Dios vive ocupado

Agosto 03, 2011 - 12:00 a.m. Por: Alberto José Holguín

La cartagenera María José Barraza fue muy exitosa en la televisión hasta cuando hace ocho años, se retiró para casarse y se radicó en el exterior. Ahora que regresa como presentadora del programa de concurso ‘Millones por Montones’ manifestó en una entrevista que no tiene miedo de volver a la pantalla chica porque “todo lo dejo en las manos de Dios”.Casi simultáneamente el vicepresidente Angelino Garzón, al visitar a los jugadores de la Selección Colombia que está participando en el Mundial Sub-20, les entregó una imagen del Señor de los Milagros de Buga advirtiéndoles que “es importante tenerla en el camerino con una veladora”. Y el domingo 24 de julio, cuando iba a iniciarse la final de la Copa América, varios jugadores de Uruguay y Paraguay, entre ellos Maximiliano Pereira, Luis Suárez, Diego Lugano, Justo Villar, Darío Verón y Néstor Ortigoza manifestaron que confiaban en Dios para que el resultado fuera favorable a sus respectivos equipos.Y ahora hagamos una pausa. Aunque no viene exactamente al caso, es pertinente recordar que “el Libre Albedrío es la creencia que sostiene que los humanos tienen el poder de tomar sus propias decisiones”. Según eso, María José no debió dejar en las manos de Dios sino en las de ella misma la elección de volver a la televisión. Angelino no tenía por qué meter a Dios en el lío del éxito de la Selección de fútbol y los jugadores de Uruguay y Paraguay fueron unos cómodos al responsabilizar al Altísimo de algo que solamente era problema de ellos y sus compañeros.Pero sigamos adelante. Es de suponer que Dios vive sumamente ocupado en cosas importantes. Con las locuras que hay en el mundo, viendo que el hombre se le salió de las manos y desde la época de Adán ha sido indisciplinado, ambicioso y cruel, siendo testigo a diario de los horrores que ocurren, no por su culpa sino por el libre albedrío de los seres humanos, es apenas lógico que no tenga tiempo ni le interese mucho que María José vuelva a la tele o que nuestra Selección se luzca en el mundial Sub-20. Y no es justo con Él que los jugadores de dos equipos lo pongan a escoger a quién hacerle barra. Tampoco que un estudiante perezoso crea que “con la ayuda de Dios” va a pasar un difícil examen en vez de quemarse las pestañas preparándolo debidamente, o que un empleado ineficiente piense que Dios le va a cubrir las espaldas ante sus jefes. Con la cantidad de problemas que tiene, Dios no está para esas cosas.Afortunadamente la época del Dios furioso, injusto, impaciente y vengativo pasó a la historia, como también pasó la del Diablo con sus trinchetes, torturas y lenguas ardientes de fuego. Para el cristianismo y muchas otras religiones “Dios es el Ser supremo, creador del universo, infinitamente grande, bondadoso, justo y poderoso, principio y fin de todas las cosas”. Y en ese Dios, llámese Jesucristo, Mahoma, Budha, o como sea, los que no somos ateos debemos creer. Y en Él debemos confiar. Pero no es justo que lo responsabilicemos de una cantidad de cosas intrascendentes que debemos superar nosotros mismos.Que entiendan los teólogos y mis muchos amigos sacerdotes, que con esta nota no pretendo dar una cátedra sobre religión y mucho menos sobre Dios. Simplemente me pareció simpático escribir sobre la cantidad de personas que a diario lo involucran en cosas baladíes, olvidando que no son Su problema y que Él vive muy ocupado.

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