"Queremos agua y pañales", el desesperado grito de ayuda en Ecuador

Abril 21, 2016 - 12:00 a.m. Por:
Marcos Vaca M. | Enviado especial de El País a Ecuador

Los habitantes de Manta hacen largas filas para obtener ayudas como víveres y ropa. Sin embargo, la falta de agua es la necesidad que más afecta a los sobrevivientes.

Desde que Ecuador fue sacudido por el terremoto se perdieron los servicios básicos en la población de Manta y la electricidad está a medias. Largas filas por una ayuda.

A los sobrevivientes del terremoto en Manta, Ecuador, les hace falta agua. Los habitantes en las zonas urbanas y rurales hacen cualquier sacrificio para obtener el líquido vital, alimentos, medicinas y hasta pañales. Lea también: Pablo Córdova, el hombre que pasó 40 horas bajo los escombros en Portoviejo

Manta es la ciudad más grande de la provincia de Manabí y la cuarta en el país. Desde el sábado, día del terremoto, se perdieron los servicios básicos. De a poco la energía eléctrica se ha restablecido, pero el abastecimiento de agua potable aún no se resuelve.

La situación es compleja para los habitantes de barrios de escasos recursos económicos. Un galón de agua, denuncian, ha llegado ha costar hasta cinco dólares cuando regularmente no llega a un dólar.

Uno de los puntos de entrega de ayuda es en Tarqui. Ahí llegan camiones con agua, víveres, ropa y colchones. Este jueves, 21 de abril, desde la madrugada las personas ya estaban formadas para probar suerte.

Lorena Moreira, de 35 años, llegó con dos familiares a las 2:00 a.m. Caminaron desde su casa porque en la ciudad todavía no hay transporte público. En su casa -relata- comen una sola vez al día y utilizan la menor cantidad posible de agua. Le preocupan sus tres hijos porque duermen en la calle desde el terremoto y teme que puedan enfermarse. “El más chiquito (6 años) no quiere saber nada de la casa, está como traumado”. Mientras Lorena busca agua y víveres, su esposo cuida a los niños y las pertenencias; su casa también está averiada.

[[nid:529108;http://contenidos.elpais.com.co/elpais/sites/default/files/imagecache/563x/2016/04/filas-ayudas-ecuador.jpg;full;{En medio de la desesperación, la distribución de agua y víveres empezaba en las zonas más remotas del estado de Manabí, el más afectado por el terremoto de Ecuador. Los sobrevivientes hacen enormes filas para conseguir un poco de comida. Video: Agencia AFP}]]

En las largas filas hay más mujeres que hombres. Muchas tienen las caras quemadas por el sol; ahí no existen refugios para cubrirse. Si alguien se va, pierde su turno de entrega. La Policía y las Fuerzas Armadas organizan a las personas. Tratan de evitar los conflictos de la desesperación.

La noche del miércoles, en el mismo sitio, se veían cientos de personas a la espera. Muchos malhumorados por todo el tiempo que debieron esperar por ayuda. Otros, los que ya recibían agua y víveres, estaban más tranquilos. Las mujeres embarazadas y las personas de la tercera edad acceden más rápido.

Delia Castro y su nieto Carlos Campuzano tardaron menos que el resto; a las 18:00 del miércoles ya esperaban transporte para ir a casa. Ellos habían llegado al mediodía y solo tardaron seis horas. En su casa son 12 personas, también racionaban el agua y los alimentos e incluso ya  habían comprado un botellón en 4 dólares. Lea también: Entre el miedo y la penumbra, así es una noche en Pedernales tras el terremoto

[[nid:529209;http://contenidos.elpais.com.co/elpais/sites/default/files/imagecache/270x/2016/04/_dsc3579.jpg;left;{Así son las filas que se observan en Manta para conseguir víveres y agua. Foto: Gabriela Vivanco | Especial para El País}]]

Y si en la ciudad la situación preocupa, en las zonas rurales es más compleja. En las carreteras de acceso a Manta, Montecristi y Portoviejo la gente está al filo de la vía rogando porque alguien se detenga con agua y víveres.

"Queremos agua y pañales”, dice uno de los improvisados letreros escritos sobre cartón. En Estancia de las Palmas, perteneciente al cantón Montecristi, Raúl Archundia y su familia (entre ellos varios niños) están afuera de su casa con botellas de agua vacías.

La esperanza es que llegue ayuda oficial, pero mientras tanto están atentos a los vehículos que se detienen y esperan a que alguien les regale cosas para subsistir. Esas imágenes están regadas por varios kilómetros de carretera, especialmente en las que conecta Manta y Portoviejo.

[[nid:528228;http://contenidos.elpais.com.co/elpais/sites/default/files/imagecache/563x/2016/04/thumbnail_cronologia_terremotos.jpg;full;{Desde México hasta Chile, pasando por Colombia, fuertes terremotos han golpeado los países latinoamericanos dejando una huella de muerte y destrucción. Conozca cuáles fueron los más letales en este recorrido.Elpais.com.co}]]

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