Quito vivió 14 horas de caos y confusión

Octubre 01, 2010 - 12:00 a.m. Por:
Veronica Villaruel, | especial para El País, Quito

Vándalos y ladrones hicieron de las suyas, ante la ausencia de policías.

Ecuador se despertó ayer con una sorprendente noticia: en el Regimiento Quito número 1 (al norte de la ciudad), uno de los más grandes del país, cientos de uniformados dejaban las armas por carteles y llantas que eran quemadas en los exteriores del edificio policial.Los uniformados cerraron las puertas y no permitieron el ingreso de ninguna autoridad, incluso el presidente Rafael Correa no pudo hablar con ellos, y tuvo que refugiarse en el hospital de la Policía, ubicado a pocos metros.El caos se apoderó de la zona, mientras los transeúntes huían atemorizados al ver a los uniformados agredir a la caravana presidencial. Era la primera vez que los ecuatorianos veían a la Policía sublevarse y propiciar el desorden social. “Cuidado, cuidado, la Policía nos ataca, es golpe de Estado”, gritaban los ciudadanos que circulaban por el sector. En el interior del edificio los policías también pregonaban su barra propia, “abajo Correa, que no nos quite los sueldos”. Como en un campo de batalla, los ciudadanos esquivaban el gas lacrimógeno lanzado por los policías, y algunos simpatizantes del presidente Correa gritaban consignas a favor del Régimen. “No nos quiten los bonos y los juguetes para nuestros hijos”, gritaba María Cárdenas, esposa de uno de los gendarmes, quien junto a varios familiares de los policías protestaban, pancartas en mano, contra el Gobierno.Mientras la alerta se encendió en casi todas las ciudades, donde los cuarteles eran tomados por los uniformados, en las calles los conductores infractores no eran los únicos que aprovechaban la ausencia de policías. Los delincuentes arremetieron contra los ciudadanos.En Guayaquil, los dueños y administradores de los locales comerciales optaron por el cierre de sus negocios. El temor se apoderó de los comerciantes ante la amenaza de saqueos. El sector bancario fue el más afectado, una agencia del Banco del Pichincha, al sur de Guayaquil (Barrio Centenario) fue asaltada por delincuentes que aprovecharon la ausencia de policías. En tanto, manifestantes de la Unión Nacional de Educadores (UNE) se tomaron la Avenida Nueve de Octubre protestando en contra de la Ley de Educación y respaldando a la Policía. En el aeropuerto Mariscal Sucre de Quito las operaciones se suspendieron a las 9:00 a.m. Decenas de pasajeros se quedaron varados porque 200 uniformados, miembros de la Fuerza Aérea y policías se tomaron la pista para impedir la llegada y salida de vuelos.“Tenía que llegar hoy a Miami, empiezo a trabajar mañana”, decía Carlos Sánchez, quien exigía respuestas. Mientras tanto, en las calles de Quito varias personas fueron asaltadas. Por ello, las autoridades recomendaron a los habitantes mantenerse en sus hogares. La inseguridad se apropió del país y poco a poco los centros comerciales, restaurantes, bancos y varios negocios cerraron sus puertas, pues las bandas delictivas incrementaron su actividad. Los colegios, escuelas, universidades también decidieron cerrar las puertas para evitar saqueos. Cerca de las 4:00 de la tarde, en las principales avenidas de Quito ya no se evidenciaba el habitual tráfico de todos los días. Las calles casi vacías se convertían en escenarios propicios para la delincuencia. Y cuando el caos se generalizaba, el Gobierno anunció el decreto de excepción y dispuso la salida de militares a las calles, para resguardar la seguridad ciudadana. Dos bandosEn la Asamblea Nacional y el Palacio de Gobierno se vivían dos realidades distintas. En la Plaza Grande, al pie de la Presidencia de la República, decenas de empleados públicos y ciudadanos se concentraron para apoyar al presidente Rafael Correa. Édgar Santacruz, sicoterapeuta, con una imagen del Presidente en su pecho, aseguró que salió para apoyar a Correa. “Los policías tienen muchas ventajas, ganan buenos sueldos, mientras que otros nos sacamos el sucio para ganarnos el pan diariamente; no permitiremos que hagan un golpe”, advirtió. En inmediaciones de la Asamblea Nacional, en la mañana estudiantes universitarios se enfrentaron con la Policía. En el interior de la sede legislativa, un grupo de asambleístas oficialistas sostenía que hubo un intento de golpe de Estado, mientras que la oposición consideraba que la reacción policial es “producto de un Gobierno autoritario”. El transporte público fue suspendido por incidentes en avenidas como La Recoleta y la 6 de Diciembre. Taxis y buses de cooperativas trabajaron parcialmente. El pico y placa se levantó. En el Valle de Tumbaco, en supermercados y gasolineras se formaron filas de gente que buscaba abastecerse. “Tengo miedo de quedarme sin comida y gasolina”, dijo Carola Gutiérrez.Anoche, después del rescate del presidente Correa, la calma regresaba lentamente a la capital ecuatoriana.

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