Casos absurdos

Marzo 02, 2011 - 12:00 a.m. Por: Alberto José Holguín

Son tantos los casos absurdos que aparecen diariamente en la prensa, que los periódicos podrían tener una sección especial para registrarlos. A pesar de que posiblemente no lo hacen para no volverse tediosos, yo voy a resumir unos pocos de los muchos que han sido publicados en lo que va del año. * Empecemos por uno que da tristeza. Vender comidas rápidas en las estaciones del MÍO. No contentos con la triste realidad de que el sistema no ha logrado optimizarse, resuelven quitarle una de las mejores cosas que tenía: el aseo. ¿Se imaginan lo que pasará cuando alguien se monte en el articulado con mazorca en mano, su compañera con un cucurucho de helado chorreando vainilla y la mamá con tres mantecosas empanadas acabadas de rellenar de ajipique? En la imaginación de los lectores queda la continuación de este desastroso absurdo. * Aunque no es tan reciente, sigue siendo uno de los casos más absurdos el cometido por el ‘honorable’ ex senador Juan Carlos Martínez, quien además de la suite presidencial que mandó construir para su bienestar con la complacencia de las autoridades de La Picota, ofreció una súper fiesta a sus amigotes sociales y políticos para celebrar su cumpleaños. Se hizo sin ningún inconveniente en la penitenciaría, con orquesta, los mejores manjares, finos licores y algunas bellas acompañantes. En muy pocas partes del mundo pueden creer que este absurdo sea verdad. Pero lo es.* Lo que sigue es menos grave, pero es un claro ejemplo de la absurda descoordinación que hay entre las entidades oficiales. Para dar un contentillo a los residentes de uno de los barrios de Cali que paga más impuesto predial, aunque tiene casi todas sus calles destrozadas, la CVC inició la construcción de un sendero peatonal de escasos tres kilómetros en la cuenca del río Lili. Esta es la hora en que no se ha terminado. ¿Qué pasó? Que la CVC olvidó pedir la autorización del Dagma, motivo por el cual este organismo ordenó la suspensión de la obra. Increíble, pero absurdamente cierto. * Como si no hubiera sido suficiente la quiebra del Hospital Psiquiátrico por malos manejos, ahora resulta que el Hospital Universitario va de mal en peor. Los gastos administrativos, por ejemplo, pasaron del 19,7% al 34,8% en un año. Este absurdo incremento no lo resiste nadie. * Ante los continuos derrumbes, se resolvió construir un muro de contención de 120 metros de longitud en la Avenida Circunvalar. El tiempo calculado para la obra era de 90 días. Ha pasado casi un año y no se ha terminado. Este incumplimiento es absurdo, pero “nadie tiene la culpa”. * La base para fijar la jubilación del común de los colombianos es el promedio del sueldo de los últimos diez años. Pero a quienes pertenecen a la rama judicial se les calcula sobre el sueldo más alto del último año. Este absurdo puede elevar una pensión mensual de, por ejemplo, dos millones de pesos a más de quince. Y nadie dice nada. * Uno de los mayores absurdos se vive casi a diario cuando nos enteramos de que algún empleado público de alto rango, un congresista, un gobernador, un alcalde y hasta funcionarios de la rama judicial, reciben como sanción por sus picardías ser inhabilitados por algunos años para ejercer cargos públicos. Pero de detención en una cárcel, poco o nada. Podría referirme a otros muchos casos absurdos, pero por hoy se me acabó el espacio. Posiblemente lo haga otro día.

VER COMENTARIOS
Columnistas
Publicidad