Ojo vivo, Presidente

Febrero 15, 2012 - 12:00 a.m. Por: Alberto José Holguín

Desde que Alvaro Uribe dejó la Presidencia no ha hecho más que recibir críticas, unas justificadas y la mayoría sin fundamento. Por eso a diario le preguntan toda clase de cosas. A raíz del resurgimiento de la violencia, me llamaron la atención sus palabras en reciente entrevista radial, cuando dijo que si en el país no hay seguridad es imposible que el mundo se interese en nosotros para conseguir el desarrollo económico que tanto necesitamos. Y me quedé pensando en lo cierta de esa afirmación. Sin tranquilidad SABMiller, la segunda cervecera del mundo, no habría invertido un centavo en Bavaria y sin seguridad habría sido imposible que el mago de la aviación comercial, Germán Efronovich, hubiera convertido a Avianca en una empresa modelo que poco antes estaba al borde de la quiebra. Sin confianza no estarían viniendo más turistas, ni empresas multinacionales de todas partes. Ejemplos hay muchos más, pero dejémoslo de ese tamaño.El presidente Santos inició su gobierno con un alto respaldo que aún tiene casi intacto. Pero no nos digamos mentiras. El Ejército está desmotivado. Primero se dijo que era porque no había recibido con agrado el nombramiento del almirante Edgar Cely como comandante general de las Fuerzas Militares; entonces se le reemplazó por un soldado, el general Alejandro Navas. Luego se argumentó que era porque el ministro de defensa, Rodrigo Rivera, no tenía el carisma para congeniar con los militares; entonces se le sustituyó por Juan Carlos Pinzón, un joven que parecía perfecto para el cargo. Nada pasó y nada cambió. A pesar de la desaparición de ‘Tirofijo’, ‘Raúl Reyes’, el ‘Mono Jojoy’ y ‘Alfonso Cano’, es un hecho que las Farc se han fortalecido. Su nuevo jerarca, Rodrigo Londoño Echeverri, más conocido como ‘Timochenko’, ha resultado más inteligente y audaz que sus antecesores. Y mientras tanto el Presidente ha asumido la absurda posición de afirmar que los últimos ataques de la guerrilla demuestran que está acabada, desesperada y sin saber qué hacer. Pocos creen eso. En estos días se publicó la opinión de los lectores en el ‘Lectómetro’ de este diario. El 93,6% opinó que el gobierno debe actuar contra la guerrilla fortaleciendo los operativos militares. Los recientes y frecuentes ataques a poblaciones indefensas y la cantidad de muertes de heroicos soldados y policías y de civiles inocentes, nos remontan al año 2002 y son la prueba de que algo grave está pasando. Y tal vez la forma de frenar este horror sea estimulando de verdad a las Fuerzas Armadas para que actúen sin temor a absurdas represalias legalistas, dándoles la autonomía y el poder necesarios para luchar decididamente contra la delincuencia guerrillera, en vez de andar condenando a diario a los militares que cumplen con su deber. Que nuestros jueces sean más realistas y no lleguen a la ridiculez de exigir que el Ejército pida perdón. ¿Perdón de qué? En la guerra hay que tomar medidas de excepción porque la guerra es cruel. Y la guerra en que estamos desde hace décadas debe acabarse.Ojo vivo, Presidente. Usted fue un gran ministro de Defensa cuando tenía un excelente jefe. No vaya a ser que ahora que le toca mandar, por estar buscando nuevos mejores amigos y tratando de ser el amable vecino latinoamericano, descuide la seguridad que es lo que más necesitamos para tener un país digno, en paz y con posibilidades de progreso.

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