¿Qué hay detrás de la renuncia del papa Benedicto XVI, tras ocho años de pontificado?

¿Qué hay detrás de la renuncia del papa Benedicto XVI, tras ocho años de pontificado?

Febrero 17, 2013 - 12:00 a.m. Por:
Alda Mera y Hugo Mario cárdenas, reporteros de El País.
¿Qué hay detrás de la renuncia del papa Benedicto XVI, tras ocho años de pontificado?

El papa Benedicto XVI anunció su renuncia al pontificado el 11 de febrero del 2013.

La renuncia del actual Papa, única en los últimos 600 años de la historia del catolicismo, puso sobre el altar la lucha de poderes que se cierne en el clero.

Más candentes que las peleas Santos-Uribe o Capriles-Chávez por el poder parecen estar las relaciones dentro de El Vaticano.La renuncia del papa Benedicto XVI, única en los últimos 600 años de la historia del catolicismo, ha puesto sobre el altar la lucha de poderes que se cierne en el seno del clero.Las palabras del mismo Pontífice el miércoles de Cuaresma, no pueden ser consideradas cenizas al viento. Expresiones como “mostrar la verdadera cara de la Iglesia”, aunque “muchas veces ese rostro aparece desfigurado”; “...los atentados contra la unidad de la Iglesia y las divisiones en el cuerpo eclesial” y la invitación a vivir la Cuaresma de manera intensa, superando “individualismos y rivalidades”, cayeron como latigazos sobre el cuerpo cardenalicio que asistía al rito en el que se reitera a los fieles que “polvo eres y en polvo te convertirás”.Luego de recordar a los purpurados que Jesús denunció la “hipocresía religiosa, el comportamiento de quienes buscan el aplauso y la aprobación del público”, el máximo jerarca de la Iglesia les impuso la señal de la cruz al secretario de Estado, Tarcisio Bertone, y al cardenal decano, Angelo Sodano, a numerosos frailes y seglares.Bertone y Sodano son justo los supuestos ángeles de la discordia que viven enfrentados y se odian como Caín y Abel, según el periodista italiano Eric Frattini, autor de Los Cuervos del Vaticano, libro que devela la guerra intestina por el poder, los actos de corrupción financiera y los de pederastia del microestado eclesiástico.En opinión de Frattini, el Papa no se va por problemas de salud, sino por la repercusión de los ‘Vatileaks’, los documentos secretos filtrados a la prensa por Paolo Gabrieli y que pusieron en evidencia las batallas ‘non sanctas’ entre las dos corrientes.Ratzinger “no ha sabido lidiar con esa guerra atroz que se desató en el colegio cardenalicio desde 2006 entre el sector diplomático de Angelo Sodano, cardenal decano, y los bertonianos, de Tarcisio Bertone, secretario de Estado y camarlengo (papa encargado)”, dice Frattini. Esas disputas le habrían creado un ambiente hostil. Un calvario al cabo del cual el Papa acabó crucificado entre los dos purpurados. A Bertone se le acusa del pecado de conspirar. Se rumora que de su cuerda habría salido la mano oscura que a último minuto incluyó en un discurso papal la polémica cita en la que un emperador bizantino atribuye a Mahoma la directriz de usar la espada para difundir su fe, origen de la ‘yihad’ o guerra santa. Cita que despertó la ira del mundo árabe tras ser leída por el Papa en la Universidad de Ratisbona, Alemania (Sep. 2006). Y también la de Sodano, que por ese ‘error’ fue relevado como secretario de estado de Benedicto XVI, pues era el encargado de sus discursos. El beneficiado fue Bertone, que al reemplazarlo, se ha erigido como el Todopoderoso del Vaticano. Más ahora que en calidad de camarlengo detentará el poder desde el 28 de febrero, mientras se elige al sucesor del Papa. Una lectura de la renuncia papal, es que Ratzinger abandona el papado no solo por su edad avanzada, sino por la profunda frustración que le genera no haber podido llevar a cabo las grandes reformas que él quería realizar en la estructura vaticana. Esa es la explicación que da el profesor Ricardo Zuluaga, director del Departamento de Ciencias Políticas y Jurídicas de la Universidad Javeriana de Cali. Zuluaga, uno de los pocos vaticanólogos en Colombia, explica que El Vaticano sigue siendo muy hermético. “El escándalo de los Vatileaks sí nos indica que se movía una corriente oscura al interior de El Vaticano que quería desprestigiar a Benedicto XVI. Ese fue un golpe demoledor porque fue enviarle el mensaje de que no gozaba de la confianza ni de sus colaboradores de los aposentos papales”, dice.Bogdan Piotrowski, decano de la Facultad de Filosofía y Ciencias Humanas de la Universidad de La Sabana, demerita las acusaciones como ataques temerarios a la Iglesia.