¿Es Dios bueno?

¿Es Dios bueno?

Noviembre 06, 2013 - 12:00 a.m. Por: Alberto José Holguín

Ante todo quiero decir que soy católico. Y que al escribir esta nota no es mi intención ofender ni pontificar. Soy un católico común y corriente con derecho a opinar y creo que un Dios capaz de crear el mundo con el sol, la luna y demás astros, los mares llenos de peces, las aves, infinidad de animales terrestres, el agua dulce de los ríos, las montañas y valles, en fin, hasta el hombre, tiene que ser infinitamente poderoso y bueno.Pero algunos libros sagrados lo muestran como un Dios furioso e injusto. Porque no se puede calificar de otra manera a quien condena a la pena más fuerte de la historia a dos seres imperfectos porque lo desobedecieron en algo tan baladí como comerse una manzana; o a quien en un momento de ira arrasa a la humanidad con el Diluvio Universal, o acaba en una noche con Sodoma y Gomorra achicharrándolas con fuego del cielo porque sus habitantes eran pecadores. Esa contradicción entre el Creador y el destructor no me convence.Más adelante la Curia Vaticana convirtió a la Iglesia en algo tenebroso porque todo se volvió pecado. No olvidaré que se llegó al colmo de que los niños que íbamos a hacer la primera comunión fuimos amenazados con el infierno si antes de comulgar tragábamos aunque fuera unas gotas de agua. Y el llamado día más feliz de nuestras vidas se convirtió en un martirio. Poco a poco nacieron más pecados. Y con ellos surgieron muchos absurdos como el del hombre justo que no va a misa un domingo y tiene la mala suerte de morir ese día; se va al infierno. En tanto que el asesino, violador y ladrón que tiene la buena suerte de confesarse un día y al rato muere, se va al cielo sin ningún mérito. ¿Cómo va ser justo ese Dios? Hay oraciones con frases tan traídas de los cabellos como La Salve que, dirigiéndose a la Virgen, dice “a ti clamamos los desterrados hijos de Eva, por ti suspiramos gimiendo y llorando en este valle de lágrimas y después de este destierro muéstranos a Jesús”. ¿Por qué ese fatalismo? ¿Por qué no podemos alabar a María con alegría?Es cierto que en los tiempos modernos ha habido cambios. Por ejemplo se acabó la absurda venta de indulgencias que le valió a Lutero la excomunión por atacarla y que sólo favorecía a los poderosos porque los humildes no tenían cómo comprarlas. Y aunque la infalibilidad del Papa sigue vigente, hace mucho que ningún Pontífice se acoge a ella. Pero los cambios han sido muy tímidos. La pareja que se casa enamorada pero al cabo del tiempo se separa porque no se entiende, queda condenada al celibato; y si vuelve a contraer nupcias queda fuera de la Iglesia. Y la muchacha que es violada por uno o varios degenerados, queda obligada a recibir al niño fruto de la violencia porque si aborta peca mortalmente. Es natural que con medidas tan retrógradas los fieles católicos se enfríen, deserten de su religión, o resuelvan vivir en lo que ésta llama pecado.Vale la pena recordar que estas son cosas de la conservadora Curia Vaticana que muchas veces interpreta mal la voluntad de Dios.Ahora ha surgido una esperanza. Francisco, el nuevo Papa, ha empezado a dar puntadas que indican que quiere hacer reformas importantes, lo que no es fácil. Pero ya ha hablado de humildad, de dejar la ostentación, de tratar de ver lo bueno de las cosas y no lo malo. De quitar a la Iglesia esa cara de juez que sanciona porque no entiende que, para bien o para mal, el mundo cambió.¿Es Dios bueno? Claro que sí.

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