Una mirada a Nueva York en bicicleta, el transporte que se tomó la 'Gran Manzana'

Una mirada a Nueva York en bicicleta, el transporte que se tomó la 'Gran Manzana'

Julio 30, 2014 - 12:00 a.m. Por:
Miguel André Garrido - Enviado especial Colprensa
Una mirada a Nueva York en bicicleta, el transporte que se tomó la 'Gran Manzana'

Las bicicletas se han convertido, además de un excelente ejercicio, en un adecuado medio de transporte para ciudades colapsadas. Así se vive con las bicicletas en Nueva York.

Bicicletas de todos los colores, tamaños y marcas inundan a Nueva York convirtiéndose en el vehículo más popular y usado en esta gran urbe.

La bicicleta ha sido la gloria para deportistas como Nairo Quintana, Rigoberto Urán, Luis Herrera y Fabio Parra; es fuente de críticas para alcaldes, como el de Bogotá (Gustavo Petro), cuando disponen vías especiales para ella, reduciendo los carriles de los autos; y también ha sido inspiración para artistas, lista que encabeza la banda británica Queen, que en octubre de 1978 le rindió tributo con 'Bycicle Race'. “Quiero montar en mi bicicleta / Quiero montarla donde quiera”, entonaba el desaparecido Fredy Mercury. En la fila le siguen quienes, accidentalmente o a propósito, destacan con sus obras la importancia de un extraño objeto que vio la luz en 1817. Pablo Picasso (1942), Marcel Duchamp (1913), el pintor francés Edward Hopper (1937) hacen parte de esa larga lista de honores a las que se sumó Salvador Dalí en 1944 pintando a varias personas pedaleando en torno a un piano para el ballet Coloquio Sentimental, que se estrenó ese año en Nueva York. Y son los neoyorkinos quienes han hecho de este medio de transporte, más que una forma de vida, un culto. Un corto recorrido por el corazón de la ‘Gran Manzana’ deja en evidencia cómo las ‘bicis’ se han convertido en una extensión del cuerpo y en la mejor salida para moverse en una ciudad caótica, a la que no le cabe un carro más. Atadas a postes de energía, a barras de metal ancladas al piso, y a los soportes de las construcciones, bicicletas de todos los colores hacen parte del paisaje. Clásicas, robustas, de trabajo. De distintos colores hasta en la coraza de sus llantas, y con adornos como brillos en los timones, canastas de flores o colores, para ellas y de cuero o plástico para quienes transportan pedidos, o dotadas con radios para autoridades, son algunas de las maneras de personalizar estas extensiones del cuerpo. Son ellos los vehículos a los que la academia define como de propulsión humana y cuyas ruedas, como componentes básicos; por lo general son de similar diámetro (condición para nada obligatoria), y que están dispuestas en línea. Además de contar con un sistema de transmisión (pedales, cadena, piñones y sillín). Unos se refieren a ellas como ciclas, un sueño que materializó el alemán Karl Davis, sin saber que éste sería considerado dos siglos más adelante un vehículo “ambientalmente amigable”, una esperanza para el mundo. Si nada de esto lo convence. Tenga en cuenta que el uso frecuente de este aparato metálico, en épocas de sedentarismo, le ayudará a reforzar la masa muscular (pierna, abdomen, lumbares y espalda, entre otros sitios) y a generar un efecto positivo en la densidad ósea, debido a la tensión que implica el pedaleo. Además este ejercicio ayuda con la oxigenación, entrena el corazón, reduce la posibilidad de un ataque cardiáco, ayuda a controlar y reducir la obesidad, mejora la presión arterial, y ni qué decir del estrés, porque el pedaleo tiene un efecto relajante… ... Monte en cicla y todo irá sobre ruedas.

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