Talibanes buscan la paz sin dejar la guerra en Afganistán

Febrero 11, 2012 - 12:00 a.m. Por:
Diego Muñoz, especial para El País
Talibanes buscan la paz sin dejar la guerra en Afganistán

Entrega. El pasado 30 de enero un grupo de 30 ex militantes talibanes se desmovilizaron con sus fusiles a las autoridades afganas en Herat, oeste de Kabul. Las negociaciones también son adelantadas en Qatar, Asia, donde los ex combatientes han buscado refugio.

Los rebeldes han tenido diálogos con EE.UU. para firmar la paz. La ONU pide que primero dejen las armas.

A finales de enero pasado el enviado especial para Afganistán y Pakistán del presidente Barack Obama, Marc Grossman, llegó a Qatar, Asia, para reunirse en secreto con representantes de los talibanes en un intento de iniciar de nuevo un proceso de paz que permita una retirada tranquila de las tropas de la coalición a finales de 2014.Ya en 2010, los EE.UU. intentaron un diálogo en Alemania con la participación de alemanes y qataríes, que se vio truncado por el asesinato en septiembre pasado del expresidente y líder del proceso de paz Burhanuddin Rabbani.Ahora sin embargo, parece que va de nuevo, aunque a paso lento. De la reunión no salió gran cosa, pues como dicen los expertos, no hay nada más difícil que terminar una guerra.Los diálogos“Habrá que esperar”, explicó el religioso Qalamudin, hoy convertido en miembro del Alto Consejo para la Paz en Afganistán y encargado por el presidente afgano, Hamid Karzai, de adelantar las negociaciones con los talibanes.El grupo terrorista estuvo representado por Shabudin Dilawari, exencargado de Exteriores, y por Tayeb Agha, un estrecho colaborador del líder de los talibán afganos, Mohamad Omar.“Las conversaciones aún no han empezado -advierte Qalamudin- porque primero las dos partes tienen que pasar este proceso de construcción de la confianza y eso llevará tiempo”.Sin embargo ya hay condiciones. Los rebeldes piden que Estados Unidos libere a los miembros de esta organización detenidos en la base de Guantánamo en Cuba. Y EE.UU. ha contestado que lo primero, si quieren conversar, es dejar la violencia, parar la guerra y detener los atentados.Tras diez años de lucha, cuando las tropas de la coalición expulsaron a los talibanes de Afganistán en el 2001, el grupo terrorista ha querido dar un primer paso y decidieron abrir la oficina en Qatar para buscar acuerdos con Estados Unidos, con el apoyo del Gobierno afgano.¿Estrategia militar?Muchos no se lo creen, o si lo hacen prefieren pensar de que se trata de una estratagema de los talibanes para agotar el tiempo hasta finales de 2014 cuando en forma definitiva los soldados extranjeros abandonen el país.“Para entonces -dice el analista Josép Andrada Bello-, estarán más armados, con más hombres y seguros de tomarse el poder de nuevo. Porque mientras los soldados de la coalición van saliendo del país, se están abriendo más posibilidades de una guerra civil. Como si fuera poco, los talibanes han dicho que negociarán peleando y que no van a renunciar a instalar una nueva nación islámica”.De igual manera piensa el exrepresentante de la Unión Europea en Afganistán (2002-2008), Frances Vendrell, quien durante las tres jornadas realizadas en Madrid y Barcelona para analizar los riesgos de la retirada de las tropas de Afganistán, explicó que si no se logra un acuerdo fuerte, será un desastre.“Hace falta -agrega- una solución política. Un acuerdo con los talibanes es inevitable pero tiene que haber un amplio consenso nacional, no solo entre todas las etnias sino también con el beneplácito de Irán, China, Rusia o Turquía. Y antes que nada, estas negociaciones con los rebeldes tiene que llevarlas el Gobierno afgano pero al mismo tiempo EE.UU. y mejor con un mediador de la ONU”.Para Vendrell es indispensable que el gobierno afgano se sienta cómodo con las negociaciones. “Si no es así, sin duda alguna las socavará y habrá entonces boicoteos como el ocurrido hace poco”.El experto señala que los desacuerdos también se extienden a EE.UU: “entre la Casa Blanca y el Pentágono. O entre lo que dice la secretaria de Estado (Hillary) Clinton y el embajador en Kabul”. Errores del pasadoRangina Hamidi, hija del alcalde de Kandahar muerto en un atentado suicida el pasado mes de julio, se fue del país durante mucho tiempo y volvió en 2003 dejando una carrera profesional en EE.UU. Su trabajo en estos años ha sido abrir talleres para mujeres en Kandahar, en una de las zonas más peligrosas y donde más fuerte es la presencia talibán. Hoy ha vuelto a irse por temor, por los abusos, no solo de los rebeldes, también del Gobierno afgano.“Los abusos de los derechos de las mujeres no empezaron ni acabaron con los talibanes”, recuerda y añade: “Puede sorprender que una persona como yo, que ha trabajado a favor de las mujeres, esté a favor de negociar con el grupo ilegal. Pero es que yo estoy en contra de todos los regímenes que ha habido porque todos han matado y violado”.La analista Martine Van Bijler indica que “si vamos a ser honestos, hay que decir que hubo muchos errores en esta guerra contra los talibanes, sobre todo, la gestión por parte de EE.UU. que no supo contener la cantidad de conflictos que surgieron con su presencia”.Para Martine las fallas también se presentan “por permitir que los señores de la guerra, asesinos, corruptos y violadores, hicieran parte de la coalición del poder. Además todos desconfían de todos y nadie quiere ser la parte más débil del conflicto”.El temor que surge es también el de siempre, que en este proceso en el que todos querrán disputar su pedazo, su cuota, el pueblo afgano sea el gran olvidado. La principal razón de la invasión por parte de Estados Unidos fue acabar con Al Qaeda y no la de afectar a la población.“Llevamos muchos años en guerra, desde la década de los 70s, y hemos sufrido todos los horrores posibles, todos los crímenes, la falta de libertad y la pobreza. Yo nunca he conocido ni la paz ni la justicia en mi país”, explica Hadi Marifat, directora de la Organización por los Derechos Humanos y la Democracia en Afganistán.La otra incógnita de todo este proceso, según los analistas europeos, es el papel que va a jugar Pakistán, que por el momento ha permitido dejar salir a los talibanes a la reunión de Qatar. Pakistán quiere apostar por un gobierno amigo en el país vecino y que no mantenga relaciones con la India, su enemigo histórico.Pero nadie sabe qué va a pasar a ciencia cierta en Afganistán. Según un informe de la Otan que ha sido filtrado a varios medios, los talibanes, apoyados por Pakistán, probablemente volverán a tomar el control de Afganistán cuando las fuerzas internacionales se marchen del país en 2014. Aunque este informe se podría interpretar como una valoración crítica de la guerra o incluso la admisión de la derrota, la Fuerza Internacional de Asistencia a la Seguridad, la misión de la Otan en Afganistán, ha aclarado que el documento no es una evaluación estratégica.Pero para muchos, como ha ocurrido antes, ese será el fin de Afganistán, una larga guerra civil de la que no querrá saber la comunidad internacional y en la que se impondrán los talibanes que terminarán implantando una república islámica en la que los rebeldes gobernarán como afganos.Y es justo lo que nadie en Occidente quiere. De ahí el afán por buscar un proceso de paz.

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