¿Qué tan cerca está realmente el fin del riesgo por el programa nuclear de Irán?

Diciembre 01, 2013 - 12:00 a.m. Por:
Patricia Lee | Corresponsal de El País
¿Qué tan cerca está realmente el fin del riesgo por el programa nuclear de Irán?

El ministro iraní de Asuntos Exteriores, Javad Zarif, participa en la sesión parlamentaria convocada para hablar del acuerdo nuclear en Teherán (Irán).

Aunque por primera vez Irán y Estados Unidos llegaron a un acuerdo nuclear, algunos analistas dicen que el problema aún no está resuelto.

El acuerdo sobre el programa nuclear de Irán y las seis grandes potencias, alcanzado en Ginebra (Suiza), ha sido calificado como histórico, al ser el punto de partida para empezar a resolver uno de los conflictos potenciales más graves de este siglo, al tiempo que es un giro clave para superar una disputa que se inició en 1979, cuando la revolución arrasó con el Sha y su reinado, el principal aliado de Estados Unidos en la región, e instaló el régimen fundamentalista shiíta. El acuerdo, tras un año de negociaciones sostenidas en el mayor secreto entre la Casa Blanca y la antigua Persia y corroborado por la Unión Europea, Irán, China, Rusia, el Reino Unido, Francia y Alemania, obliga a Irán a reducir el enriquecimiento de uranio hasta un 5 %, a neutralizar sus reservas de uranio enriquecido al 20 % y a no avanzar más en sus instalaciones atómicas de Natanz, Fordo y Arak, al tiempo que se iniciarán inspecciones exhaustivas por parte del Organismo Internacional de Energía Atómica (Oiea). A cambio de ello, se levantarán parcialmente las sanciones económicas. El ayatolá Ali Khamenei, la máxima autoridad religiosa y política, por encima del presidente Hassan Rohani, quien asumió en agosto en reemplazo del fundamentalista Mahmud Ajmadinehad, dio su apoyo público al acuerdo, que pretende cerrar diez años de crisis nuclear, iniciada en el 2003, cuando el Oiea encontró uranio enriquecido en la base de Natanz. En el 2005, tras la llegada del presidente Mahmud Ahmadinejad al poder, Irán reanudó sus actividades de enriquecimiento de uranio, que había suspendido un año antes. En el 2006 se le impusieron sanciones en las Naciones Unidas, pero el país continuó adelante con su programa y en el 2010 empezó a enriquecer uranio al 20 %, aumentando el temor de que pudiera llegar a fabricar una bomba.Nuevas oportunidadesPaulo Botta, coordinador del departamento de Eurasia de Instituto de Relaciones Internacionales de la Universidad de La Plata en Argentina, especialista en Irán, dijo a El País que “esto es solamente el comienzo. Lo importante es que es la primera vez en décadas que Irán y EE. UU. se sientan en público y llegan a un acuerdo, lo cual no significa que el problema nuclear iraní se haya resuelto”.Agregó que “Irán ha logrado más cosas ahora porque se descongelarán algunos fondos a nivel internacional y esto ya ha empezado a favorecer el interés de inversores internacionales. Desde la revolución en 1979, Irán nunca volvió a alcanzar los niveles de producción de petróleo de la época del Sha porque siempre hubo sanciones y falta de inversión en tecnología”, señaló Botta.Según el experto, las autoridades de Teherán ya empezaron a reunirse con empresas interesadas en participar. “Las compañías de petróleo son las primeras que van a apoyar este acuerdo, aunque en el parlamento Estados Unidos algunos lobbies como el israelí sean los menos favorables”. En Irán, Rohani “logró algo que no consiguió ningún presidente, un acuerdo con EE. UU., lo cual le va a dar una gran fuerza a nivel interno. No hay que pensar que los Pasdarán (la guardia revolucionaria) van a estar en contra, porque son dueños de gran parte de las empresas iraníes, así que cualquier cosa que beneficie económicamente a Irán, los va a beneficiar. Irán es un estado extremadamente pragmático”, señaló el analista.Lo que sigueLos críticos del acuerdo traen el ejemplo de Corea del Norte, con el cual se firmó un convenio en el 2005 para abandonar el programa nuclear y unirse al Tratado de No Proliferación, acuerdo que fracasó después de que Corea volviera a realizar tests nucleares al año siguiente. En el 2007, Corea del Norte aceptó cerrar el reactor de Yongbyon, a cambio de ser retirado de