Sigue el misterio de los 43 estudiantes desaparecidos de Ayotzinapa

Sigue el misterio de los 43 estudiantes desaparecidos de Ayotzinapa

Mayo 01, 2016 - 12:00 a.m. Por:
Redacción de El País
Sigue el misterio de los 43 estudiantes desaparecidos de Ayotzinapa

Esta semana los familiares de los 43 estudiantes desaparecidos marcharon en Ciudad de México una vez más para pedirle al Gobierno que “no obstaculice” las investigaciones.

Un año y siete meses después, las familias de los estudiantes insisten en que no les han dado respuestas. Críticas al Gobierno mexicano.

Que incineraron sus restos. Que los tiraron al río San Juan. Que los enterraron en un basurero. Son tantas las versiones de qué pasó con los 43 estudiantes  de Ayotznipa que hace un año y siete meses desaparecieron. Son tantas las preguntas que sus padres se hacen. Son tantas las veces que han marchado por ciudades de México  llevando sus fotos en carteles y clamando la verdad.  

Y son, dice Felipe de la Cruz, tan poca las certezas qué tienen. Este hombre es el padre de uno de los estudiantes que sobrevivió ese 26 de septiembre del 2014 cuando la Policía de Iguala irrumpió en la manifestación de los estudiantes, mató a tres de ellos y se llevó a otros 43. Ángel, el hijo de Felipe, alcanzó a escapar. Y hoy intenta sobrevivir a la tristeza.  

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Su padre  se ha convertido en uno de los voceros de los padres de estos jóvenes. Este campesino del pueblo de Iguala ha cuestionado al presidente mexicano Enrique Peña Nieto dice que ellos no confían en el Gobierno mexicano, ni en las versiones que han entregado de las investigaciones.

En enero del año pasado, el Procurador General, Jesús Murillo Karam, había asegurado que los jóvenes habían sido incinerados en un basurero. Tenían la “certeza legal” que los datos entregados en la confesión de uno de los sicarios detenidos  los llevaron a concluir que los jóvenes habían sido asesinados y sus restos incinerados.

“Las declaraciones de los detenidos, los elementos materiales y dictámenes periciales nos permitieron realizar un análisis lógico causal y llegar, sin lugar a dudas, a concluir que los estudiantes fueron privados de la libertad, privados de la vida, incinerados y arrojados al río San Juan en ese orden. Es la verdad histórica”, afirmó Murillo Karam.

Según la fiscalía, los estudiantes fueron atacados por policías municipales de Iguala y la vecina Cocula, quienes los habrían entregado al cártel Guerreros Unidos.

Al confundirlos con integrantes de una banda enemiga, los narcotraficantes asesinaron a los estudiantes, incineraron sus cuerpos en un basurero aledaño, para luego arrojar sus restos a un río, según la versión oficial.

 Sin embargo, los padres de los jóvenes nunca creyeron esa versión. Y un  grupo de expertos de la Comisión Interamericana de Derechos Humanos   aseguró que no encontró evidencias de tales hechos.

Además,  el jueves de la semana pasada la Comisión le pidió al jefe de investigaciones criminales de la fiscalía mexicana apartarse para permitir una investigación imparcial sobre las contradicciones detectadas en una crucial diligencia relacionada con el caso de los 43 estudiantes de Ayotzinapa.

“La Agencia de Investigación Criminal (dirigida por Tomás Zerón Lucio,  debe estar fuera de cualquier procedimiento de investigación para asegurar la imparcialidad de la misma", dijo en conferencia de prensa el español Carlos Beristaín, integrante del Grupo Interdisciplinario de Expertos Independientes (GIEI) contratados por la CIDH.

“La lucha es larga y así estemos poquitos (...) para callarnos tendrán que matarnos”, dijo en la marcha Emiliano Navarrete padre de uno de los desaparecidos.

Los expertos, que terminaron su periodo de investigación el domingo pasado,  acusaron a Zerón de actuar alejado de los “estándares mínimos internacionales” en una diligencia realizada el 28 de octubre de 2014 en el río San Juan y de “tergiversar” los hechos.

En esa diligencia, en la que colaboró uno de los presuntos sicarios detenidos, según la comisión, “hubo serios indicios de tortura”.

La diligencia en el río San Juan, al que, según las autoridades mexicanas, lanzaron ocho bolsas con los restos incinerados de los estudiantes, es la única evidencia de la versión de la Agencia de Investigación Criminal. En ese sitio, el 28 de octubre de 2014, el organismo aseguró que se encontró una bolsa con los restos que luego fueron identificados como de Alexánder Mora, uno de los desaparecidos.

Felipe de la Cruz ha cuestionado estas investigaciones. Insiste en qué están protegiendo a alguien. “De los 108 detenidos que anuncian ninguno está condenado ni tampoco procesado por la desaparición sino por otros hechos”, asegura.

Además, dice que le han insistido al Gobierno del  Batallón de Infantería, con sede en Iguala, que estuvieron cerca de los escenarios donde los estudiantes fueron atacados.

El Alto Comisionado de los Derechos Humanos de la ONU aseguró esta semana que está preocupado por denuncias sobre los “obstáculos” que puso el gobierno mexicano a un grupo de expertos que durante un año investigó el paradero de 43 estudiantes desaparecidos en 2014, dijo el martes su portavoz.

El Grupo Interdisciplinario de Expertos Independientes (GIEI) de la Comisión Interamericana de Derechos Humanos había denunciado en su último informe presentado el domingo hace ocho días “obstrucciones” de las autoridades para realizar su trabajo.

Los expertos también denunciaron supuestos casos de tortura a los detenidos por el caso y cuestionó la actuación de fuerzas federales en Iguala, Guerrero (sur), donde desaparecieron los estudiantes el 26 de septiembre de 2014.

“Estamos preocupados por los muchos retos y obstáculos reportados por los expertos y que pudieran haber prevenido que ciertas líneas de investigación fueran exploradas, incluyendo el papel y responsabilidad de militares y otras autoridades oficiales en el caso”, señaló portavoz del Alto Comisionado de Derechos Humanos de la ONU.

Pero mientras no se descubra qué pasó con los estudiantes de Ayotzinapa, Felipe de la Cruz y los otros 43 padres seguirán marchando para exigirle al Gobierno una investigación seria.

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