Tres colombianos cuentan cómo vivieron la histórica ola de frío en Norteamérica

Enero 12, 2014 - 12:00 a.m. Por:
Diana Isabella Sánchez B. | Reportera de El País
Tres colombianos cuentan cómo vivieron la histórica ola de frío en Norteamérica

A pesar de las bajas temperaturas, los habitantes de Nueva York han continuado con sus actividades cotidianas. Se espera que para esta semana la temperatura suba a un promedio de 9 grados centígrados.

Un chef, una ingeniera y una periodista que viven en Nueva York, Ontario y Montreal cuentan cómo soportaron la ola de frío.

A José David no le gusta el frío. No le gusta usar capas y capas de ropa: camisa, chaqueta, abrigo de invierno, pantalones térmicos, yines, guantes, bufanda, doble par de medias y sus zapatos, para luego tener que cambiárselas por su uniforme de chef en el restaurante Nougatine en Manhattan, Nueva York (Estados Unidos). No le gusta tener que caminar 15 minutos desde su casa, en Queens, hasta la estación del tren, en temperaturas de -13 grados centígrados porque los buses se retrasan o no pasan a causa del mal clima, para ir al trabajo. No es agradable que, al sacar la mano del bolsillo del abrigo para revisar el celular, sienta que el viento helado le quema la piel. Luego de 40 minutos en tren llega al trabajo y tiene la satisfacción de que en el restaurante hay calefacción y, si no la hubiera, el calor de la cocina lo mantendría abrigado hasta la 1:00 a.m., cuando regresa a su casa, todo cubierto porque a esa hora el viento es mucho más helado. Sus compañeros, norteamericanos en su mayoría, apenas salen con sus abrigos de invierno y una bufanda. Los colombianos no están acostumbrados al frío, ni siquiera aunque lleven 5 años viviendo en Nueva York, como José David, un caleño de 22 años que extraña los 23,3 grados centígrados de temperatura promedio de la capital vallecaucana. Dice que todos los inviernos son iguales, solo que este ha sido “más frío de lo normal”. “En general, el invierno ha sido igual que en años pasados. El clima empeoró el 2 de enero cuando la temperatura bajó hasta -21 grados centígrados. Lo que pasó luego es que la nieve se congeló en las calles, en las entradas de las casas y sobre los carros, pero los pronósticos dicen que la temperatura subirá este fin de semana hasta los 9 grados centígrados”, explica. Para Verónica, una caleña que enfrenta su primer invierno en Ontario, Canadá, la historia es más complicada, porque nunca había experimentado temperaturas de -20 grados centígrados, ni había tenido que combatir la nieve para poder salir de su casa. “Para poder abrir la puerta del jardín y las puertas del carro, mi esposo y yo tuvimos que utilizar agua caliente, pues no había otra manera de derretir el hielo que las cubría, pero para mayor seguridad decidimos quedarnos en casa, ya que no solo los árboles estaban congelados, sino las carreteras, lo cual hacía más peligroso manejar, especialmente para nosotros que estamos viviendo nuestro primer invierno en Canadá”. Pero la vida no se detiene. Ni siquiera por temperaturas de -14 grados centígrados, en Nueva York o de hasta -38 grados en Canadá. La vida sigue su curso, incluso si el viento helado te quema la piel o si te congela los vellos de la nariz cuando vas caminando por la calle. En los medios de comunicación recomiendan abrigarse más y evitar salir de casa, pero la realidad es que nada se detiene: los negocios continúan funcionando, los centros comerciales abren sus puertas a los ciudadanos, los restaurantes están preparados para atender a los comensales y el Estado se encargó de que las calles estuvieran despejadas para que los vehículos llegaran a su destino.Los norteamericanos y extranjeros continúan visitando museos, parques y sitios turísticos en Nueva York, mientras que en Canadá disfrutan deslizándose y realizando caminatas en la nieve, haciendo patinaje en hielo y asistiendo a los festivales con deportes de invierno. Algunos se abrigan más y otros solo usan un chaqueta para invierno y botas. Los colombianos no están acostumbrados al frío, pero sus vidas tampoco se detienen.“Hay algunos que no podemos faltar al trabajo a menos de que sea por una situación extrema. En mi caso, no puedo dejar mi estación en la cocina sola, tengo que responder por ella y, si no voy, ¿cómo pago mis cuentas? Además, la gente sigue yendo igual a los restaurantes de Manhattan, el flujo ha disminuido un poco pero por la época, no por el frío”, cuenta José David.Para Sofía, una ingeniera de sistemas caleña que también vive su primer invierno en Montreal, Canadá, ha sido suficiente con invertir en ropa de invierno para realizar sus actividades con normalidad. Una chaqueta de US$700, rellena con plumas de ganso, la protege de hasta -25 grados centígrados, aunque ella asegura, que no ha sentido frío ni con temperaturas mucho menores. Las botas resisten hasta -32 grados centígrados. “Es algo nuevo para mí, Canadá ofrece muchas actividades para hacer en invierno y no da pereza salir porque hay sol hasta tarde. El fin de semana pasado no salí pero porque tenía gripa. Pronto será el festival de invierno”, dice Sofía. Los colombianos no están acostumbrados al frío pero mantienen la calma, quizás porque al no vivir inviernos así en Colombia, no tienen un referente que les cause preocupación sobre los estragos del frío extremo o las tormentas. “Los ‘gringos’ son paranoicos, si dicen en las noticias que habrá tormenta, salen corriendo a las tiendas para comprar alimentos; los latinos no hacemos eso, no nos alteramos de esa forma. Pero los estadounidenses son más tranquilos con las temperaturas porque están acostumbrados al invierno, nosotros, no, por eso nos cubrimos mucho más”, cuenta José.La vida sigue su curso. Usar varias capas de ropas no es un impedimento para salir a realizar las actividades cotidianas, ni caminar a las estaciones del tren bajo temperaturas de -13 grados centígrados, ni tener que echar agua caliente o sal para derretir la nieve. Estados Unidos y Canadá lo saben, por eso las calles están despejadas, los negocios abiertos y los festivales de invierno listos para empezar. Esta semana las temperaturas, como se ha pronosticado, empezarán a subir y este será un invierno que los que lo padecieron, recordarán por su intensidad.

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