Revocar el Gobierno de Nicolás Maduro no será tarea fácil

Mayo 01, 2016 - 12:00 a.m. Por:
Jessica Villamil Muñoz | Reportera de El País.
Revocar el Gobierno de Nicolás Maduro no será tarea fácil

Se espera que la Mesa de Unidad Democrática, que promovió el referendo, entregue las firmas recogidas al Consejo Nacional Electoral este lunes y este organismo tendrá 20 días para verificarlas. Después, la oposición tendrá que recolectar cuatro millones de firmas más en tres días. Se confía en que en el último trimestre del año, se haga la elección revocatoria.

Pese a recoger en dos días 1,5 millones de firmas, analistas consideran que el camino será pedregoso. Jefe de Estado asegura que la revolución no se detendrá.

48 horas fueron suficientes. Con el mismo frenesí con el que los venezolanos hacen filas eternas desde hace más de dos años para comprar harina, papel higiénico, carne o pollo, se  aglutinaron en 1500 puntos del país para llenar con firma, número de identidad y huella, las listas que entregó el Consejo Nacional Electoral (CNE) para que se haga válida la solicitud de revocatoria del mandato de Nicolás Maduro.

Lea también: Oposición completó firmas para activar revocatorio contra Maduro en Venezuela.

La meta era de 196.000 firmas, pero en tan solo dos días se recolectó siete veces ese número. Entonces Henrique Capriles, gobernador del estado de Miranda y excandidato presidencial, informó el viernes en la mañana que ya no  habrá más firmatón, pese a que el plazo vence el 28 de mayo.

Explicó que los partidos que integran la Mesa de Unidad Democrática (MUD) están organizando esas firmas, escaneándolas, digitalizándolas para entregarlas mañana al CNE y así dar el segundo paso que lleva al referendo revocatorio.

Luego de verificado ese 1 % del censo electoral solicitado, se pasa a la fase de  participación que corresponde a la recolección —en tres días— del 20 % del registro electoral o sea, cuatro millones de firmas. 

De cumplirse ese requisito, y de acuerdo el reglamento del CNE, dentro de los 90 días continuos se celebrarían las elecciones. Lo que quiere decir que, si las cosas siguen como van, en el último trimestre del año los venezolanos estarían votando la destitución de Maduro.

¿Pero qué tan sencillo puede ser adelantar un proceso electoral de tal magnitud  en un país en el que los poderes Judicial, Electoral y Ejecutivo están amarrados por los tentáculos del Presidente al que  buscan revocar?

Los pies en la Tierra

Los  venezolanos creen que  la avalancha de rechazo que crece en contra de  Nicolás Maduro será suficiente para sacarlo del Palacio de Miraflores. Hablan con el deseo y es que cada día abundan las razones: Barrios sin servicio de agua potable durante semanas, cortes de energía  sin anticipación, una inflación de 180 % en 2015, escasez de papel para imprimir billetes,  carestía de alimentos, de elementos de aseo personal, de medicamentos, de especialistas de la salud, de trabajo...

Y aunque en los cálculos del jurista venezolano José Ignacio Hernández, todo el proceso hasta la celebración del referendo debería tardar máximo ocho meses, Eugenio Martínez, especialista en temas electorales, dice que estos se pueden alargar  por una sencilla razón: la jornada laboral  en el sector público es de solo dos días a la semana.

A juicio de Martínez, la validación con la huella también podría generar demoras porque los interesados tendrían que ser citados en función de los cortes de energía, necesaria para que funcionen las máquinas biométricas. Además, el CNE podría argumentar que requiere más tiempo para auditar las firmas porque la oposición entregaría muchas más de las necesarias.

Aún así, muchos consideran que ante la masiva participación en la recolección de firmas, el Jefe de Estado no necesitará que voten, porque él se apartará del cargo por dignidad. Sin embargo, eso no es precisamente lo que piensa Maduro.

 El viernes  pasado desde muy temprano advirtió que  la Constitución lo habilita para decretar estado de emergencia por motivos económicos y que también podría suspender actos electorales hasta que haya estabilidad en el territorio nacional.

De cumplirse esa amenaza, por más que se surta cada uno de los pasos que exige el proceso revocatorio, no llegaría el día de los comicios. Además,  la Carta Magna dice que si se hacen elecciones  después de que el actual mandatario cumpla tres años de gobierno, será el vicepresidente quien termine ese periodo, y ello sería “una pérdida de tiempo” porque se iría Maduro, pero se mantendrían sus políticas.

El analista de política internacional, Vicente Torrijos, considera que más allá de las argucias legales y del tema constitucional, la situación en Venezuela se resuelve con un acuerdo político porque el régimen va a tener que buscar una salida pacífica ya que es la oposición la que está imponiendo el ritmo. “O se enfrascan en unos mecanismos legales que rayarían en lo ridículo o se busca el acompañamiento de la comunidad internacional para buscar una salida alterna a lo que dice la  Constitución venezolana”.

El general en retiro Fernando Ochoa Antich cree  que el presidente Nicolás Maduro no va a renunciar  porque “tiene la esperanza   de que todavía controla los poderes (a excepción de Legislativo), y buscará obstáculos que limiten al máximo la posibilidad de hacer un cambio de Gobierno”. 

El politólogo caraqueño Herert Koeneke recuerda que ya el Gobierno ha manipulado y violentado la Constitución y el ordenamiento jurídico del país. “Lo han hecho y es muy probable que lo vuelvan a hacer”.

Sostiene que no solo es la clase alta la que está detrás de la revocatoria, que en la colas para firmar  había incluso hasta militares y gente que trabaja en las misiones chavistas.

El Venebarómetro publicado a mediados de semana precisó que si hoy (domingo) se realizara el referendo revocatorio, el 60,3 % del país votaría para que Maduro salga de la Presidencia de  Venezuela. 

Koeneke coincide con Ochoa en que el descontento es general, pero advierte que hay muchos temores entre  los altos dirigentes del chavismo de perder toda la “gracia que han tenido” porque, incluso, podrían ser sometidos  a un juicio por haberse “enriquecido  a costillas del país”. “Ellos van a hacer lo que sea para evitar perder el poder y el control”.

Y sí, Maduro al ver la avalancha que le viene encima  sigue haciendo gambetas. En declaraciones públicas anunció la creación de un equipo con sus aliados políticos para  que revise “una por una” las firmas y sentenció que “nada de lo que está  haciendo tiene viabilidad política y la revolución aquí  va a continuar y va a tener a este Presidente por lo menos hasta el 2018”.

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