¿Qué pasará con el socialismo del Siglo XXI sin Hugo Chávez?

Marzo 05, 2013 - 12:00 a.m. Por:
Redacción de El País
¿Qué pasará con el socialismo del Siglo XXI sin Hugo Chávez?

Hugo Chávez marcó una transformación de Venezuela y América del Sur impulsado por líderes nacionalistas o de centro izquierda en Argentina, Brasil, Bolivia, Ecuador, Paraguay, Uruguay y últimamente Perú.

Aún es un interrogante si se podrá sostener el modelo del Socialismo del Siglo XXI y la Alianza Bolivariana para los Pueblos de Nuestra América, Alba, tras las ausencia del presidente Hugo Chávez. Analistas opinan.

Con la muerte del presidente Hugo Chávez, sus seguidores y opositores se preguntan si se sostendrá el modelo del Socialismo del Siglo XXI y su versión internacional, la Alianza Bolivariana para los Pueblos de Nuestra América, Alba.Los catorce años transcurridos desde que Chávez fue electo presidente en 1999, marcaron una transformación de Venezuela y América del Sur. Sobre las ruinas del neoliberalismo de los años 90, su llegada fue un cambio de signo en el subcontinente, con la elección de líderes nacionalistas o de centro izquierda en Argentina, Brasil, Bolivia, Ecuador, Paraguay, Uruguay y últimamente Perú.En Venezuela, Chávez hizo votar una nueva Constitución, promovió una reforma agraria, nacionalizó sectores claves de la economía como el acero, el aluminio y el cemento y encaró una serie de reformas sociales que han sido la base de su larga estadía en el poder. Bendecido por un alto precio del petróleo, Chávez pudo realizar estas transformaciones y lograr reducir la pobreza, que, según la Cepal, cayó un 21% entre 1999 y 2010. El desempleo bajó del 13% al 8%, aunque los problemas endémicos siguen sin solucionar, como la vivienda, la salud, la violencia y la inflación. Las Misiones, programas sociales para la educación, la salud y la construcción de vivienda, fueron la base de este plan, a lo que se agrega la creación de 30.000 concejos comunales desde 2006. Se promulgó un nuevo código de trabajo que reduce la jornada laboral a 40 horas por semana, prohíbe la subcontratación, extiende la licencia por maternidad a 27 semanas (antes 18) y restablece las indemnizaciones por despidos. Estos cambios se englobaron bajo el título de Socialismo del Siglo XXI, pero Chávez nunca rompió con el capitalismo, y sus reformas son más parecidas a las de los gobiernos nacionalistas de los años 50, como el peronismo en Argentina, el aprismo en Perú o el PRI en México, que al modelo cubano. Sus discursos contra la burguesía y el imperialismo no pudieron ocultar que Chávez fue bendecido por los altos precios del petróleo, y que su principal comprador sigue siendo Estados Unidos, comercio que no se suspendió a pesar de todos los discursos contra el gran Satán.En el terreno político, y ante la debacle de los partidos tradicionales, Chávez creó el Partido Socialista Unificado de Venezuela, Psuv, con el cual ganó la reelección en octubre de 2012 y detentó todos los resortes del gobierno del país.La duda es si el Psuv, logrará administrar la herencia, o si las disputas internas llevarán al chavismo a un callejón sin salida.Para Hanz Heinrich Dieterich, el teórico alemán creador del concepto del Socialismo del Siglo XXI, el chavismo subsistirá a su fundador ya que “sus proyectos corresponden a necesidades de modernización de la economía de mercado y del sistema de gobernanza nacional”. Dieterich compara el caso de Chávez con el de los hermanos Castro: así como en Cuba se mantiene el modelo económico, político y social, lo mismo podría suceder en Venezuela.El AlbaLa continuidad de esta alianza es el otro interrogante. Chávez construyó un poder regional basado en los subsidios y ayudas otorgadas a otros países. En Cuba, sustituyó a la antigua Unión Soviética y le permitió a la isla recuperarse de una de las crisis más graves de su historia gracias a la provisión de petróleo.Pero al interior de su país ha sido duramente cuestionada esa ‘generosidad’ de Chávez con sus vecinos, cuando muchos de las necesidades básicas de la población venezolana siguen insatisfechas. A corto plazo, lo más probable es que la línea internacional se mantenga, y que Maduro u otro chavista continúe el apoyo al Alba, las relaciones con Irán y otros países poco amigos de Washington. Sin embargo, analistas consultados por El País consideran que el apoyo de los países del Alba al gobierno venezolano está estrictamente supeditado a las ayudas que esté les presta. Y que cuando uno desaparezca, lo otro también se diluirá.

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