Siria, una revuelta que terminó en una cruenta guerra

Siria, una revuelta que terminó en una cruenta guerra

Marzo 31, 2016 - 12:00 a.m. Por:
Sal Emergui Corresponsal en Medio Oriente.
Siria, una revuelta  que terminó en una cruenta guerra

El conflicto ha retratado la división de la comunidad internacional y ha reavivado la guerra fría.

Lo que empezó en la localidad siria de Deraa como una revuelta popular y pacífica contra la dictadura de Bashar Asad se ha convertido, cinco años después, en uno de los conflictos internacionales más brutales desde el fin de la Segunda Guerra Mundial.

La tregua pactada a finales de febrero por el Grupo Internacional de Acción para Siria liderado por Estados Unidos y Rusia, las negociaciones en Ginebra y el  anuncio de Al Asad de mostrarse dispuesto a aceptar un gobierno de transición que incluya a sus fuerzas y a la oposición,  encienden una pequeña y tímida luz en un país con al menos 300.000 muertos y cinco millones de refugiados.

El conflicto ha retratado la división de la comunidad internacional y la incapacidad de la ONU para evitar  semejante tragedia, ha reavivado la guerra fría y ha puesto en jaque las políticas migratorias de Europa donde por otro lado, aumenta el temor a más ataques cometidos por el grupo terrorista Daesh(Estado Islámico, en árabe) que sigue controlando numerosos territorios en Siria e Iraq. Los atentados de Bruselas no sólo reavivan el miedo occidental al terror yihadista sino que aceleran la necesidad de una mayor cooperación mundial contra esta lacra y de la búsqueda de una solución pacifica para Siria. 

El sirio Abu Hamza  (35) es pesimista.  Tras perder una pierna en un ataque de Daesh en Siria,  este doctor descansa en el hospital Ziv de la ciudad israelí de Safed, a pocos kilómetros de Siria.

“Por favor, sin hacerme fotos en la cara ni dar mi apellido”,   pide educadamente este ex voluntario de una ONG que asiste a los rebeldes moderados.  

Una petición comprensible ya que está siendo tratado en un hospital del considerado gran enemigo de Siria en las últimas décadas. Israel no sólo es el gran enemigo de su patrón (Irán) y su aliado (grupo chií Hizbulá) sino que controla los Altos del Golán, ocupados en la guerra del 67.  Abu Hamza piensa en su prótesis israelí que le ayudará a caminar de nuevo, pero también  en su esposa y dos hijos que aún están en Siria.

Tras revelar que sobrevivió a 13 ataques y describir la situación como “desastrosa”, apunta: “El futuro es incierto. Luchamos contra el dictador Asad pero si Daeshse expande por todo el territorio sirio será algo muy negativo para todo el país”.

Farez (24 años) le escucha con atención en la habitación del centro sanitario israelí. Dice que es agricultor. Y cuenta que estaba trabajando el campo en los alrededores de Damasco cuando una bomba impactó en su cercanía destrozando su pierna. El joven reconoce que al principio no fue “cómodo ir a  Israel”, pero declara que “ahora tras la preocupación inicial, estoy muy agradecido a los doctores”.

Pese a la tregua iniciada el 27 de febrero, también es  pesimista debido a la variedad de países con diferentes intereses en Siria. Farez descarta una paz entre su país de origen y el país que le salvó: “¿Un acuerdo entre Siria e Israel? Mientras Asad siga en el poder, nunca habrá paz entre ellos”.

Casi todos los 2000 heridos sirios tratados en Israel desde el 2013 han regresado a su tierra.  Un país que intenta apuntalar el alto el fuego extendido en todo el territorio excepto en las zonas controladas por Daesh y la sucursal siria de Al Qaeda, Jabhat Al Nusra.

El quinto aniversario ha sido conmemorado con las duras imágenes de Siria y la odisea de sus refugiados mezclando el  pesimismo causado por  los terribles números de la tragedia y las discrepancias de los actores internos y externos con la esperanza  por la frágil tregua y el anunciado repliegue ruso.

“Nuestras bases, la naval en Tartus y la aérea en el aeródromo Hmeymim funcionarán como antes. Hay que garantizar su fuerte protección desde la tierra, el mar y el aire”, advierte el presidente ruso Vladimir Putin que tras volver a sorprender al mundo y sobre todo a su protegido Asad, aclara que mantendrá su influencia diplomática en Siria. Se suele decir que sin la marcha de Asad no es posible una solución en este país árabe. Tan cierto como que sin el acuerdo-por activa o por pasiva- de Rusia tampoco será fácil un feliz desenlace.

¿Por qué Putin ordenó la retirada? Tras 167 días de bombardeos, Rusia se va de Siria…sin irse. Es decir mantiene sus bases en Siria y su influyente presencia en Oriente Medio, pero adopta una medida  táctica que acelera una solución y sobre todo evita que Rusia se quede estancada en el pantano sirio. El fantasma de los años 80 en Afganistán sigue presente. Si hace unos meses dio un paso adelante y  se volcó militarmente para salvar el cuello de Asad, ahora da uno atrás para obligarle a negociar y renunciar al sueño de una conquista militar de todo el país.

Rusia continúa siendo el gran paraguas militar del régimen sirio. Si no fuera por los cazas rusos y los soldados iraníes y de Hizbulá en el terreno, el avance de las tropas de Asad de los últimos meses hubiera sido imposible.

De estar con la espada de los rebeldes perforando su cuello, el régimen pudo contraatacar recuperando territorios bajo control del enemigo apoyado por países como Turquía o Arabia Saudí.

No sólo Daesh y Jabhat al Nusra celebran la retirada rusa. Los grupos rebeldes-desde laicos hasta islamistas- también al haber sido objeto de los intensos bombardeos rusos. En cualquier caso, el anuncio de Putin no significa ni mucho menos el fin de los ataques de su Fuerza Aérea.

El gran reto para los mediadores internacionales es a su vez la gran esperanza para muchos sirios: ofrecer una tercera opción. Es decir, que los ciudadanos no tengan que elegir entre el brutal régimen laico militar de Asad y el brutal califato religioso-yihadista-terrorista.

No parece muy viable y factible cumplir el plan guiado por la ONU según el cual se creará un Gobierno de unidad y la celebración de comicios en año y medio.

Mientras siguen los debates entre la delegación del régimen de Asad y de la coalición suní que engloba una  amalgama de grupos s opositores suníes reconocida por la comunidad internacional saben que las EE.UU y Rusia, Siria sigue desintegrándose y sus habitantes se suman a la lista de refugiados o desplazados.

Cinco años después y a la espera de una solución pactada, las bombas siguen presentes-aunque con menos intensidad- en Siria. Un país radicalmente diferente al que se conocía antes del 15 de marzo del 2011.

 

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