El Club Campestre

Febrero 02, 2011 - 12:00 a.m. Por: Alberto José Holguín

Lo que se está fraguando contra el Club Campestre no tiene nombre. Es triste y penoso. Triste, porque se pretende echar por la borda injustamente una labor exitosa de 80 años y penoso, porque los que han craneado esta arbitrariedad son precisamente aquellos cuya obligación es velar por el bienestar de la ciudadanía y protegerla en su honra y bienes. Aquí se está haciendo lo contrario al poner en entredicho la honra de una institución seria, sembrando la duda sobre una titulación legítima y fomentando que se le arrebaten unos terrenos sobre los que tiene posesión casi centenaria.No sé qué motivó al señor Orlando Riascos, entonces subdirector de Catastro de Cali, al afirmar arbitrariamente que el 60% de la tierra de propiedad del Club le pertenece al Municipio y decir irresponsablemente que “los títulos que tiene el Club son fraudulentos”. Pero lo que sí sé es que cuando se denuncia y confirma la figura de los llamados “Bienes Ocultos”, el denunciante puede hacerse merecedor a una recompensa hasta del 30% del valor de lo denunciado. Saquen ustedes la cuenta y calculen lo que podría valer el 30% de los 851.000 metros cuadrados que siempre fueron del Club y que misteriosamente se dice ahora que ya no lo son. Pasemos enseguida a ver lo que de verdad es el Club Campestre de Cali. Empecemos diciendo que es un sitio de sano esparcimiento de las personas que generan más empleo tanto en Cali como en el Valle. Además es una próspera institución, seria y respetable, fundada en 1930 por un grupo de caleños que con gran visión se asociaron para crearlo, y que 80 años después es orgullo de Colombia y uno de los mejores del Continente. A nivel local protege una de las pocas reservas forestales de la región y es el mejor pulmón de la ciudad, sin que a ésta le cueste un peso su mantenimiento. Por el contrario, el Club paga anualmente impuestos del orden de los $1.600 millones sin contar lo que genera por IVA y retefuente. Ese Club “usurpador de los bienes del Municipio”, según la Oficina de Catastro, da trabajo actualmente a 707 cabezas de familia, además de las de los proveedores permanentes que son muchísimos. El Club tiene una fundación sin ánimo de lucro financiada con aportes de sus socios, que en los últimos nueve años hizo donaciones por $1.922 millones.Lo que se ha orquestado contra el Campestre es un típico caso de demagogia barata que pretende nivelar por lo bajo, pues no tiene capacidad para nivelar por lo alto. Quitarle abusivamente esas tierras al Club, suponiendo que ese exabrupto llegare a ocurrir, sería como arrojarlas al viento, tal como ocurrió hace ya varios años cuando el Municipio, por puro descuido, dejó invadir y perdió los terrenos de la hacienda La Buitrera que le pertenecían.Amanecerá y veremos, dijo el ciego. Y lo mismo digo yo. Ojalá amanezca pronto para que la Justicia impere y las pretensiones absurdas del ex subdirector de Catastro y algunos de sus asesores y subalternos ávidos de protagonismo, desaparezcan como consecuencia del fallo que en justicia protegerá tarde o temprano los legítimos derechos del Campestre.COLETILLA: los vallecaucanos estamos de plácemes porque el Tribunal Superior de Cali negó la tutela que pretendía dejar sin efecto el decreto con el que el Gobierno Nacional suspendió las elecciones atípicas para gobernador.

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