La Alcaldía

Septiembre 28, 2011 - 12:00 a.m. Por: Alberto José Holguín

Yo no voté por Jorge Iván Ospina. Pero creo que ha demostrado voluntad de acertar y ha hecho un buen gobierno. Además admiro su valor político por haber gravado con valorización a todos los caleños para ejecutar las megaobras, lo que de popular no tenía nada, porque a nadie le gusta que le toquen el bolsillo. Que movilizarnos se volvió un caos es cierto, pero también lo es que una vez terminadas las obras, recuperaremos parte del tiempo perdido y mejorará la calidad de vida de la ciudadanía. Ojalá su sucesor entienda que debe continuarlas para beneficio de todos.Ahora vamos al grano. La elección popular de alcaldes que se inició en 1988 fue un gran error porque Colombia no estaba preparada para ella. Habría podido ser una muestra de democracia si el común de los colombianos tuviera criterio suficiente para elegir y no vendiera su voto por un mercado, una caneca de aguardiente, algunos pesos o falsas promesas. Además trajo la más tremenda corrupción política. Los alcaldes de antes, nombrados por el gobierno, eran personas con méritos y buena preparación y aceptaban el cargo como un honor que los comprometía a cumplirle a la ciudad. Hoy, con algunas excepciones, los candidatos buscan su propio bienestar y gastan dinerales en las campañas, porque saben que si son elegidos podrán pagar con creces los favores recibidos.Cali es una ciudad de inmigrantes y gente joven. Por eso la mayoría no recuerda los magníficos alcaldes que tuvimos antes de que se iniciara la elección popular. Como nombrarlos a todos es imposible, me limito a unos pocos. En la década de los 40, Álvaro Llorera, José Castro y Guillermo Borrero; en los 50, Gonzalo Ocampo, Jaime Lozano y Harold Bohmer; en los 60, Artemo Franco, Luis Emilio Sardi y Marino Rengifo; en los 70, José Vicente Borrero, Alfredo Carvajal y Ernesto González, y en los 80, Alfredo Domínguez, Julio Riascos y Henry Eder. Luego empezó la elección popular que ha hecho más mal que bien, con excepciones como Germán Villegas y Rodrigo Guerrero.El cargo es tan apetecido que en la actual campaña hay 11 candidatos. Resumiré en orden alfabético la hoja de vida de los que ocupan los primeros 5 puestos en las encuestas, pues los otros no tienen ninguna posibilidad: *Milton Castrillón: Administrador de Empresas. Trabajó en Emcali y la Gobernación y es concejal desde 2004. *Rodrigo Guerrero: Médico, con PHD de Harvard, Rector de Univalle, Director del Hospital Universitario, Asesor de la Organización Panamericana de la Salud, Director de Servicios Médicos de la Fundación Carvajal en Aguablanca y ex alcalde de Cali.*Sigifredo López: Abogado, alcalde de Pradera y el único diputado a la Asamblea del Valle que salió con vida del secuestro en que las Farc asesinaron a sus 11 compañeros. *Clara Luz Roldán: Administradora de Empresas con postgrado en derecho urbano en el Icesi. Elegida concejal en el 2007. *María Isabel Urrutia: Licenciada en Educación Física, campeona olímpica de levantamiento de pesas en el 2000 y elegida Representante a la Cámara en 2002 y 2006 por su popularidad.Del breve análisis anterior es fácil sacar conclusiones. Por eso ya sé por quién votar. Y lo haré convencido de que es quien más le conviene a Cali. Ustedes los lectores, que son inteligentes, analicen y tomen la decisión que quieran. Pero no voten con el corazón sino con la cabeza.

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