Moisés Naim y Colombia

Moisés Naim y Colombia

Julio 07, 2010 - 12:00 a.m. Por: Alberto José Holguín

Referirme detalladamente a la importancia de Moisés Naim tomaría varias columnas como ésta. Baste entonces decir unas pocas palabras sobre él. Es un destacado profesor universitario, escritor y periodista, nacido en Caracas en 1952, que fue Ministro de Industria y Comercio en su país a comienzo de los 90 y Director Ejecutivo del Banco Mundial en la misma época. Por razones políticas dejó Venezuela hace cerca de diez años y se radicó en el exterior. Licenciado en Ciencias Económicas, obtuvo tanto un Máster como un Doctorado en el prestigioso Instituto Tecnológico de Massachusetts. Ha publicado ocho libros, el más reciente de los cuales, sobre economía global, ha sido traducido a quince idiomas y fue escogido como uno de los mejores del año 2005 por el prestigioso diario The Washington Post.Como periodista se ha especializado en temas de política económica internacional y desde 1996 es director de Foreign Policy, revista que ha ganado los principales premios de la industria editorial, se edita en la capital de los Estados Unidos y circula en 161 países. Sus columnas aparecen regularmente en publicaciones de la talla del New York Times, Newsweek, Corriere de la Sera, Le Monde, Berliner Zeitung, Financial Times, L’Espresso y muchas otras de alcance mundial.Dicho lo anterior y editados por falta de espacio, veamos algunos de los apartes de lo que escribió el 20 de Junio pasado en El País de Madrid, diario en el que publica su columna todos los domingos. Con el título ‘Envidiando a Colombia’ opina cosas tan ciertas que lo llenan a uno de emoción y nos hacen pensar que a pesar de los muchos problemas que tiene nuestra patria, son muchísimas las razones que existen para sentirnos orgullosos de ella. Dice Naim: “Hoy, mientras los colombianos eligen democráticamente a su próximo presidente, millones de sus vecinos los estarán envidiando. Y con razón. Envidiarán por ejemplo, a un país donde un presidente con enorme apoyo popular y ganas de seguir gobernando, acepta abandonar el poder porque así lo decidió un tribunal, algo inimaginable en otras naciones de América Latina donde los jueces son propiedad del presidente. También envidiarán una contienda electoral en la cual todos los candidatos tenían credenciales serias y la voluntad de no imitar el populismo tan de moda en la región. Colombia suscita envidia por su democracia y por los cambios que ha vivido en los últimos años, como su progreso económico, el aumento de la inversión privada tanto nacional como extranjera y la disminución de la inflación. Pero también produce envidia por la transformación que ha tenido en seguridad, especialmente en lo referente a las Farc, esa sanguinaria agrupación de mercenarios que, disfrazados de luchadores sociales, han sobrevivido gracias al narcotráfico y el secuestro, pero que cada día están más disminuidos, desmoralizados, aislados y sin la influencia que solían tener. Los avances experimentados por Colombia durante la presidencia de Álvaro Uribe son innegables y sus éxitos no sólo provocan envidia sino que sirven de ejemplo y de esperanza para otros países que siguen empantanados en el autoritarismo y el mal gobierno. Los colombianos le han demostrado al mundo que los pueblos pueden revertir tendencias y evitar destinos inaceptables. Por eso un día como hoy, pueden sentirse orgullosos, admirados y envidiados.”

VER COMENTARIOS
Columnistas