Relato de una caleña que vivió la explosión de la Refinería de Amuay, en Venezuela

Agosto 27, 2012 - 12:00 a.m. Por:
Germán Alonso González | reportero de Elpais.com.co

Andrea*, una caleña que desde hace 19 años vive en Punto Fijo, Venezuela, localidad cercana a la Refinería de Amuay, le contó a Elpais.com.co los momentos de angustia y temor que vivió aquella madrugada.

"Sí. Era como la 1:10 a.m. de la madrugada y todos estábamos durmiendo, cuando de repente escuchamos una fuerte explosión y quedamos impactados. Todos estábamos muy asustados y salimos a la calle en pijama para ver qué era lo que estaba pasando, pero nunca nos imaginamos que fuera ser la refinería, ¡Jamás!".Así comienza el relato de Andrea*, una mujer caleña de 34 años, que reside en Punto Fijo, estado de Falcón, Venezuela; una pequeña ciudad localizada a 4 kilómetros del Centro Refinador de Paraguaná, donde el pasado sábado explotó la Refinería de Amuay, lo cual dejó 41 personas muertas y más de 80 heridos.Andrea, que desde hace 19 años vive en la zona, le contó a Elpais.com.co que se vivieron momentos de mucha zozobra e incertidumbre sin saber lo que realmente sucedía. "Pues imagínate, yo estaba sorprendida de lo que estaba pasando; de verdad no sabíamos qué sucedía, si era un terremoto o un temblor, porque fue horrible la onda que se sintió".Las sirenas de la pequeña ciudad de Falcón, que surgió en la década de 1940, a raíz de las operaciones de una refinería establecida por la compañía petrolera estadounidense Standard Oil, empezaron a sonar incesantemente avisando a todos los habitantes de la emergencia hasta ese momento desconocida, indicó.Esta ama de casa, que vivió en La Hacienda, en el sur de Cali, relató que por algunos minutos reinó el caos y la confusión entre los habitantes. "Empezaron los rumores por todo el pueblo, todos sacaban conjeturas, primero que era un temblor, luego que había sido la refinería, que sí, que no, hasta que con el paso de los minutos nos confirmaron que algo había pasado en la refinería", recordó esta comerciante que viajó con su madre al vecino país a buscar un mejor futuro.Andrea recordó que el humo fue el primer indicio de que algo había sucedido en la refinería. "Salimos a la calle y vimos el fuego que se propagó, eso fue impresionante".Después de aquel día nada ha sido igual para esta madre de dos hijos, y confesó que "uno tiene mucho susto, cuesta para quedarse dormido; uno piensa que habrá una nueva explosión, porque todavía quedan tanques prendidos de lo que estalló".En Falcón los daños ocasionados por la explosión de la refinería de PDVSA no fueron graves, sólo pequeñas averías y vidrios rotos de algunas edificaciones. "Acá en mi casa no ocurrió nada, pero a mi vecina que vive diagonal si se le quebraron todos los vidrios. Donde vive mi hermana se estallaron las ventanas, osea, la fuerza de la explosión fue bastante fuerte".Aunque esta caleña agradece a Dios que sus hijos no sintieron el fuerte estruendo de la explosión, si dijo que su familia fue impactada emocionalmente por el suceso. Afirmó, por ejemplo, que su sobrino de 11 años "se paró de inmediato de la cama muy asustado y comenzó a vomitar. Así reaccionaron muchas personas en el momento del estallido".Andrea lamentó las muertes que se produjeron en la emergencia de la refinería de Amuay. "Es muy triste porque muchas personas murieron, y las casas de muchas otras que viven más cerca resultaron afectadas. Además ese humo debe afectarles porque tiene químicos y la brisa ayuda a que se propague".Según Andrea, que regresó a su natal Cali por 6 meses buscando infructuosamente una mejor suerte (razón que la llevó inicialmente a Venezuela), nunca antes había sucedido algo de tal magnitud en Punto Fijo. "Sí se han presentado otro tipo de emergencias, pero ninguna tan grave".*Nombre cambiado por seguridad, a petición de la persona entrevistada.

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