Cañaveralejo

Diciembre 18, 2013 - 12:00 a.m. Por: Alberto José Holguín

Después del largo calvario que vivió por años la Plaza de Toros de Cali a consecuencia del leonino contrato que en mala hora firmó con la Fundación Plaza de Toros, Cañaveralejo ha resucitado y está en vísperas de iniciar una temporada especial porque será la de su renacer. Cañaveralejo conoció el éxito desde el primer día y así continuó por mucho tiempo, haciéndose famosa en el mundo no solo por su belleza y excelentes carteles, sino también por el increíble hecho de que su aforo quedaba vendido varios meses antes de iniciarse las temporadas y la totalidad de las utilidades se destinaba a obras de beneficencia.Años después se constituyó la Fundación Plaza de Toros con el único objeto de obtener beneficios tributarios que permitieran incrementar la utilidad neta para ejecutar mayores inversiones de carácter benéfico. Desgraciadamente la sana idea de crear la Fundación se desvirtuó y se convirtió más adelante en el principio del fin, confirmándose la vieja manía caleña de que lo que está funcionando bien debe modificarse. En forma inexplicable los dueños de la Plaza perdieron el control y quedaron supeditados a la voluntad de la Fundación, que olvidó tanto a la afición como el objetivo benéfico que siempre había tenido. Y esa fue la debacle. Lo que se había creado con tanto esfuerzo se fue desmoronando, se perdió la confianza y los aficionados nos fuimos alejando, hasta que fue necesario vender entradas de gancho, como en los circos de pueblo, para llenar a medias los tendidos.Pero como no hay mal que dure cien años, llegó el momento de la liberación. En la Asamblea del 2012 la Plaza nombró nueva Junta Directiva, exitosamente presidida desde entonces por Alfredo Domínguez Borrero, quien logró lo imposible. Terminar el absurdo contrato con la Fundación y tomar de nuevo el control, iniciando de inmediato la difícil tarea de recuperarla para bien de la fiesta y de los aficionados.Es de suponer que la temporada del 2013 de comienzo al exitoso resurgir de la antes famosa plaza caleña. Se respira un nuevo ambiente, hay entusiasmo, buenos carteles y las mejores ganaderías del país. Lo demás vendrá poco a poco, siendo lo más importante recuperar la confianza de los aficionados, lo que se logrará manejando la Cañaveralejo con el mismo criterio responsable, serio y sano que la hizo famosa por tantos años.***Estos son algunos interesantes datos que aparecen en el bello libro ‘Cañaveralejo, 40 años’ editado en 1996 por Bernardo Martínez Sanclemente: la sociedad Plaza de Toros de Cali S.A. se constituyó el 30 de junio de 1955 por escritura 730 de la Notaría Cuarta de Cali; la construcción se inició el 5 de octubre de 1956; como primer presidente de la sociedad fue nombrado don Joaquín Paz Borrero; la primera corrida tuvo lugar el 28 de diciembre de 1957 con un encierro de la ganadería de Venecia de doña Clara Sierra y un cartel conformado por Joselillo de Colombia, Joaquín Bernadó y Gregorio Sánchez; el primer asesor de las corridas fue don Santiago Iriarte Rocha; el primer toro se llamaba ‘Resoplón’; el primer lance lo hizo Joselillo de Colombia; el primer par de banderilla fue puesto por Hernando Castillo, ‘El Chato’; la primera vara por Melanio Murillo; el primer brindis lo hizo Joselillo de Colombia a don Joaquín Paz Borrero; y la primera oreja fue cortada por Joaquín Bernadó al toro ‘Tabernero’.

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