Amenaza real

Amenaza real

Julio 23, 2014 - 12:00 a.m. Por: Alberto Silva

El título de esta columna, es el clamor y alarma  en el editorial del diario El País de Cali el viernes pasado, ante la proximidad del Niño. Debe interpretarse  en la ciudad y la región, como el sonido de las sirenas de los buques de guerra en plena mar ante un ataque aéreo. Ni más, ni menos.Todos a sus puestos de combate. Comenzando primero por los Secretarios de los despachos de la Gobernación  del Valle y de la Alcaldía de Cali sin excepción, quienes deben recibir un curso de inducción acelerado sobre el conocimiento de su territorio, empezando por encaramarlos en avionetas o en helicópteros y sobrevolar con ellos la ciudad y su entorno. Así observarán la dramática situación ambiental de la capital del Valle. Desde las alturas podrán observar lo que no  alcanzan a divisar desde sus escritorios, porque las sinuosidades del terreno con sus colinas y cerros no les permite mirar en su totalidad el drama de lo que pasa allá detrás.Deben armarlos con el libro: “Descubriendo Nuestro Territorio”, para conocer la síntesis ambiental del Valle, bella publicación concebida por la CVC y el Zoológico de Cali. Con ese documento podrán conocer el impacto ambiental que hemos logrado todos juntos en detrimento de nuestro ecosistema. De lo contrario aterrizarán todos mareados sin haber entendido ni jota y así seguirán permitiendo invasiones sin autoridad que las detenga, incendios, deforestaciones, contaminación de vertientes, captura de animales silvestres y demás prácticas que nos traen los inmigrantes de otros departamentos del país que desconocen nuestra cultura  y  por supuesto cada uno intenta establecer la suya con sus asentamientos a la brava.La cuenca hidrográfica del río Cali es lo más aterrador de la ciudad. Tiene todos los estudios y diagnósticos del mundo y paradójicamente es donde se hacen todas las cosas contra natura. Es donde se agrede lo más precioso de la urbe: el río que la atraviesa. Es donde se establecen los asentamientos sin ningún derecho, a la vista de las autoridades: ambientales, de salud, urbanísticas, agrícolas, culturales  y sanitarias.Por eso mismo, “el toque de arrebato” que hace este periódico en su editorial, es el llamado para que todos, absolutamente todos, estemos atentos y obligar a que las autoridades se toquen a fondo, especialmente aquellas que permiten las invasiones. Sin paños de agua tibia. Como ejemplarmente lo hizo el anterior Secretario de Tránsito Alberto Hadad, en demostración de que las cosas cuando se tiene la voluntad de hacerlas, se hacen. Los ciudadanos que tienen sus residencias al pie de los cerros y quienes  viven en las partes altas, deben informar a las autoridades sobre la presencia sospechosa de pirómanos para perseguirlos como delincuentes de la peor calaña.Cali, como integrante del Valle,  tiene gran responsabilidad en la calidad de vida y las actividades productivas y humanas de sus pobladores. Por tanto la gestión del agua se torna en un desafío de la comunidad, que le corresponde enfrentar a la sociedad actual. La cuenca del río Cali está en inminente riesgo de ocasionar una tragedia descomunal si sigue la permisividad de invasiones  y deforestaciones en su territorio. Es importante recordar que si ocurre una tragedia como la  del Estado de Vargas en Venezuela hace 20 años, la forma jurídica del dolo eventual se aplicaría parejo para muchas cabezas de las administraciones caleñas que en su momento no atendieron el clamor de la naturaleza en agonía. Estas reflexiones serán letra muerta si no recurrimos al conocimiento que nos proporcionan las situaciones ambientales ocasionadas en la ciudad y el departamento en un momento dado como el actual.

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