la lista de países que fomentan el terrorismo, pero reinició su programa nuclear en el 2008 y realizó pruebas en el 2009 y 2013. Se espera que el acuerdo con Irán permita poner más presión para que Corea abandone su programa nuclear. De cualquier manera, el panorama nuclear continúa siendo muy desbalanceado. Como escribe la analista Kate Hudson en el periódico inglés The Guardian, “parece irónico atribuir tanta importancia a bombas que no existen, y tan poca a los miles de bombas que continúan existiendo”: el arsenal nuclear israelí es un ejemplo obvio, porque es el único país del Medio Oriente que posee estas armas y todos los miembros permanentes del Consejo de Seguridad de la ONU que negociaron con Irán tienen sus propios arsenales.Oposición israelíEl acuerdo levantó polvareda porque los sectores republicanos de Estados Unidos, el lobby israelí, Arabia Saudita y Qatar consideran que esto no frenará las aspiraciones nucleares de Irán.“Después de firmar el acuerdo, el presidente iraní Hassan Rohani declaró que el mundo ha reconocido los “derechos nucleares de Irán”, y tiene razón”, escribió Yaakov Amidror exjefe del Consejo Nacional de Seguridad de Israel en el periódico The New York Times. Agregó: “El acuerdo no hace retroceder significativamente las capacidades nucleares de Irán, ya que el país asiático hizo solo concesiones cosméticas para preservar su objetivo fundamental, que es continuar con el enriquecimiento de uranio. El acuerdo es un fracaso, no un triunfo, de la diplomacia. Con Corea del Norte también hubo ceremonias y acuerdos, pero luego hizo la bomba. Esto es inaceptable para Israel”, agregó.La promesa de Irán de rebajar los 200 kilos de uranio enriquecidos al 20 % es una “concesión insignificante”, según Amidror, porque el acuerdo no exige a Irán reducir su arsenal de uranio enriquecido al 3.5 %, ya que enriquecer uranio al 3.5 % es más de dos tercios del tiempo necesitado para transformar uranio en material utilizable como armamento, y dada la capacidad instalada de Irán, podría, en materia de meses, enriquecer uranio para construir por lo menos cuatro bombas. “El occidente ha entregado su arma diplomática más efectiva a cambio de promesas vacías y buenas intenciones. El acuerdo de Ginebra ha hecho al mundo un lugar más inseguro”, concluye.De cualquier manera, las ventajas diplomáticas del acuerdo son más que evidentes. Ahora Irán tendrá mayor legitimidad para ayudar a resolver el conflicto sirio, demostrando que es un país con el cual se puede negociar. Y si bien Israel se opone de palabra, al distender la situación con Irán, le permite respirar con mayor tranquilidad. El problema es que, como dice Paulo Botta, “la discusión de fondo es quién va a ser la nueva potencia del Medio Oriente, y por eso, la negociación con Irán es muy molesta para Arabia Saudita e Israel, que ven cómo su influencia empieza a disminuir”.EE. UU. mantiene sanciones al petróleoEstados Unidos extendió el pasado viernes las exenciones de compra de petróleo iraní a China, India, la República de Corea, Turquía y Taiwán al considerar que existen suficientes reservas de crudo en el resto del mundo como para poder mantener las sanciones de compra petrolífera al país islámico.La Casa Blanca señaló en un comunicado que existe una oferta mundial suficiente de petróleo no iraní para permitir que estos países continúen comprando menos petróleo de Irán, a los que se suman Malasia, Sudáfrica, Singapur y Sri Lanka, que ya no adquieren ninguna cantidad de crudo de allí.A pesar del acuerdo alcanzado por el G5+1 (Estados Unidos, Rusia, China, Francia y Reino Unido más Alemania) con Irán sobre su programa nuclear, la Administración Obama reafirmó el viernes las sanciones petroleras contra el país, un hecho que ya había sido advertido en el momento de la firma de las negociaciones en Ginebra.“La eficacia del régimen de sanciones internacionales ha demostrado ser esencial para llevar a Irán a la mesa para negociar y acordar el plan de acción conjunto que, por primera vez en casi una década, detiene el avance del programa nuclear iraní y lo hace retroceder en aspectos clave”, apuntó el secretario de Estado de EE. UU., John Kerry.

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