El tarjetón

El tarjetón

Abril 09, 2014 - 12:00 a.m. Por: Alberto José Holguín

Nadie espera que el tarjetón para las próximas elecciones presidenciales del 25 de mayo sea una obra de arte. Pero la muestra del aparecido la semana pasada en varios periódicos es un colchón de retazos que no beneficia a nadie. No sé si el que se reparta a los electores sea más pequeño para hacerles la labor más difícil a los cegatones o más grande para hacer más notorios los defectos de impresión. Pero es muy difícil darles gusto a todos, sobre todo cuando son tantos.La posición más destacada le correspondió al voto en blanco que ocupa un espacio claro, nítido y muy visible; el primero en la parte alta de la izquierda es el Polo que en el aparecen dos pequeños rectángulos amarillos sobre la cara rubicunda de Clara López y la seria y auto intelectual de Aída Avella Esquivel, con anteojos muy serios, que vivió en Suiza los últimos 17 años conociendo a Colombia; continúa en la parte alta de la fila de arriba un logo algo mejor. Es el del Conservatismo que infunde alegría con una C blanca sobre fondo azul, encima de las adustas caras de Martha Lucía Ramírez y Camilo Gómez; luego, en la parte superior derecha hay un símbolo llamativo, aunque un poco confuso por el tamaño de las letras. Aparecen triunfalistas las caras de Juan Manuel Santos y Germán Vargas Lleras. Es un logo bien logrado; lo sigue el Partido Verde. La alegre y simpática cara de Enrique Peñalosa está al lado de la de Isabel Segovia Ospina, sobre un pequeño rectángulo obviamente verde, dentro del cual aparece el sol naciente, sin que nadie, que yo sepa, entienda el porqué; cierra el mosaico el logo más confuso que es el del Centro Democrático. Parece que Óscar Iván Zuluaga y Carlos Holmes Trujillo estuvieran esperando nerviosos si los electores entendieron que ellos nada tienen que ver con la U, lo que no deja de ser una posible confusión complicada.Pasando rápidamente por algo más serio del mismo tarjetón, pensemos por un momento, que por desgracia muriera prematuramente el candidato que fuera elegido Presidente. Lo reemplazaría como Primer Magistrado en propiedad Aída Avella Esquivel, Isabel Segovia Ospina, Camilo Gómez, Carlos Holmes Trujillo o Germán Vargas Lleras. Con excepción del último de los nombrados ninguno tiene la capacidad y preparación necesaria para enfrentarse a una situación tan difícil como la que vive Colombia. No los subestimo, son cuatro personas preparadas en sus respectivas profesiones pero que jamás, ni en el mejor de sus sueños, pensaron en la posibilidad de llegar al solio del libertador. Este ensayo de gente buena pero sin experiencia es peligroso en todos los sentidos. El sólo hecho de que sean unos ilustres desconocidos en la calle y conocidos en sus oficinas de trabajo y en sus casas, confirma que no son los llamados a manejar con éxito un país tan lleno de momentos difíciles y situaciones realmente inesperadas como Colombia.Hay una cosa muy curiosa en las elecciones de este año. Los candidatos a Presidente no buscaron segundos que les llevaran votos para ganar o dinero para financiar sus campañas. Se inclinaron más bien por personas de bajo perfil, confiados en que la mentalidad inocentona y sencilla de nuestro pueblo ponga la papeleta en que aparezca Avella, Gómez, Segovia, Trujillo o Vargas Lleras, pues los titulares al primer cargo del país dejan mucho que desear.

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