¿Utopía?

Septiembre 01, 2010 - 12:00 a.m. Por: Alberto José Holguín

Se conoce como utópico algo optimista que parece irrealizable, pero que bien manejado puede volverse realidad. Y en política colombiana ha habido tres proyectos utópicos en los últimos diez años. Empecemos por el que, por mal planeado y peor manejado, negó la Corte Constitucional con razones justificadas y acabó con la aspiración de Álvaro Uribe para hacerse elegir por tercera vez Presidente de la República. Antes hubo otros dos intentos que también fracasaron. El propuesto por Andrés Pastrana en el 2000 que nació muerto porque él no supo manejarlo ante el Congreso para que por lo menos despegara en su primera etapa. Y el del 2003, cuando el presidente Uribe casi no tenía oposición y desaprovechó su mejor momento al dejarse enredar por algunos políticos que convirtieron en una colcha de retazos las propuestas que lo habían llevado al poder pocos meses antes. Aunque tuvo amplia mayoría en las urnas, se hundió por no alcanzar el umbral, de lo que se encargaron quienes fomentaron la abstención.Por eso, aunque suene utópico pensar en otro referendo, el presidente Santos no debe desechar esa idea pues de lograr que se apruebe algo similar a lo que proponían Pastrana y Uribe, le prestaría un valioso servicio a Colombia ya que esas propuestas son convenientes y populares. Recordemos algunas: *No podrán ejercer cargos públicos de por vida quienes hayan sido condenados por delitos contra el patrimonio del Estado. *El Congreso será unicameral. *Se eliminarán las suplencias de los miembros de las corporaciones públicas de elección popular. *Pérdida de la investidura a los congresistas por inasistencia a 5 ó más reuniones plenarias en un mismo período de sesiones, cualquiera que sea la causa. *Disminución del número de diputados de las Asambleas Departamentales. *Disminución del número de concejales y eliminación de su remuneración, como era antes. *Los cargos de Procurador General y Contralor General deben ser ejercidos por ciudadanos con filiación política distinta a la del Presidente. Y quedémonos allí para no enredar la pita.La parte fácil es que el proyecto puede ser presentado por el Gobierno, o por un grupo de ciudadanos que represente al menos el 5% del censo electoral. Luego se requiere el voto favorable de la mayoría de los sufragantes y que éstos superen el umbral que es de unos siete y medio millones de votos. Y aquí viene lo difícil. Debe haber una ley en el mismo sentido aprobada por ambas cámaras del actual Congreso. Como quien dice, que quienes gozan de todas las prebendas deben renunciar a parte de ellas. Esa es la utopía. Porque con un mandatario como Santos que puede apoyarse en el pueblo por la alta votación que recibió, que está acompañado por un excelente Ministro del Interior, un popular Vicepresidente y algunos políticos probos e influyentes y que cuenta con un amplio respaldo en el Congreso, la cosa es complicada pero no imposible ya que, como se dice, la unión hace la fuerza. ¿Qué falta? Que Santos se arriesgue y tenga la férrea voluntad de hacer algo que mejoraría políticamente al país; y que crea que un equipo como el descrito podría mover multitudes y desarrollar la difícil labor de convencer a los malos congresistas y políticos de pensar en el bienestar de Colombia.¿Es todo esto una utopía? Muy posiblemente. Y sólo Santos, si lo desea, tiene la opción de confirmarlo.

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