del pueblito Colombia en el Huila, se encuentra La Uribe en el Meta, por donde va a pasar la carretera “marginal de la selva” que viene desde Villavicencio a unirse al sur con San Vicente del Caguán en el Caquetá, región productora de gran parte del ganado consumido a diario en el suroccidente colombiano y que hoy es transportado por una larga carretera al Valle desde Florencia.En aproximadamente una década cuando la “marginal de la selva” llegue al Caguán, ese ganado tomará rumbo a Bogotá por Villavicencio y al Valle no volverá un solo cacho: Desastre a la vista. En ese momento los dirigentes vallecaucanos caeremos en la cuenta de que nos han hecho la operación parados y sin anestesia.Ante la dramática situación que se ve venir para la región y ante la displicencia a todo nivel, sólo existe un chaleco salvavidas, ahora en manos de Invias, consistente en apretar la marcha para que la proyectada conexión Buenaventura-Orinoquía tome más fuerza y pueda así llegar a La Uribe, casi en forma simultánea con la proveniente desde Villavicencio.Hace un mes se reunieron en Mesetas, muy cerca de La Uribe, los alcaldes de esas localidades con los de Granada, Lejanías y Puerto Rico, acompañados con líderes del Huila, Meta y Caquetá en un foro de 300 personas, donde brillaron por su ausencia los representantes oficiales del Valle, quienes deberían ser los primeros interesados sobre esta vía.¿Qué nos pasa? Por esta misma columna se ha denunciado de manera persistente el peligro a que enfrentará la región cuando cese la llegada al Valle del ganado vacuno y gran variedad de productos alimenticios procedentes del Caquetá. Mientras el gobernador del Meta, Alan Jara, apostó $130.000 millones sobre la mesa a un Fondo Común (Valle, Tolima, Huila, Meta y Vichada) con el propósito de apuntalar el proyecto, acá nuestra dirigencia ni siquiera se da por aludida.A la reunión de Mesetas sólo dos quijotes, uno de Palmira, el arquitecto Rodrigo Ramírez Quintero y otro de Florida, el concejal Erzaín Montoya hicieron acto de presencia, a motu propio. Quedaron asombrados con la dinámica del grupo llanero por conectarse con el Pacífico y avergonzados por el desdén que allá alcanzan a percibir de nuestra actitud.No demorarán mucho nuestros nietos en sentir igual vergüenza cuando se den cuenta que este proyecto lleva cien años de haberse concebido, desde el momento en que llegaron a Cali las primeras motoniveladoras y bulldozeres trasportados en el recientemente inaugurado Ferrocarril del Pacífico el 1º de enero de 1915.

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