Así tenía que ser

Abril 24, 2013 - 12:00 a.m. Por: Alberto José Holguín

En los comicios venezolanos del 14 de abril sucedió lo que tenía que suceder. El Concejo Nacional Electoral declaró Presidente a Nicolás Maduro, aunque nunca sabremos si realmente ganó en las urnas. Era casi imposible que ocurriera lo contrario en un país en que todos los poderes están en las manos de una misma corriente política. Hugo Chávez armó en 14 años ese rompecabezas y desde el más allá sigue manejándolo. Increíblemente, Chávez sigue rigiendo desde la tumba los destinos de su patria. Y Maduro es sólo un peón de brega que, a menos que esté loco, lo que parece muy probable, debería ser consciente de que él, personalmente, vale muy poco como dirigente político. Su éxito dependerá del tiempo que logre mantener viva la mítica figura del ‘Comandante’ y de que el chavismo no se rompa en mil pedazos por las ambiciones de poder de sus principales dirigentes.En la misma forma en que el pueblo venezolano se tragó el cuento populista que tan hábilmente pregonó Chávez, dándole un contentillo pero ninguna solución permanente, en varios países latinoamericanos la ciudadanía rechaza a la guerrilla pero, en un porcentaje importante, vota por exguerrilleros, eligiéndolos para cargos públicos, lo que a mediano plazo no deja de ser una amenaza para la democracia. En Colombia, el caso más diciente es el de Antonio Navarro Wolff, uno de los más influyentes dirigentes del M-19 quien gracias a una amnistía ingresó a la política, pero no como cualquiera, sino por la puerta grande. Elegido miembro de la Asamblea Constituyente del 91, hizo parte del triunvirato que presidió sus deliberaciones, al lado de Álvaro Gómez y Horacio Serpa. Antes había sido ministro de Salud de César Gaviria y posteriormente fue elegido alcalde de Pasto, gobernador de Nariño, congresista y candidato presidencial. Otro caso destacado es el del exguerrillero Gustavo Petro, también elegido congresista y candidato presidencial, quien hoy ocupa la Alcaldía de Bogotá que, según dicen, es el segundo cargo de elección popular más importante del país. Allí está dando palos de ciego por su demagogia y falta de preparación.Tengamos cuidado en seguirlos endiosando, mientras metemos a la cárcel a los militares que nos defienden. Tengamos cuidado con lo que se pacte en La Habana. No vaya a ser que dentro de unos años, Colombia se convierta en otra Venezuela, gobernada por ‘Iván Márquez’, ‘Pablo Catatumbo’, ‘Rodrigo Granda’ y ‘Timoleón Jiménez’, para sólo nombrar unos pocos de los angelitos que podrían llegar a ser amnistiados.Volviendo a las elecciones, el cuestionado resultado, según el Concejo Nacional Electoral, fue de 7.575.704 votos por Maduro, equivalentes al 50,9%, y 7.302.648 por Capriles, equivalentes al 49,1%. Sobre el total de 14.878.352 votos, la diferencia fue de únicamente 273.056, o sea de sólo el 1,8%.Aunque oficialmente se dice que perdió, Henrique Capriles fue el verdadero ganador al obtener casi la mitad de los votos, demostrando la fragilidad del régimen chavista que con Maduro caerá el día que las masas que lo eligieron lo rechacen, a consecuencia de los graves problemas de todo orden y la corrupción política que vive el país. En Venezuela sucedió lo que tenía que suceder y solo el pajarito sabe cuándo será ese día. Hasta entonces la sufrida patria de Bolívar seguirá gobernada por los Maduros, Diosdados, Jauas, Tibisays y hasta un difunto. Qué tristeza.

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