Reformas en Grecia tras rescate de Europa, el nuevo drama helénico

Julio 19, 2015 - 12:00 a.m. Por:
Gerardo Quintero Tello | Jefe de Cierre de El País

Líderes europeos dieron el aval para el tercer rescate a los griegos, pero analistas sostienen que la solución está lejos de lograrse.

[[nid:445695;http://contenidos.elpais.com.co/elpais/sites/default/files/imagecache/563x/2015/07/tsipras-grecia_0.jpg;full;{Los rostros del primer ministro Alexis Tsipras (derecha) y su ministro de finanzas Eyclid Tsakaloto resumen la tragedia económica que padece su país. Aprobaron un ajuste al que ni ellos le creen. Foto: Elpais.com.co | El País}]]

El drama tuvo su origen en la antigua Grecia  y sus representaciones estaban ligadas con el culto a Dionisio, el dios del vino y la alegría. Sus máximos exponentes fueron Sófocles, Eurípides y Esquilo. Hoy, Grecia nuevamente está inmerso en el drama, pero ya no en la ficción de una obra teatral sino en la dura realidad de un país ligado a la entraña de la democracia occidental que se derrumba a pasos agigantados.  Lea también: Tsipras busca apoyo político en Grecia tras aceptar el duro plan de rescate europeo

El nuevo drama griego está repleto de otros personajes, tragedias, melodramas, tragicomedias y farsas. Ahora los principales exponentes no son Sófocles y Esquilo, estos han sido reemplazados por Alexis Tsipras (primer ministro griego), Angela Merkel (canciller alemana, que en este drama parece representar a la mala de la obra) y Donald Tusk (presidente del Consejo Europeo), entre otros.

Tras aprobar las primeras reformas, Grecia obtuvo el pasado jueves la luz verde  de sus socios europeos para negociar un nuevo rescate (el tercero en menos de diez años), poco antes de que el Banco Central Europeo, BCE, diera un respiro a sus bancos.

El gobierno griego, entonces, anunció la reapertura a partir del lunes de los bancos, cerrados desde el 29 de junio. No obstante, los griegos podrán retirar sólo 60 euros diarios. Al día siguiente del voto del parlamento griego, que aprobó una serie de reformas en señal de buena voluntad, aunque generando  tensiones políticas, Atenas recibió el apoyo del presidente del BCE, Mario Draghi, para encontrar una forma de aliviar su deuda,

Este nuevo programa, supeditado a condiciones extremadamente duras para Atenas, asciende a unos 86.000 millones de euros para los próximos tres años. Esta negociación no resuelve, sin embargo, las necesidades financieras de Grecia a corto plazo. 

En ‘default’ (suspensión de pagos) con el Fondo Monetario Internacional, Grecia debe pagar además este lunes al Banco Central Europeo unos 4.200 millones de euros. Sin dinero en sus arcas, Atenas espera un préstamo puente de un fondo comunitario de unos 7.000 millones de euros. Los fondos saldrán del Mecanismo Europeo de Estabilidad Financiera, fondo creado en 2010 que ya fue utilizado para rescatar a Portugal y a Irlanda.

Sin embargo, a pesar de que pareciera que el drama llegó a su fin, varios analistas consultados consideran que la tragedia griega se prolongará y más temprano que tarde la obra tendrá un desenlace ‘trágico’, que tendría implicaciones políticas, sociales y económicas  para Europa y para el resto del mundo.

Guillermo Aponte, docente de Macroeconomía de la Universidad Autónoma de Occidente, es pesimista frente a este nuevo rescate porque no le permite autonomía a Grecia en las gestiones para los procesos económicos. “Es muy probable que Grecia, en pocos años, incluso en cuatro,  aún no haya salido de las dificultades que ahora tiene, porque realmente no es una solución definitiva la que le está ofreciendo el parlamento europeo”.

  Y es que no resulta fácil para los griegos entender que de ahora en adelante sufrirán un aumento del IVA cercano al 25% en los productos que compren, una reducción en salarios y pensiones del 30%, aumento en la edad de jubilación (70 años para los hombres), reducción en los subsidios de educación y debilitamiento en la inversión para el sistema de salud. Con un desempleo galopante, que afecta al 30% de la población en edad de trabajar, los analistas consideran que será muy difícil mantener la estabilidad del país.

Juan Carlos Gómez, director del Programa de Ciencia Política y Relaciones Internacionales en la Universidad Icesi, considera que el paquete de ayudas propuesto por la ‘Troika’ (Banco Central Europeo, FMI y Parlamento Europeo) es simplemente un paliativo y Grecia no va a poder pagar toda la deuda en el plazo estipulado. Por ello, Gómez va más allá y considera que todos los caminos conducen a que Grecia terminará por salir de la zona euro, ante la imposibilidad de pagar sus obligaciones.

De ahí que Ricardo Cárdenas, economista colombiano residente en Alemania, diga que “asistimos a un nuevo acto en el drama griego y europeo: poner de rodillas al gobierno elegido por los griegos. Después de años de austeridad se constatan los efectos de esa política: más del 25% de los griegos se encuentran en paro. El sistema de salud ha colapsado totalmente y más del 20% de los griegos no tienen suficiente dinero para asumir los gastos más necesarios como electricidad y agua”.

Por ello, Vladimir Rouvisnki, director del Centro de Investigaciones CIES y Profesor del Departamento de Estudios Políticos de la Universidad Icesi, considera que hoy Europa se debate en una intranquilidad profunda, sin claridad para resolver su propio futuro. “La desconfianza por promesas incumplidas por parte de los griegos y la inclemencia de los ajustes que este país ha realizado a lo largo de cinco años, el dilema dramático entre pagar las deudas que uno debe y asfixiar al deudor que de ese modo es todavía menos capaz de pagar, han marcado el compás turbulento de las reuniones en Bruselas y Atenas en estos últimos días”, afirma el experto.

Así las cosas, tal vez las palabras de uno de los protagonistas de esta tragicomedia  sinteticen el sentimiento de los líderes europeos frente al nuevo rescate ‘heleno’. Al salir de las negociaciones del jueves en Bruselas, el polaco Donal Tusk, presidente del Consejo Europeo, miró a los periodistas que lo esperaban, respiró aliviado por haber evitado la catástrofe que se avecinaba, pero sin más drama reconoció que el futuro de la Unión Europea no está nada claro. 

“El acuerdo no es una garantía para el futuro, para años. Hemos evitado el riesgo real de caos, una bancarrota griega y un ‘Grexit’ ahora. Pero mirando a largo plazo... Digamos que, por ahora, funciona”, dijo Tusk, de manera lapidaria.

 

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