Europeos pedantes

Europeos pedantes

Septiembre 29, 2010 - 12:00 a.m. Por: Alberto José Holguín

Nairo Quintana, un humilde muchacho de 20 años nacido en Cómbita, Boyacá, practicante del ciclismo por necesidad desde que era niño, se le midió a la aventura y aceptó el reto de participar en la vuelta ciclística más importante del mundo para menores de 23 años, el Tour de L’avenir, o Vuelta de la Juventud, que se celebra anualmente en Francia. Y para allá se fue con cuatro compañeros, Marlinson Pantano, Camilo Suárez, Sebastián Salazar y Esteban Chávez, integrando el equipo Café de Colombia-Colombia es Pasión, bajo la dirección de Luis Fernando Saldarriaga. Sin más ni más hicieron moñona y dejaron atónitos a los dueños de casa y a todos los participantes. Quintana quedó campeón individual de la competencia, Pantano fue Rey de la Montaña y Colombia se coronó campeón por equipos. Infortunadamente la mayoría de los europeos fueron malos adversarios, en tanto que los de otras nacionalidades fueron buenos compañeros o al menos decentes competidores. Es triste leer la respuesta dada por el campeón Nairo Quintana cuando le preguntaron qué opinión tenía de sus rivales europeos: “Con excepción de los portugueses, nos dejaron ver su envidia. Se molestaban porque no nos podían soltar ni en bajada ni en el llano y nosotros hacíamos muy bien las cosas subiendo. Optaron por ser agresivos y groseros con nosotros y tumbaron a Salazar y a Pantano. Trataron de humillarnos y nos lanzaron golpes. Ellos son muy racistas y querían pasarnos por encima, pero al final les demostramos que éramos los mejores”.Es una verdadera lástima que esto ocurra cuando el mundo se hace cada vez más pequeño y las relaciones deberían ser más amables en todos los campos. Pero la lástima es mayor cuando desplantes de tan mal gusto vienen de deportistas menores de 23 años, que están empezando a vivir.Que Europa es más desarrollada que América Latina es una verdad de a puño. Que su cultura es milenaria y que la calidad de vida que allá tienen es superior a la nuestra, es innegable. Y precisamente por eso los europeos están obligados a dar ejemplo, a actuar civilizadamente y a reconocer los méritos ajenos, sin envidias, discriminaciones o rencores y hasta con una sonrisa.El objeto de esta nota no es que nos prevengamos contra los europeos, ni contra nadie. Por el contrario, al criticar su pésima actitud lo que buscamos es que siempre haya mayor tolerancia y mejor entendimiento entre todos, llámense como se llamen y sean de donde sean, sin distingos de idioma, raza, religión o cultura.***Y hablando del mismo tema, fue triste ver al Presidente de la República vistiendo la apretada camiseta amarilla de campeón de L’Avenir que le regaló Quintana. Eso y llamarlo “héroe de la patria”, fue populismo barato que el Primer Mandatario no necesita. Además con esos mismos términos se refirió, esta vez con razón, a nuestras valientes Fuerzas Militares que tan exitosamente protagonizaron la Operación Sodoma y que en buena hora dieron de baja al cruel y sanguinario ‘Mono Jojoy’. Mucho mejor habría sido que el Gobierno le hubiera regalado una casa a cada uno de los cinco excelentes ciclistas y en prensa y televisión hubiera salido Santos entregándoles las llaves correspondientes. En la misma forma en que, días después, recibió el merecido aplauso del mundo por haber ordenado la que él llamó “Operación Bienvenida”.

VER COMENTARIOS
Columnistas