¿Qué le espera al papa Benedicto XVI después del 28 de febrero?

¿Qué le espera al papa Benedicto XVI después del 28 de febrero?

Febrero 13, 2013 - 12:00 a.m. Por:
Redacción de El País
¿Qué le espera al papa Benedicto XVI después del 28 de febrero?

Ratzinger conserva la consagración episcopal y tendrá las prerrogativas para los obispos eméritos, según el documento sobre la Congregación de Obispos del 2008.

El Sumo Pontífice regresará a su condición de obispo y pasará, según teólogos consultados, a formar parte de la “reserva moral de la Iglesia”.

Apartir del próximo 28 de febrero, fecha en la que el papa Benedicto XVI ha anunciado que quedará en firme su renuncia como sumo pontífice, vendrán grandes cambios en la vida de Joseph Ratzinger.No solo porque dejará de ser el máximo jerarca de la Iglesia y deberá retirarse a sus ‘cuarteles de invierno’, sino porque de inmediato desaparece el nombre de Benedicto XVI, se destruirán todos los emblemas de su autoridad, saldrá del cónclave y deberá ceder su designación como cardenal para volver al obispado.Así lo han explicado varios teólogos y expertos en derecho canónico consultados por El País, quienes han asegurado que la vida del próximo ‘Papa emérito’, estará muy limitada, en lo referente al poder en El Vaticano, solo tendrá funciones honoríficas y pasará a ser parte de la reserva moral de la Iglesia Católica.Hernán Olano, doctor en derecho canónico de la Universidad de la Sabana, aseguró que Benedicto XVI dejará de utilizar su nombre, pero seguramente de aquí hasta su deceso recibirá todas las consideraciones de quien haya sido el primado de la Iglesia. “Podríamos decir entonces que aunque el Papa ha renunciado a la potestad de Benedicto XVI, a la potestad de su oficio, ha recuperado la autórita del gran teólogo que ha sido en el Siglo XX. Seguramente podrá ser consultado, pero como él lo ha dicho en su renuncia, el tiempo que le queda, estará destinado al servicio de la Iglesia y a la vida en oración y de contemplación en un convento de clausura”, dijo Olano.Ya El Vaticano ha elegido como próximo hogar del Sumo Pontífice un edificio de cuatro pisos conectado a un monasterio ubicado en el extremo norte de los jardines de la ciudad-Estado, en el que solían vivir algunas monjas de clausura, y que hace varios meses está siendo renovado.El lunes, Greg Burke, asesor en comunicaciones de El Vaticano, aseguró que el hecho de que el Papa haya elegido vivir en un monasterio es significativo. “Es algo que ha querido hacer desde hace algún tiempo”, dijo Burke. “Pero creo que también deja entrever que su papel será muy callado, y eso es importante. De forma que no exista una situación en la que haya dos Papas al mismo tiempo y uno influya sobre el otro”.Influencia indirectaJuan Manuel Torres, profesor del Centro de Estudios Teológicos y de las Religiones de la Universidad del Rosario cree, por su parte, que tendrá una influencia indirecta en las decisiones de la Iglesia porque al darse su renuncia desaparece Benedicto XVI, pero el colegio cardenalicio en un alto porcentaje ha sido nombrado por él y esos cardenales seguirán fieles a las posturas que adoptó en su pontificado.“Al renunciar, el nombre de Benedicto XVI desaparece y vuelve a retomar su nombre civil. Pero todos sabemos que el actual papa es un hombre intelectualmente rico y un humanista profundo y conocedor de la historia y de la teología, y creo que continuará su trabajo como académico e intelectual”, indicó Torres.Diego Agudelo, filósofo, historiador y teólogo de la Universidad Javeriana, aseguró que Ratzinger va a seguir, desde un lugar menos visible, influyendo en las decisiones de la Iglesia y que de alguna manera va a tener todavía ascendencia, por lo menos, al principio del nuevo papado.Coinciden todos en que Ratzinger conservará su consagración episcopal, seguramente desde una Diócesis, que ya no existen, pero que honoríficamente se le confiere a los obispos titulares. También seguirá siendo obispo emérito de la Diócesis de Roma hasta el final de sus días.

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