Ahí está

Marzo 31, 2012 - 12:00 a.m. Por: Alberto Silva

No es un secreto. La elección de Rodrigo Guerrero Velasco como alcalde de la ciudad de Cali, permite un renovado optimismo para el período de los inmediatos cuatro años de su mandato. Son muchas las expectativas. Pero hay una de espectacular trascendencia: el Jardín Botánico de la ciudad.Los jardines botánicos de Bogotá y Medellín, medraron durante 20 años entre la incomprensión de sus municipios y la desidia de la gente, hasta que Enrique Peñalosa y Sergio Fajardo por fin resolvieron meterle mano –voluntad política, se llama eso-, y destinaron cerca de 30 mil millones de pesos cada uno para impulsar a esos dos proyectos de ciudad, hoy ejemplos en la Nación.El Jardín Botánico de Cali se forjó gracias al altruismo de un grupo de personas naturales y jurídicas, quienes pensaron en él como una respuesta prioritaria para la defensa de la cuenca hidrográfica del río Cali, vital para la calidad de vida de dos y medio millones de habitantes. Sus miembros se la pasaron durante 10 años montándolo a ruego, liderados por su director el mundialmente reconocido biólogo Jorge Orejuela Garnert.Durante casi una década, tres administraciones municipales –concejos y alcaldes- se hicieron los de la vista gorda. Con la honrosa excepción del alcalde Ramiro Tafur, quien en dos meses y en vuelo rasante le pavimentó los 800 metros de la vía de acceso, los demás, silbaron mirando al techo con las manos en los bolsillos, como si nada, en asombroso desconocimiento de los esfuerzos de la institución por implementar un recurso único para la ciudad. Ni un mendrugo de pan se atrevieron a participarle. Pero ahí está en el sitio más álgido, importante y hermoso de Cali.Se espera que con el respaldo de la Alcaldía, sea posible impulsar el Jardín Botánico de Cali a las metas logradas en la capital del país y la capital de la montaña, como proyecto de ciudad, con elementos que garanticen el avance en todas sus líneas de acción, como son: parque público para la recreación y el ecoturismo, unidad clave en la red de parques educativos y recreativos urbanos, además como unidad productora de árboles nativos para las necesidades urbanas y rurales del municipio; centro de investigación y conservación de especies vegetales, así como dinamizador del corredor ambiental del río Cali.Tiene el alcalde Guerrero Velasco, como él bien lo dijo en la reunión con columnistas de opinión, varios jugadores estrella a quienes dejará jugar por su solvencia profesional en sus respectivas áreas, para que sean ellos los que marquen los goles. Por el momento para el partido del Jardín Botánico de Cali, seguramente alineará a Esteban Piedrahíta, un enfermo crónico por las cuestiones ecológicas, así también a Beatriz Eugenia Orozco, miembro de la Junta Directiva de la Fundación y actualmente directora del Dagma. Por supuesto los concejales del Municipio han de aportar su voluntad para el desarrollo definitivo, donde están comprometidos hasta el cuello por aquello de los asentamientos urbanos en las cabeceras del río que requieren una solución drástica.No está lejano el día en que se cumpla el propósito de llevar dos millones de estudiantes y visitantes anuales, al Jardín Botánico de Cali por cuenta del Municipio, como ya lo ha hecho el de Medellín, donde a la entrada, en grandes caracteres un aviso dice: ¡Bienvenido, la Alcaldía ya pagó tu entrada!Señor Alcalde: la mesa ya casi está servida. ¡Meta el gol! Para qué recordarle su fuero de caleño conocedor como ninguno de las dolencias ecológicas que padece su amado municipio. Ahí está ese nicho ambiental donde singularmente se encuentran también la CVC, el Zoológico, Epsa y Empresas Municipales, en terrenos del municipio. Ah, y las invasiones.

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