Viviendas demagógicas

Viviendas demagógicas

Agosto 29, 2012 - 12:00 a.m. Por: Alberto José Holguín

Creo que el presidente Juan Manuel Santos y su entonces ministro del Interior Germán Vargas Lleras venían haciendo un buen gobierno hasta que se asustaron porque hubo una baja en las encuestas a consecuencia de algunas dificultades que no eran graves. Entonces resolvieron inventarse uno de los planes más demagógicos de los últimos tiempos.Para corroborar lo que yo estaba imaginando, consulté con el Drae y encontré que DEMAGOGIA es “la práctica consistente en ganarse con halagos la voluntad del pueblo”. Y una de las mayores muestras de demagogia, y de paso también de populismo, fue la orquestada por el Presidente y su Ministro para mostrarle al país su altísimo sentido social, ilusionando a un montón de familias paupérrimas, casi todas desplazadas e inocentes víctimas de nuestra absurda violencia, anunciándoles con bombos y platillos que se construirían y les entregarían en forma gratuita cien mil viviendas por ser los ciudadanos más pobres de Colombia. Se llegó al colmo de que Vargas Lleras, todo un político, renunciara al Ministerio de la política para aceptar el de Vivienda en busca de un vitrinazo.Con ese proyecto, la situación de Cali se complica más. Como hace mucho tiempo los caleños nos encargamos de decir que ésta era la ‘sucursal del cielo’ por la que corrían ríos de leche y miel, son incontables las familias de desplazados que se vinieron para acá en busca del paraíso, después de que la guerrilla y los paras les arrebataran lo poco que tenían, por lo que llegaron sin ninguna pertenencia y con una mínima preparación. Con el cuento de las casas gratis Cali aumentará su problema de población que nada aporta y demanda mucho, cuya solución es muy compleja y costosa.Santos y Vargas estuvieron algo de malas porque el bombazo que lanzaron coincidió con una importante conferencia que dictó en Bogotá el exalcalde de Nueva York, Rudy Giuliani, quien dijo que él no creía en la conveniencia de regalar por regalar pues está demostrado que quien nada pone para conseguir algo, no lo aprecia. Y entonces empezaron a llover las críticas y a surgir algunos argumentos tan ciertos y simplistas como éstos: ¿Qué harán las familias beneficiadas con la vivienda gratis cuando no disponen de muebles para dotarlas? ¿Cómo pagarán los servicios públicos cuando les llegue la primera factura un mes después de recibir el regalo? ¿Para qué ollas, ni vajilla, ni cubiertos, si no hay con qué comprar alimentos? ¿Suena dantesco? Claro que sí, pero esa es la triste realidad. Aquí sí que cabe el conocido y antiguo proverbio chino que dice: “Regala un pescado a un hombre y le darás alimento por un día; enséñale a pescar y lo alimentarás toda su vida”.Surgen muchos problemas más pero me limitaré sólo al siguiente: ¿Qué tipo de viviendas son y dónde se construirán? Ya en el caso de Cali se oyen voces de protesta de cientos de familias honestas y trabajadoras que a base de esfuerzo han comprado sus viviendas en sitios dignos como Potrero Grande, Altos de Santa Helena y Ciudad Córdoba y que ahora están aterradas ante la perspectiva de que el Estado les asigne un vecindario que les traerá desvalorización a sus inmuebles.Excelente que se promuevan planes de viviendas dignas, pero no a base de demagogia. Hacerlas es una obligación del Estado pero no regalándolas caprichosamente sino creando fuentes de empleo que permitan a la gente adquirirlas.

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