7 de agosto

Agosto 05, 2016 - 12:00 a.m. Por: Alberto Silva

El 7 de agosto es la fecha con que se conmemora cada año la Batalla de Boyacá que según la historia oficial, selló la Independencia nacional. Dos siglos después de que Bolívar transmontara la Cordillera Oriental y diera esa batalla, los colombianos seguimos convencidos con torpeza de bobos, que con ese legendario y heroico combate, quedamos libres del yugo español, simplemente porque desde Bogotá, años después, unos venerables señores despistados así lo dijeron. Olvidaron en el colmo de su centralismo, que el Virreinato de la Nueva Granada estaba constituido por 15 provincias: Cundinamarca, Tunja, Cartagena, Popayán, Mariquita, Panamá, Chocó, Antioquia, Neiva, Casanare, Pamplona, Riohacha, Santa Marta, Socorro, y Veraguas (hoy Nicaragua). Con la Batalla de Boyacá sólo se liberaron las dos primeras.Se colige entonces que después de Boyacá, quedó faltando mucho pelo para el moño de la Independencia colombiana. Debieron transcurrir todavía tres años más, de enfrentamientos bélicos de sangre, dolor y lágrimas que los señores de Santafé, cómodamente recostados en sus sillones, no tuvieron en cuenta para configurar la verdadera Historia Patria de la nación. De esa manera omitieron el protagonismo del suroccidente colombiano en donde Bolívar con su presencia, o sus tropas en su ausencia, integradas con soldados de las comarcas de turno, se jugaron sus restos en combates como el de San Juanito en Buga, Guanabanal en Palmira, Genoy en cercanías de Pasto, Pitayó en el Cauca, hasta la última gran Batalla de Bomboná en 1822 en las estribaciones occidentales del volcán Galeras, último combate de la Independencia de la Nueva Granada, donde quedaron regueros de combatientes vallecaucanos que la historia centralista colombiana se niega a recordar.Cuando el presidente de Venezuela Hugo Chávez con su jauría de medios de comunicación se presentó en Villavicencio para la fallida entrega del niño Emmanuel hijo de Clara Rojas, secuestrada de la guerrilla, invitó al presidente de Argentina Néstor Kirchner, al director de cine Oliver Stone y a otras indignidades del mundo, y de Colombia, de esa época para aprovechar la oportunidad de abrir su boca, y ante un mapa, dictarles la manera como los venezolanos con Bolívar a la cabeza habían trasmontado el páramo de Pisba, desde los Llanos Orientales para liberar a la Nueva Granada. Y lo hizo sin hacer mínima mención de los granadinos. Nadie, absolutamente nadie en Colombia protestó por tamaña omisión, por una simple razón: muy poca gente conoce la verdadera historia. Chávez como Bolívar quien era un genio de la publicidad y ponderaba mucho a sus coterráneos, no contó la versión completa. Juzguen ustedes: Bolívar salió de Pore, población del Casanare, con 2.000 granadinos de diversas regiones de la actual Colombia incluidas las de los Llanos Orientales, y con 800 hombres más entre ingleses y venezolanos. De estos últimos, por deserción, solamente 600 llegaron al pie de la Cordillera Oriental en Morcote para iniciar el ascenso al Páramo de Pisba. Al otro lado de la cordillera, en Socha (Boyacá), los casi dos mil granadinos fueron los primeros en llegar. Dos días después arribaron los restantes: 300 de la Legión Británica y 200 venezolanos. Habían desertado otros cien más. No es posible que en Colombia se persista en seguir comulgando con la deficiente Historia Patria que nos escribieron los abuelos y no se tenga el valor de revaluarla como lo hacen a diario las naciones modernas en la medida que aparecen nuevas investigaciones y se perfeccionan las técnicas historiográficas. Ojo entonces con la próxima celebración del 7 de agosto. No sigamos creyendo las pendejadas históricas dichas desde la Presidencia de la República para abajo. Icemos con respeto nuestras banderas pero con conocimiento de causa, para remendar su desastrosa ausencia en fechas patrias muy recientes.

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