Bueno es culantro...

Bueno es culantro...

Enero 03, 2014 - 12:00 a.m. Por: Alberto José Holguín

* Yo he sido uno de los columnistas que más ha insistido en la necesidad de establecer sanciones severas para los conductores borrachos, especialmente cuando, como consecuencia de su irresponsabilidad, hay víctimas mortales o que sufren incapacidades vitalicias.Pero cuando las autoridades pretenden ser más papistas que el Papa, generalmente la embarran ya que la legislación que establecen es tan severa que se vuelve impráctica. Eso es lo que ha pasado en Colombia. De ser uno de los países más laxos y permisibles en cuanto a la severidad de estas sanciones pasó a ser, probablemente, el más duro del mundo.Hoy a mediodía vino a verme, en plan de visita de enfermo, un gran amigo. Estuvo en mi casa 35 minutos y le ofrecí una cerveza. Al despedirse me dijo: “Esta visita me puede costar $1.768.500, la inmovilización de mi carro por un día y la suspensión de mi licencia por un año si me para un guarda de Tránsito”. Nos pareció tan ridículo que él y yo nos pusimos a revisar la nueva legislación. Y efectivamente, esa es la sanción por tomarse una cerveza.Y ahí viene la primera parte del problema. La sanción es tan exagerada que es muy factible que el infractor trate de sobornar al guarda; y este, por santo que sea, es posible que acepte el soborno. Y en caso de que por milagro no sea así, el conductor se hará acreedor a una multa tan exagerada que, comparativamente, no se qué será razonable para penalizar a la cantidad de hampones y sicarios que a diario pululan por nuestras calles. Y la segunda parte es que, debido a la exageración de la medida, serán tantos los infractores que será imposible controlarlos para hacerlos cumplir las sanciones. * Pasemos ahora al tema del cambio de las licencias de conducción. La medida fue tan mal planeada, seguramente por un grupo de burócratas bogotanos o calentanos reencauchados en Bogotá, que no se ha logrado otra cosa que dar palos de ciego. Es la hora en que en el solo Cali faltan cerca de cien mil licencias por cambiar, hay plazo hasta el 31 de enero para hacerlo y la capacidad del Centro de Diagnóstico Automotor es de solo 30 mil al mes si todo funciona cronométricamente. Pero nada funciona así. Todo es un caos, pero no por culpa de los usuarios que “dejan todo para última hora” como dicen en el CDA para excusarse, sino por la falta de seriedad y responsabilidad de las autoridades de Tránsito.Lo que cuento enseguida es la pura verdad. Un amigo mío fue a renovar su pase el 23 de septiembre. Cuando ya había aprobado todos los exámenes requeridos le pidieron un concepto médico certificando que una afección de laringe que tenía no le impedía manejar. A pesar de la absurda exigencia, consiguió la certificación. Pero esta para nada sirvió porque el Centro de Diagnostico caleño, confirmando su falta de autonomía, tuvo que pedir el concepto del de Bogotá, el cual aplazó la decisión. Tres meses después el problema médico está superado. Pero mientras tanto “se cayó varias veces la plataforma” y cuando ya estaba todo listo, falló la máquina que avala la huella del infeliz ciudadano ante el Runt. Han pasado 100 días y nada. Y a este paso el 31 de enero, cuando empiecen los operativos, a mi amigo le pondrán una multa grande “por no ser un buen ciudadano al no acatar las disposiciones oficiales”. No hay derecho.

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