Belisario

Belisario

Febrero 13, 2013 - 12:00 a.m. Por: Alberto José Holguín

El municipio de Amagá, situado a 36 kilómetros de Medellín, tiene unos 29 mil habitantes. ¿Se imaginan los lectores lo que sería hace 90 años cuando, en la vereda de El Morro de la Paila, nació Belisario Betancur Cuartas, el 4 de febrero de 1923?Son tantos sus méritos que es imposible describirlos en detalle en el espacio de una columna como ésta. Por eso me limitaré a consignar unos pocos datos sobre su vida privada y pública, así como sobre la persona humana que representa, ejemplo de superación para todos. Fueron sus padres Rosendo Betancur y Otilia Cuartas, humildes campesinos que tuvieron 21 hijos, de los que 5 sobrevivieron. Les inculcaron los más sanos principios éticos y morales y les enseñaron que “sí se puede” salir adelante. Se casó con Rosa Helena Álvarez, ama de casa, discreta y bondadosa, quien murió en 1986. Tuvieron 3 hijos, todos profesionales. En segundas nupcias contrajo matrimonio con Dalita Navarro, destacada ceramista y artista plástica venezolana. Hizo sus primeros estudios en la escuelita de su vereda natal y el bachillerato en el Seminario Misiones de Yarumal. Por su excelente desempeño académico, fue becado por la Universidad Pontificia Bolivariana de Medellín, donde se graduó en derecho y economía en 1947.Como político ocupó todos los cargos, siendo el primero el de diputado a la Asamblea de Antioquia. Además, siempre ha sido un intelectual, autor de varios libros sobre educación, economía y sociología, llegando hasta a escribir poesía y cuentos.Durante su Presidencia ocurrieron dos horribles tragedias. El 6 de noviembre de 1985 el M-19 se tomó el Palacio de Justicia y a sangre fría ejecutó a 11 magistrados, en un hecho que fue calificado por la Corte Interamericana de Derechos Humanos como “masacre sin precedentes en la historia”. Casi 30 años después, en vez de estigmatizar para siempre a los asesinos del movimiento guerrillero, se empezó a juzgar a los militares que retomaron el Palacio, siendo el caso más sonado el del coronel Alfonso Plazas Vega, condenado a 30 años de prisión por cumplir con su deber. Una semana después de la toma, el 13 de noviembre de 1985, hizo erupción el Nevado del Ruiz y la ciudad tolimense de Armero desapareció del mapa, arrasada por una avalancha que mató más de 25 mil personas. La noticia dio la vuelta al mundo. En ambos casos Belisario demostró su entereza. Como expresidente desapareció el político, cosa nunca vista en Colombia, y surgió un ser humano lleno de deseos, virtudes y cualidades que le dieron las satisfacciones que siempre quiso. Por sus méritos fue nombrado doctor Honoris Causa de la prestigiosa Georgetown University de Washington, D.C. y de otras tres importantes universidades de EE.UU., España y Perú. Fue nombrado miembro de las Academias Colombianas de la Lengua, Jurisprudencia e Historia; de la Comisión Suramericana de Paz y de la Oficina Panamericana de la Salud. Como si ésto fuera poco, en 1993 ganó el premio Príncipe de Asturias de cooperación internacional; en el 2007 el Premio Internacional Menéndez Pelayo por sus aportes a la educación y a la paz y en el 2012 el rey Juan Carlos le dio la nacionalidad española.Belisario fue tan buen estadista como político. Incomprendido por muchos por ser diferente a todos. Y como ser humano es un fuera de serie, agradecido con la vida, inteligente, independiente, haciendo lo que le gusta y dando ejemplo de lo que debe ser, de verdad, verdad, un hombre de bien.

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