“¿Qué verdad revelan los Vatileaks?” pregunta y se responde: “El problema no es de principios sino de filtración. ¿Qué escándalo real hay allí? El escándalo es el robo de los documentos; no hay ninguna confidencia que demerite a nadie, ¿qué más se muestra allí que esté en contra de la enseñanza pontificia?”, cuestiona.Para Zuluaga sí es evidente que a Ratzinger le bloquearon muchas iniciativas. “Él llegó con el compromiso de llevar a cabo una profunda reforma vaticana y no pudo lograrla. Un diario español le llamó –muy acertadamente– ‘el barrendero de Dios’, porque quería limpiar de vicios y de organizaciones que le han hecho mucho daño a la institución”, dice.Cita como ejemplo, la Congregación de los Legionarios de Cristo, una orden religiosa mexicana muy conservadora y supremamente adinerada, con sede en Roma, que el entonces papa Juan Pablo II defendió ante las acusaciones de que su fundador, el sacerdote Marcial Maciel, abusó sexualmente durante años de seminaristas y procreó al menos tres hijos. Ratzinger sí ordenó una intervención, pero se demoró mucho y no arrojó los resultados que se esperaban.No fue el caso Maciel el único que puso a tambalear la roca sobre la cual se edificó la Iglesia. Las denuncias por abusos sexuales reventaron de Irlanda a Australia, de Estados Unidos a Alemania, de Austria y Bélgica a América Latina, incluida Colombia. “La pederastia es una situación inédita al interior de la Iglesia y quizás la más grave en sus 2000 años de historia. Es un problema que en cinco, seis años le costó la salida a casi un centenar de obispos en el mundo. Pero tengo la sensación de que esa es apenas la punta del iceberg, porque falta mucho por salir a la luz”, dice Zuluaga, miembro de la Academia Colombiana de Historia Eclesiástica.Frattini admite que si bien la pederastia es un tema que estuvo oculto desde Juan XXIII mediante decretos pontificios, Ratzinger se ocupó de recoger toda la basura del Vaticano, la de la pederastia y la del Banco Vaticano, y logró limpiarlos, aunque no del todo.Pero el Papa dimitente no sancionó a los líderes de la Iglesia que comulgaron con los sacerdotes culpables de abuso sexual u ocultaron acusaciones. Ese fue su pecado mortal. “Su método era traducir delitos en pecados, y los pecados pueden ser perdonados, faltas de cardenales y obispos”, dice Jason Berry, autor de ‘Render Unto Rome’ (A Roma lo que es de Roma), uno de sus libros sobre la crisis de la Iglesia.Sobre las denuncias de corrupción financiera del Banco Vaticano y oscuros manejos del Instituto de Obras para la Religión, IOR, el catedrático Bogdan Piotrowski se pregunta: “¿Conocen alguna institución que revele todo cuando algo no sale bien? Eso es natural, pero desde 1982 hay cuentas claras de El Vaticano y no hay inconsistencias en lo que se reveló”.Versión que reafirmó Frattini, refiriéndose a que el Consejo de Europa le dio al Banco Vaticano la calificación de Banco Blanco, que se ajusta a la ley.Para Zuluaga no es comprensible la renuncia del Papa cuando él mismo había convocado celebrar el Año de la Fe de octubre de 2012 hasta octubre de 2013. “¿Cómo abandona una iniciativa de esa naturaleza a mitad de camino?”, se pregunta. “¿Cómo deja el papado sin revelar su tercera gran encíclica sobre la fe, una de las tres virtudes teologales que ya estaba acabando, si ya publicó las de esperanza y caridad?”, insiste. Así, la renuncia no fue tan meditada como lo han querido hacer ver. Hay acontecimientos internos y fuerzas más profundas que pudieron precipitar esa decisión que cambia para siempre y por completo la historia del pontificado y el perfil de la figura papal.O como dice Frattini: “Ratzinger es un revolucionario porque en plena etapa contemporánea, renuncia; eso ya lo deja en la historia, y porque fue el gran limpiador, el barrendero de Dios y le dejó el camino allanado a su sucesor”.DenunciaPeter Schönborn,cardenal de Viena, denunció a Angelo Sodano por obstruir las investigaciones contra un cardenal austríaco acusado de pederastia. Esta situación refleja esas tensiones que hay al interior de El Vaticano.Informe exclusivo parte II: se busca un Papa...Informe exclusivo parte III: benedictinos llegan al Cónclave con 57 votos

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