Rangel, el hombre que asusta a Venezuela y reconforta a Chávez

Enero 19, 2012 - 12:00 a.m. Por:
Beatriz de Majo C. | Especial para El País
Rangel, el hombre que asusta a Venezuela y reconforta a Chávez

El nuevo ministro de Defensa de Venezuela, Henry Rangel, junto al presidente de ese país, Hugo Chávez.

Henry Rangel, el nuevo ministro de Defensa venezolano, es cuestionado en su país por operaciones turbias y relaciones inconvenientes.

A pesar de la gran amistad que le une al presidente de Venezuela, Hugo Chávez, Henry Rangel Silva, hasta 2010, no era un personaje reconocido en Venezuela. Sin embargo desde el día en que emitió su histórica frase de apoyo militar irrestricto a la causa revolucionaria, el entonces Jefe del Comando Estratégico Operacional de la Fuerza Armada Bolivariana se volvió noticia de primera página. El 8 de noviembre de 2010 Rangel Silva, de viva voz, aseguró que las Fuerzas Armadas venezolanas están “casadas” con el proyecto político revolucionario del presidente Hugo Chávez, a quien tienen “lealtad completa”. Pero fue bastante más lejos al declararle a la prensa que “un hipotético gobierno de la oposición sería vender el país y eso no lo va a aceptar la Fuerza Armada Nacional”.Las declaraciones de Rangel levantaron una enorme polvareda en los medios de comunicación venezolanos. El país político ya se preparaba para la batalla electoral del 2012 y la oposición al gobierno se había organizado con enorme esfuerzo en una coalición de partidos políticos y de movimientos independientes para presentarse como una alternativa única a una futura candidatura del Comandante Chávez. La llamada Mesa de la Unidad se manifestó duramente en contra de lo que consideraron una posición antidemocrática y anticonstitucional de un alto jerarca militar. Un número importante de columnistas, de líderes políticos y de intelectuales generadores de opinión usaron sus espacios en la prensa escrita, radial y televisiva para criticar muy cáusticamente las inconvenientes declaraciones de Rangel. Diego Arria, ex presidente del Consejo de Seguridad de las Naciones Unidas y hoy candidato a la Presidencia de Venezuela, adelantó posiciones muy ácidas en torno a la actitud del General: “Su declaración es no sólo una vergüenza sino una monumental violación a su responsabilidad militar y constitucional”, fueron sus palabras. Pocos días después de que, también, José Miguel Insulza, el secretario General de la OEA, calificara de graves sus declaraciones ( las de Rangel) y considerara “inaceptable que un comandante del Ejército amenace con una insubordinación a priori”, Rangel Silva fue ascendido por el Jefe del Estado al grado más alto que un militar puede tener en Venezuela, el de General en Jefe.Hoy el general Rangel Silva ya ocupa la cartera ministerial de la Defensa y asumió su alta investidura en un acto en el que el presidente Chávez, de nuevo abundó en consideraciones generosas y floridas sobre la “dignidad” de su nuevo Ministro. Rangel, que en los días pasados había sido objeto de serios cuestionamientos por parte de la prensa colombiana y de la nacional, por su supuesta relación estrecha con el jefe guerrillero ‘Timochenko’ y su colaboración con las Farc, recibió un muy claro y contundente apoyo moral presidencial.Relaciones peligrosasLa trayectoria profesional de Rangel está plagada de acusaciones sobre operaciones turbias y relaciones inconvenientes y el General se ha convertido en un hombre de armas, polémico y cuestionado por los círculos opositores a la Revolución Bolivariana. Se le ha vinculado con el sonado caso de la valija que introdujo subrepticiamente US$800.000 desde Venezuela a Argentina en un avión privado que transportaba funcionarios de la petrolera estatal venezolana Pdvsa, destinados a la campaña presidencial de Cristina Fernández. El narcotraficante Walid Makled, detenido y sometido actualmente a juicio en Venezuela por la movilización masiva de drogas al exterior, también le ha endosado supuestas responsabilidades en sus actividades ilegales. Pero hasta ahora ha resultado imposible comprobar que cualquiera de ellas tenga un asidero legalmente válido. La mayor parte de los señalamientos en su contra provienen de investigaciones periodísticas que, por distintas razones, no han derivado aún en procesos legales en su contra. Rangel Silva, cuenta, sin embargo, con un lunar de significación en su carrera y es la decisión del Departamento de Estado de los Estados Unidos, tomada en septiembre del año 2008, en la que se ordenó congelar sus cuentas bancarias y sus bienes dentro de la jurisdicción estadounidense, con el argumento de que el gobierno americano cuenta con evidencias de su supuesto apoyo a las Farc en sus actividades de narcotráfico. Esta decisión en su momento, y las investigaciones periodísticas de la revista colombiana Semana en los días pasados, han sido motivo de disgusto y de muy duras críticas de parte de Chávez, quien quiebra lanzas, a cada paso, sobre el carácter digno y el talante humilde de su funcionario. La realidad es que la relación entre los dos militares es muy estrecha y se remonta a los años 80, cuando Hugo Chávez conspiraba y acariciaba proyectos revolucionarios bolivarianos de largo alcance. Rangel, con apenas 31 años, hizo parte del grupo que participó en el fallido Golpe de Estado contra el gobierno de Carlos Andrés Pérez en febrero de 1992. Y desde el año 2005 fue llamado a ocupar cargos de relevancia en el gobierno revolucionario. De cara al proceso electoral que Venezuela tiene entre manos y al que Hugo Chávez se acerca - por primera vez en 13 años- con posibilidades reales de perder las elecciones, se ha vuelto una prioridad presidencial rodearse de todos aquellos incondicionales capaces de involucrarse de cuerpo y alma, y sin limitaciones, en el proceso a su favor. La presencia de hombres de armas en su entorno cercano ha sido una constante a lo largo de todo su gobierno, pero en esta ocasión se ha vuelto imperativo y generalizado. Frente a las dos grandes debilidades que el gobierno exhibe en la carrera electoral: el deterioro pronunciado de la calidad de vida de los venezolanos de pocos recursos y la grave enfermedad presidencial, el comandante revolucionario debe enarbolar elementos de fortaleza: Y nada habla mejor de ello que el número de los ex uniformados que lo rodean y sobre todo la calidad de la solidaridad que muestran.

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