Un caso de censura vergonzoso en México

Un caso de censura vergonzoso en México

Octubre 01, 2015 - 12:00 a.m. Por:
Paola Guevara / Editora de Vé / Enviada Especial a Medellín
Un caso de censura vergonzoso en México

Carmen Aristegui.

Carmen Aristegui, la ganadora del premio Gabriel García Márquez demandará a México ante la Comisión Interamericana de Derechos Humanos.

La historia es digna de una película: un periodista mexicano estaba en el supermercado comprando algunas verduras cuando, junto a la caja registradora, observa una revista Hola! en cuya portada aparece la famosa actriz Angélica Rivera, esposa del presidente mexicano Enrique Peña Nieto.

El reportero compra la revista y se encuentra con que la actriz posa en una mansión descomunal y le confiesa a la revista de alta sociedad que cuando su esposo termine su mandato presidencial se irán a vivir allí en compañía de sus hijos.

El reportero, picado por el bichito de la curiosidad, comienza a hacerse preguntas: ¿Cuánto cuesta la mansión de Peña Nieto? ¿Cómo se puede comprar una mansión semejante con sus ingresos de presidente? Y a medida que va halando el hilo descubre que la casa vale nada más y nada menos que 7 millones de dólares y que se la entregó una importante empresa constructora interesada en obtener -como posible contraprestación- un jugoso contrato estatal.

Resulta que a medida que los reporteros comenzaron a hacer averiguaciones los directivos del medio para el que trabajaban recibieron llamadas de emisarios del alto gobierno, tendientes a silenciar la reportería. A los periodistas se les ordena no seguir investigando y jamás revelar sus hallazgos sobre la casa del presidente.

Finalmente son despedidos por el medio en el cual trabajan, y se encuentran ante una disyuntiva: se silencian, o siguen adelante y publican su artículo. Toman el segundo camino y piden la colaboración de medios mexicanos y medios internacionales de tanto prestigio como The New York Times, The Guardian y The Washington Post, quienes deciden respaldar a los reporteros pues sus datos son contundentes, objetivos, imparciales, verificados y no admiten réplica.

En México, el trabajo se publica en el medio web de la periodista Carmen Aristegui y, según expresa, su repercusión es tan grande que la Primera Dama de México debe salir a rendir cuentas sobre el dinero con el que quiere comprar la casa y el gobierno mismo crea una comisión que obviamente lo absuelve y no encuentra nada irregular ni sospechoso.

No obstante, el escándalo de este trabajo periodístico titulado ‘La  casa blanca de Peña Nieto’ impide que la empresa constructora se quede con la licitación que esperaba y la casa del Presidente fue devuelta a la constructora, con lo que se frenaron los deseos de la Primera Dama de vivir un feliz y pacífico retiro en esta mansión mientras su país se sume en una de las crisis de institucionalidad, violencia y narcotráfico más aterradoras de la historia de México.

Ayer, en el marco del Premio de Periodismo Gabriel García Márquez, la periodista Aristegui anunció que demandará al Estado mexicano ante la Comisión Interamericana de Derechos Humanos por no proteger el derecho a la libertad de expresión. La razón es que, tras ser despedidos los reporteros del medio que los censuró, demandaron y su demanda no prosperó.

Un sector importante de la Fundación Nuevo Periodismo Iberamericano decidió respaldar la causa de los periodistas despedidos injustamente, reprochó estos actos de censura que son una vergüenza para la prensa libre de todo el continente y apoyará con todos sus medios la causa de los reporteros.

Carmen Aristegui es enfática: “Tenemos una tarea importante en cuanto a la corrupción. No todas nuestras denuncias terminan en casos judiciales, pero a veces sí. En países como Guatemala, el presidente fue enjuiciado por corrupción. En México, nuestra investigación periodística tuvo un alto impacto social y periodístico, pero la respuesta oficial fue una supuesta investigación que no llegó, por supuesto, a ninguna conclusión. Nuestra investigación periodística fue imbatible, pero no hubo correlación entre la contundencia de los datos y los implicados a nivel judicial”.

Y añade: “Por el caso de ‘La casa blanca de Enrique Peña Nieto’ fuimos echados del aire, y nuestro espacio fue eliminado de forma grotesca. Nuestra presencia fue aquilatada para la sociedad, pero aplastada por el Estado, con ‘vendettas’ adicionales posteriores. Hoy, es un juego de malabarismo informar en México”.

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