Elecciones atípicas

Elecciones atípicas

Junio 06, 2012 - 12:00 a.m. Por: Alberto José Holguín

En mi columna del 9 de mayo, analizando el desprestigio en que desde hace años cayó la Gobernación del Valle y cuando aún no se conocían los candidatos para las elecciones atípicas de julio, dije que ojalá los vallecaucanos demostráramos que habíamos aprendido la lección y votáramos por alguien que valiera la pena para que nuestro departamento recuperara su importancia a nivel nacional. Lamentablemente ésto no va a ser posible porque ninguno de los tres candidatos llena las expectativas que esperábamos ni representa nada nuevo.Del show que se hizo para nombrar un candidato de Unidad Nacional no quedó sino eso, un show, en el que como era de suponer salió favorecido por los políticos otro político, Ubeimar Delgado, quien había sido barrido por Useche y Homero en los pasados comicios y quien con la división que propició se volvió el principal elector del suspendido gobernador. Por su parte el MIO nombró a Francined Cano, administrador de empresas y excandidato a la Cámara y a la Alcaldía de Buga, quien a lo mejor tiene buenas intenciones pero muy malos padrinos; y el Polo, como por cumplir porque ni suena ni truena, escogió a Carlos Arbey González, sociólogo y sindicalista vinculado a Univalle por muchos años, quien nunca ha sido candidato a ningún cargo de elección popular.Como creo que no hay por quién votar pero es una obligación moral manifestarse en las urnas, he decidido hacerlo en blanco pues como dijo Jairo Gálvez, uno de sus promotores, “el voto en blanco es una herramienta de resistencia democrática y una expresión política y ciudadana de inconformidad y rechazo a las candidaturas que no representan el interés general”. ¿Por qué digo lo anterior? Porque la situación del Valle es lamentable. Cuando una empresa de carácter privado, por exitosa que haya sido, tiene 9 gerentes en 14 años y 5 en los últimos 4, algo anda mal y es seguro que va a la quiebra. Lo mismo le ha ocurrido al Valle y por eso está como está. Suponiendo que no continúen la corrupción y la robadera que harían las cosas aún más graves, el Departamento enfrenta un déficit fiscal de más de cien mil millones de pesos y demandas por cerca de $300 mil millones. Como si eso fuera poco, no se ve claridad en proyectos de infraestructura, hay desunión y se perdió la mística de superación que por tanto tiempo nos caracterizó. Es triste decirlo pero hasta una afirmación intrascendente pero diciente como “Valle es Valle y lo demás es loma” quedó en el olvido. Para empezar a enderezarle el camino, manejar con éxito semejante panorama y por lo menos sembrar las bases que nos permitan salir del caos en un tiempo prudencial, no se necesita un buen gobernador sino un gobernador excelente. Y por lo pronto parece que no lo tendremos. La buena voluntad, si es que la hay, no es suficiente. Lástima que no prosperó la iniciativa que tuvo el presidente Uribe al comienzo de su primer mandato cuando trató sin éxito de que en el fallido plebiscito del 2003 se incluyera la idea de acabar con las gobernaciones. En el caso del Valle no sólo no habríamos perdido nada sino que habríamos ganado mucho.***Coletilla: El doctor Martín Wartemberg acaba de dejar el cargo de director médico de la Fundación Valle del Lili que desempeñó desde su creación en 1982. Por fortuna para sus pacientes, quienes siempre hemos visto en él a un excelente profesional y gran amigo, seguirá con su consultorio particular en la misma clínica.

VER COMENTARIOS
Columnistas