¿Quiénes son los electores del republicano Donald Trump?

¿Quiénes son los electores del republicano Donald Trump?

Marzo 28, 2016 - 12:00 a.m. Por:
AFP
¿Quiénes son los electores del republicano Donald Trump?

El magnate y candidato Republicano, Donald Trump.

Popularidad del magnate en su partido supera todo nicho electoral. En primarias logra 37 % de votos.

Los seguidores más entusiastas de Donald Trump son blancos, no poseen estudios superiores, se sienten marginados en un Estados Unidos que atraviesa cambios y se encuentran repartidos por todo el país sin necesariamente ser fieles a la ortodoxia conservadora.  La popularidad del magnate entre los republicanos supera cualquier nicho electoral y en las primarias que se disputan en el país logra atraer por lo menos un 37 % de los votos: pobres y ricos, blancos y negros, jóvenes y viejos salen de sus casas para ir a votar por él.  De acuerdo con encuestas a boca de urna y diversos análisis, existe un contingente de estadounidenses inquietos e interesados en promover un candidato que, según creen, pueda restablecer el equilibrio económico.  El grupo demográfico específico en el que Trump obtiene su mayor apoyo es de republicanos que no han llegado más allá de la educación secundaria tanto en el Noreste (47 % en New Hampshire) como en el Sur (56 % en Mississippi). Esto no significa que no reciba apoyo de graduados universitarios, pero pese a obtener un respaldo mayoritario en este grupo, los apoyos sen dividen en forma más equilibrada con otros candidatos. Como el Partido Republicano es esencialmente un partido de ciudadanos blancos, la base de apoyo más importante para el millonario está entre electores blancos sin diplomar, ya que casi la mitad de ellos ha votado por Trump hasta ahora.  Eco en desclasados  Analistas de The New York Times llegaron a establecer una relación entre el número de votos obtenidos por el magnate entre habitantes de casas rodantes. En las regiones que dependen más de la llamada ‘vieja economía’ (agricultura, construcción, industria, comercio), el electorado es más susceptible a votar por Trump, descubrieron esos analistas, en una tendencia que se extiende a los adultos desempleados.  El sentimiento de pérdida de su clase social figura de forma constante en las respuestas de los electores sobre su propia situación financiera. El 15 de marzo, por ejemplo, uno de cada cinco encuestados afirmaba tener la impresión de “no poder salir” de esa situación, y la mitad de ellos votó por el millonario.  “Trump dice constantemente a los electores que su grandeza personal traerá prosperidad”, escribieron los politólogos John Sides y Michael Tesler en The Washington Post. Ese mensaje, añadieron, “encuentra un fuerte eco” entre los estadounidenses que creen que no podrán prosperar por sí mismos.  Racismo Es difícil estimar el peso que las declaraciones contra la inmigración tienen en el éxito actual de Trump. Su posición de cerrar las fronteras a los musulmanes es muy popular, no solo entre sus seguidores, sino en general entre los republicanos.  Han sido muy pocos los candidatos de ese partido que desaprueban su plan de expulsar los once o doce millones de inmigrantes clandestinos que se estima viven en E. UU.  Pero los investigadores han destacado que el multimillonario galvaniza en especial a los inquietos con la diversificación étnica del país, en especial con el marcado crecimiento de ciudadanos de origen hispano.  Según una encuesta de  enero, en la medida en que los electores dan más importancia a su “identidad blanca” o consideran que aumenta la discriminación contra blancos, más son susceptibles a votar por Trump. En general, varias de las propuestas de quien lidera las aspiraciones republicanas también contradicen la ideología conservadora sobre el papel del Estado. Su visión del capitalismo es la de una economía en que un Estado fuerte regula los mercados para proteger a los trabajadores estadounidenses, por lo que cuestiona el principio absoluto del libre cambio y amenaza a China y México con tarifas aduaneras y anuncia un sistema universal de salud e invertir en la envejecida infraestructura del país.

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