¿Se le puede creer a Kim Jong-un?

¿Se le puede creer a Kim Jong-un?

Abril 29, 2018 - 07:55 a.m. Por:
Kelly Sánchez - reportera de El País
Kim Jong-un (izq.) y el presidente surcoreano, Moon Jae-in

El líder norcoreano Kim Jong-un (izq.) y el presidente surcoreano, Moon Jae-in, tras la firma del documento resultante de la histórica cumbre intercoreana, que se realizó en la zona de seguridad conjunta.

Foto: Agencia EFE

Hasta hace poco tiempo, el polémico presidente de Corea del Norte, Kim Jong-un, no ocultaba sus ánimos de desatar una guerra nuclear sin precedentes. Sin embargo, en los últimos meses se le ha visto con una retórica, para muchos, extrañamente conciliadora.

De hecho, este jueves, protagonizó junto al presidente de Corea del Sur Moon Jae-in, un encuentro histórico que fue visto por el mundo con asombro, a la vez que como luz de esperanza, con miras a la reconciliación definitiva.

El líder del Norte cruzó por primera vez la línea de demarcación militar que divide las dos Coreas, estrechó la mano de su vecino y hasta tuvo tiempo para mostrar su sentido del humor.

Al finalizar el encuentro, en una declaración conjunta, los líderes de las dos Coreas acordaron trabajar por “una península libre de armas nucleares a través de la completa desnuclearización”.

Tras la firma del acuerdo, Kim Jong-un, aseguró que se esforzará “por lograr la paz en la península y por cumplir lo escrito en la declaración”, palabras que hace menos de cinco meses nadie hubiera imaginado que pronunciaría.

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El presidente estadounidense Donald Trump se ha atribuido el cambio de postura de Pyongyang. “Creo tener una responsabilidad. Considero que otros presidentes deberían haberlo hecho. Pero creo que la responsabilidad ha recaído sobre los hombros del Presidente de Estados Unidos”, sostuvo.

El profesor de la Universidad del Rosario, Mauricio Jaramillo, le da la razón a Trump y agrega que también influyeron las sanciones impuestas por China al dejar de comprar, por ejemplo, carbón, hierro y mariscos.
Jaramillo señala que también fue decisiva la desconfianza de Surcorea hacia Estados Unidos.

“En Corea del Sur había una desconfianza respecto de lo que pudiera hacer Estados Unidos, Kim Jong-un aprovechó el desprecio a ese país para acercarse a negociar sin que Estados Unidos pudiera influir”.

Otros expertos plantean diferentes hipótesis de la repentina disposición de negociar del líder norcoreano.

El analista internacional Enrique Daza considera que un hecho clave en este nuevo escenario fue el cambio de gobierno de Corea del Sur.
“En las elecciones pasadas, el candidato ganador era muy diferente del que estaba en el cargo. El que había antes era muy seguidor de los lineamientos de Estados Unidos. En cambio, para el nuevo presidente, una de sus banderas de campaña fue buscar un acuerdo con Corea del Norte”.

El líder norcoreano Kim Jong-un, conversa con el presidente surcoreano, Moon Jae-in

El líder norcoreano Kim Jong-un, conversa con el presidente surcoreano, Moon Jae-in, durante la cumbre intercoreana.

Foto: Agencia EFE

Desde que Moon Jae-in llegó a la Presidencia de Corea del Sur, en mayo de 2017, dejó claro que la diplomacia era la única salida al conflicto.
Otra de las razones que el analista considera fundamental, fue el papel que ocupó China como mediador, propiciando “las condiciones para esta reunión con las dos Coreas”.

Para Daza, lo que este acto de reconciliación produjo es “una derrota de la retórica guerrerista de Trump”. En cambio, el profesor de Relaciones Internacionales en la universidad Icesi, Vladimir Rouvisnki, cree que se trata de una “jugada” del líder norcoreano.

“Lo que buscaba realmente no era tanto hacer alguna guerra, ni con Estados Unidos ni con Corea del Sur, sino realizar una presión sobre la comunidad internacional para que lo acepten como un país que puede negociar nuevos acuerdos y obtener algunas ventajas que antes no tenía”, explica.

Según su planteamiento, Kim estaría siguiendo una estrategia que antes ha usado el régimen. “Es lo que hizo en otras ocasiones su padre: adquirir armas, emprender las acciones que mueven la tensión entre actores importantes y luego negociar concesiones que la comunidad internacional puede darle”, dice Rouvisnki.

En fotos: así trascurrió el primer encuentro entre Kim Jong-un y Moon Jae-in en Corea del Sur

Otro factor que podría haber incidido, es que Pyongyang ha demostrado que tiene una gran capacidad militar y ahora puede negociar en igualdad de condiciones, según señaló, en declaraciones a BBC Mundo, Abraham Denmark, quien dirige el programa asiático de Wilson Center.

