Novena de Navidad

Diciembre 22, 2010 - 12:00 a.m. Por: Alberto José Holguín

Desde hace tiempo se celebra la novena de Navidad en casi todas las iglesias y en muchas reuniones privadas. Y los principales protagonistas siempre son los niños que van a ver el pesebre lleno de luces, con las figuras de la Virgen, San José, la mula, el buey, los reyes magos, sus camellos y muchos pastores con sus ovejas. El Niño Dios no está en ninguna parte, pero los niños viven la ilusión de que el 24 vendrá a traerles algún regalo y ese día su figura se colocará en el portal sobre un lecho de paja.Los niños se sienten felices hasta que empieza el rezo de la Novena. Después de unos minutos sus caritas van perdiendo el entusiasmo, se amodorran y cabecean. ¿Qué ha pasado? Que los adultos, que se creen los dueños de la novena, la han convertido en monótona y eterna, olvidando el tipo de auditorio que tienen. Y leen una cantidad de oraciones incomprensibles y tediosas. Veamos algunos apartes: en la Oración para todos los días por ahí dice: “Benignísimo Dios, os ofrezco las virtudes de vuestro hijo humanado suplicándoos con amor encendido que more eternamente en nuestros corazones”. En la de la Virgen vemos esta frase: “soberana María, comunicadnos algo de profundo recogimiento y divina ternura para que nos hagáis menos indignos de verle por toda la eternidad”. En la de San José: “Santísimo José, padre putativo de Jesús, os ruego me abraséis en fervorosos deseos de recibirle, mientras en su divina esencia le vea y goce en el cielo”. Y en la Oración al Niño dice: “Dulcísimo Jesús, venimos a exponerte toda nuestra miseria, deseando que no quede frustrada nuestra esperanza”. Luego vienen las conmemoraciones de cada día. La del primero, por ejemplo, empieza diciendo: “En el principio de los tiempos el Verbo reposaba en el seno de su Padre. Y termina con las palabras: el Verbo Eterno, ardiendo en deseos de salvar al hombre, resolvió hacerse hombre y así redimir al culpable”. En la del día tercero se lee: “La divina sangre que empezó a circular por las venas del Niño lavó las manchas del mundo culpable”. En el octavo día se lee: “El 24 de diciembre los rayos del sol doran las cimas de las rocas. En pocas horas aparecerá el Verbo Eterno”. ¿Qué niño puede entender este galimatías?Ya al final empiezan las aspiraciones para la venida de Jesús. Y en ellas hay cosas tan absurdas como: “sapiencia sana, Adonai potente, raíz sagrada de Jesé, flagrante nardo, lirio de los valles, llave de David, sácanos de la cárcel triste que labró el pecado, lumbre de oriente, espejo sin mancha, sin igual imagen, mísero amparo, Emmanuel preclaro, llueva de los cielos bienhechor rocío, anhelo sacro”. Y muchas más. Qué horror.El rito ha durado una eternidad que acabó con la paciencia de los pobres niños que fueron felices a la novena y ahora preguntan tristes a sus mamás si ya pueden irse para sus casas, pues no entendieron ni jota de la retahíla que les leyeron.Como creo que algo tan aburridor debe cambiarse, escribí para los niños una novena que en forma de cuento narra las peripecias del viaje de la Sagrada Familia de Nazareth a Belén, en la que son protagonistas personajes de la imaginación y de la Biblia. Si me animo y Dios quiere, la publicaré en otra Navidad en esta columna.COLETILLA: deseo a mis lectores y sus familias felices pascuas y próspero año nuevo.

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