Gracias a la vida

Octubre 09, 2013 - 12:00 a.m. Por: Alberto José Holguín

Casi nadie sabe en Colombia quién fue Violeta Parra, porque aquí se comete el error de dar importancia y hablar mucho de los intérpretes y casi nada de los compositores. Pues Violeta Parra fue una de las más importantes folcloristas de América e inspiradora de muchos artistas posteriores a ella, según la opinión de respetados críticos. Además de pintora y escultora, especialmente se destacó como compositora. Nació en el pequeño pueblo chileno de San Fabián de Alico en 1917 y poco después de componer su mejor canción, Gracias a la Vida, se suicidó en Santiago en 1967 a los 49 años de edad, agobiada por decepciones sentimentales y por la indiferencia del público que vino a exaltarla después de su muerte.Gracias a la Vida fue tan exitosa que aún hoy día, después de tantos años, es cantada por muchos artistas famosos, destacándose la argentina Mercedes Sosa como su mejor intérprete. Y es que, además de su linda música, la letra esconde una filosofía admirable. No es fácil inspirarse para decir cosas tan ciertas y bellas como éstas: *Gracias a la vida que me ha dado tanto, me dió dos luceros que cuando los abro, perfecto distingo lo negro del blanco y en el alto cielo su fondo estrellado y en las multitudes el hombre que amo; *Gracias a la vida que me ha dado tanto, me ha dado el sonido y el abecedario, con el las palabras que pienso y declaro, madre, amigo, hermano y luz alumbrando la ruta del alma del que estoy amando; *Gracias a la vida que me ha dado tanto, me ha dado la marcha de mis pies cansados, con ellos anduve ciudades y charcos, playas y desiertos, montañas y llanos, y la casa tuya, tu calle y tu patio. *Gracias a la vida que me ha dado tanto, me ha dado la risa y me ha dado el llanto, así yo distingo dicha de quebranto, los dos materiales que forman mi canto, y el canto de ustedes que es el mismo canto, y el canto de todos que es mi propio canto.Violeta Parra dijo también algo sublime al expresar: Gracias a la vida que me ha dado tanto, me dio el corazón que agita su marco cuando miro el fruto del cerebro humano, cuando miro al bueno tan lejos del malo, cuando miro al fondo de unos ojos claros.Ustedes, amigos lectores y yo y todos, debemos darle gracias a la vida. No sólo por lo que dice la canción que nos inspira, sino por muchas cosas más. Debemos dar gracias a la vida por la familia, por el trabajo y por la salud. Si somos objetivos y agradecidos con la vida tenemos que aceptar que han sido muchos más los buenos momentos que los malos. Y en éstos debemos tener resignación, paciencia y optimismo en que vendrán días mejores.***El presidente Santos es muy de buenas. Cuando su popularidad es la más baja desde que se posesionó y las conversaciones de paz están tan enredadas, encontró para su ambicionada reelección un filón de oro a su favor en el pronunciamiento de la Corte Internacional de La Haya. Y de repente se convirtió en el paladín del patriotismo, haciendo todo lo imaginable para que eso se note. Viaja a San Andrés, arenga a los isleños, no acata el fallo, recorre en helicóptero la zona del conflicto y envalentonado dice que está dispuesto a llegar hasta las últimas consecuencias si Nicaragua sigue con sus pretensiones expansionistas.Pero a pesar de que él es el menos culpable de lo ocurrido, fue un error suyo no haberse pronunciado antes de la decisión de la Corte.

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