“Corea del Norte ha conseguido un tremendo progreso en su programa nuclear y de misiles. Permite al régimen negociar en igualdad de condiciones, confiado en que sus armas supondrán un elemento disuasorio para Washington”, dice Denmark.

Valga recordar los ensayos nucleares de Corea del Norte con lanzamientos de misiles intercontinentales que según el régimen, son capaces de alcanzar a Estados Unidos.

Corea del Norte Corea del Sur

Encuentro entre el presidente surcoreano, Moon Jae-in (d), y el líder del Norte, Kim Jong-un (i).

Agencia EFE

Optimismo en los acuerdos

Frente al panorama esperanzador de los acuerdos de paz entre las dos Coreas, surge la inquietud de si se respetarán. Algunos analistas se muestran optimistas, mientras otros lo ven con más cautela.

El profesor Rouvisnki cree que antes de hablar de si será duradero o no el acuerdo, se ha de revisar el texto, que aún no está disponible.

“Sería importante ver si Corea del Norte hace parte del régimen de no proliferación de armas nucleares, saber si aceptan todas las condiciones que incluyen las inspecciones internacionales y otras medidas que son necesarias para salvaguardar los acuerdos de esta índole, como la destrucción de las armas que tienen en este momento, así como las instalaciones que sirven para la investigación y la producción de las armas”, apunta el analista.

Enrique Daza es optimista al respecto. Cree que Corea del Norte bajará el nivel de hostilidad aunque eso implique que se le hagan ciertas concesiones, pero lo más importante para él es que “se desactivan un poco los anuncios de Trump para la zona, que consistía en darle una iniciativa militar a Japón, estimular el enfrentamiento entre Corea del Sur y Corea del Norte, y buscar una presión sobre China”.

El resultado, dice el experto, es lo contrario que buscaba Estados Unidos: se da la firma de paz con Corea del Norte, China no se aísla sino que patrocina el acuerdo, y deja de haber un pretexto para la intervención de Estados Unidos en la zona.

Asimismo, Mauricio Jaramillo considera que este encuentro puede ser entendido como un primer paso antes de la reunificación total, pero dice que se podrían esperar algunos efectos.

El primero es que se establezca un compromiso definitivo frente al abandono de capacidades nucleares con fines militares por parte de Corea del Norte; en segundo lugar, un pacto a largo plazo de no agresión “porque la guerra de las dos Coreas nunca terminó”, y en tercer lugar, acciones puntuales para conectar mejor los dos países “de pronto vías de comunicación, reunificación o contactos de familias y una normalización paulatina de las relaciones entre ambos. A muy largo plazo, en algún punto se tendría que hablar de la reunificación, pero es un tema todavía muy lejano”.

En lo que coinciden los expertos es que el acuerdo es conveniente para todas las partes.

Según el profesor Jaramillo, además de ser conveniente para las dos Coreas, a Japón también le interesa el acuerdo, pues depende de Estados Unidos para defenderse, pero desconfía de la política de Trump; a China también le beneficia la estabilidad, pues su modelo económico depende en buena medida de la armonía regional; a Rusia también le interesa este equilibrio. Por tanto la comunidad internacional “estará de que se respeten siempre los acuerdos” “Hay razones para pensar que lo que se ha pactado, trascenderá”, concluye.

División de las Coreas
División de Corea del Norte y Corea del Sur

Escultura que representa la división de las dos Coreas en el lugar donde se encontraba el tercer túnel de infiltración construido por Corea del Norte dentro de su vecino del sur.

Foto: Agencia EFE

Tras la II Guerra Mundial, EE. UU. y la URSS se repartieron la Península de Corea, colonizada por Japón desde principios del Siglo XX, trazando una línea divisoria a lo largo del paralelo 38. El Norte quedó en manos de Moscú y el Sur de Washington.

Los soviéticos pusieron a cargo de Corea del Norte a un guerrillero coreano que luchó contra la invasión japonesa en la región china de Manchuria.

Se llamaba Kim Il-sung y con él nació en septiembre de 1948 la República Popular Democrática de Corea (nombre oficial de Corea del Norte) y una de las dinastías de dictadores más longevas y peculiares de la historia reciente, que ahora encabeza su nieto Kim Jong-un.

La sangrienta Guerra de Corea comenzó cuando el Ejército norcoreano, con la venia de Moscú, invadió el Sur el 25 de junio de 1950, con el objetivo de reunificar un país dividido. Un sueño que el régimen norcoreano todavía mantiene como uno de sus principios ideológicos.

En fotos: así trascurrió el primer encuentro entre Kim Jong-un y Moon Jae-in en Corea del Sur

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