Venezuela al rojo vivo: domingo decisivo en el futuro de la 'revolución' de Maduro

Julio 30, 2017 - 07:45 a.m. Por:
EFE/ El País
Nicolás Maduro

El jueves, Nicolás Maduro presidió un acto de Gobierno en Caracas, donde pidió a la oposición “que abandone el camino insurrecional, que vuelva a la Constitución e instalemos antes de la elección de la ANC una mesa de diálogo”.

EFE/ El País

Venezuela llega este domingo a una de las jornadas más tensas de su historia reciente con las elecciones a la Asamblea Nacional Constituyente, ANC, que el oficialismo ha convocado, pese al rechazo frontal de una oposición que llamó a sus simpatizantes a concentrarse en las principales arterias viales del país en esta fecha, con el fin de protestar contra lo que aseguran, “consolidará la dictadura que ya existe en el país”.

Con estas elecciones, el chavismo gobernante busca apuntalar, con la Carta Magna que redactarán los 545 constituyentes elegidos, la Revolución socialista que se inició en 1999.


La oposición, por su parte, coincide con agentes como la Iglesia, la patronal, la comunidad académica y algunos sindicatos en denunciar que la Constituyente también consolidará las políticas económicas a las que achacan la escasez y la inflación galopante.

El 1 de mayo el presidente Nicolás Maduro anunció como salida a la crisis que vive el país, la convocatoria este 30 de julio de las elecciones a una Asamblea Nacional Constituyente para redactar una nueva Carta Magna.

Detener la Constituyente y buscar la salida de Maduro del poder son las prioridades de las manifestaciones organizadas por la oposición, que desembocan a menudo en choques con las fuerzas del orden y han dejado hasta el cierre de esta edición 114 muertos.

Cuando Nicolás Maduro dijo que impulsaría un cambio de Constitución ya Venezuela era escenario de fuertes protestas en contra de su Gobierno y hoy, el país vive la incertidumbre sobre qué pasará después de la votación.

En la víspera de los comicios, los venezolanos corrían para blindarse con alimentos y productos básicos ante la inminencia de un posible choque.
Ese clima de crispación tiene que ver con todo lo que el oficialismo ha prometido que se logrará con la instalación de la Constituyente y con todas las alertas que la oposición política ha encendido acerca de la posible consolidación de una “dictadura” en Venezuela y el agravamiento de la crisis económica y social.

Los dos lados de la moneda

El oficialismo ha vendido la Constituyente, no solo como la vía para cambiar la Carta Magna, sino también como un mecanismo para obligar a la oposición a dialogar, desmontar al Parlamento opositor y al Ministerio Público (Fiscalía), entre otras promesas.

Los candidatos a redactores - todos chavistas- han hecho otras ofertas como elevar a rango constitucional la lealtad a la “revolución bolivariana”, la congelación de precios y el poder de las “comunas” sobre alcaldías y gobernaciones.

Venezuela constituyente, el ABC del proceso

Sin embargo, no solo la oposición ha lanzado alertas. Muchos de los que aún se identifican como chavistas, pero que rechazan a Maduro, han pedido no votar en esta elecciones por considerar que no ha sido solicitada “por el pueblo” como dice la Carta Magna y han advertido que habrá más violencia.

La verdad es que no se sabe con certeza sobre lo que pasará tras las elecciones de este domingo. Maduro ha repetido que estas votaciones darán “un poderoso mensaje de paz” y que la instalación de la Constituyente servirá para “construir una economía productiva”.

El primer vicepresidente del gobernante Partido Socialista Unido, Diosdado Cabello, hizo campaña sin descanso a la Constituyente y en el marco de encendidos discursos pidió que una vez que se instale la asamblea se revise el desempeño de la fiscal, Luisa Ortega, que ha sido crítica al cambio de legislación y al Gobierno.

Cabello también pidió inhabilitar a diputados opositores que han convocado a las manifestaciones de calle y se sumó a la advertencia de que después de este domingo, el Parlamento, de contundente mayoría antichavista, será desalojado del palacio legislativo y la Cámara, ya desautorizada por el oficialismo, perderá vigencia.

La oposición reunida en la Mesa de la Unidad Democrática (MUD) ha señalado que con el Legislativo y la Fiscal fuera de circulación, el Gobierno ya no tendría obstáculos para la consolidación de una dictadura que atornillaría al chavismo en el poder, lo que, asegura, sería el fin último de este “fraude constituyente”.

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