Pupila de Lula, muy cerca de la presidencia de Brasil

Octubre 31, 2010 - 12:00 a.m. Por:
Por Patricia Lee
Pupila de Lula, muy cerca de la presidencia de Brasil

A pocas horas de la segunda vuelta en los comicios presidenciales brasileños, un video juego llamado ‘Dilma Adventure’ aporta un toque de humor presentando a la candidata oficialista, Dilma Rousseff, como una heroína que debe superar obstáculos, en particular al opositor ‘zombi’ José Serra.

A pocas horas de la segunda vuelta en los comicios presidenciales brasileños, un video juego llamado ‘Dilma Adventure’ aporta un toque de humor presentando a la candidata oficialista, Dilma Rousseff, como una heroína que debe superar obstáculos, en particular al opositor ‘zombi’ José Serra. De ganar, Dilma, del Partido de los Trabajadores (PT), sucederá al popular Luiz Inacio Lula da Silva, y el PT completará doce años en el gobierno. Para ello debe derrotar a José Serra, candidato del Partido de la Social Democracia Brasileña (Psdb), ex gobernador del poderoso Estado de Sao Paulo, a quien venció en la primera vuelta por 46,7% contra 32,6% de la votación, y ganar la mayor parte de los votos de Marina Silva, la candidata del Partido Verde, que obtuvo un sorprendente 20%, y que dejó en libertad a sus seguidores. Según las últimas encuestas de Datafolha, Dilma contaba el viernes con el 50% de las intenciones de voto, un punto más que en la encuesta del martes (49%), en tanto que Serra alcanzó el 40%, dos puntos más que hace dos días (38%).La clave no es Dilma, es LulaDespués de una ligera caída, Dilma comenzó a subir gracias a un nuevo récord de popularidad del presidente Luis Inácio Lula Da Silva, que registró la semana pasada 82% de aprobación para su mandato, la mayor tasa desde que asumió el cargo en enero de 2003, y la mejor marca de todos los presidentes civiles desde 1985.Dilma, “la dura”, “la mandona”, quien tendría que tomar el timón de este gigante en movimiento que es Brasil, no es una persona carismática ni popular, pero su ‘as’ es que tiene al más carismático y popular de los presidentes a su lado. En el último año, la candidata ha ido subiendo en las encuestas de la mano de una transformación de su imagen, su peinado, su ropa, y sus gestos, sonriendo en los actos al lado de Lula.Marcio Resende, periodista de TV Bandeirantes, dijo a El País que “la clave no es Dilma, es Lula. Va a ganar el oficialismo, sea quien fuere, no interesan los nombres. En Brasil se dice: ‘¿A quién vas a votar? A la mujer de Lula’. Están votando a Lula, que tiene 80% de popularidad después de 8 años”. El analista político Fernando Lahtman Veltman dijo desde Río de Janeiro, que Dilma va a ganar “porque el gobierno de Lula es muy bien valorado por la población”. “La cuestión del carisma es secundaria, porque Dilma ha dado un claro indicativo de continuidad. El hecho de que no tenga mucho carisma no hace una gran diferencia, porque el principal candidato de la oposición, José Serra, tampoco lo tiene. El pueblo está contento con la situación del país y quiere la continuidad”. Debates calientesEn los últimos días de campaña, la polémica ha tomado un tono religioso. A pesar de haberse manifestado personalmente en contra del aborto, Dilma ha sido acusada de “asesina de niños”. Esto ha sido utilizado por la campaña de Serra, aún a pesar de que su esposa chilena, Mónica Allende, sobrina del ex presidente asesinado Salvador Allende, confesó hace unos años haberse practicado un aborto, y aunque Serra mismo fuera profesor de marxismo en la Universidad.Por eso, antes del cierre de la campaña, tanto Dilma como Serra están haciendo buena letra para ver quién le gana al otro en devoción. Los volantes de Serra terminan con la frase “Jesús es verdad y justicia”. De cualquier manera, Dilma tiene un fuerte respaldo eclesiástico, habida cuenta de que la Iglesia contribuyó para fundar el Partido de los Trabajadores en 1980. Para contrarrestar la propaganda en su contra, Dilma se ha hecho acompañar por conocidos sacerdotes, como el padre Julio Lancelotti, un clérigo con mucha influencia que llamó a rezar para “alejar el demonio de la calumnia y la mentira” contra la candidata. Dilma firmó una carta a los religiosos de todas las confesiones, en la cual defiende “la convivencia entre las diferentes religiones y la libertad religiosa”, aclara que está “personalmente contra el aborto” y subraya su disposición a mantener la actual legislación que solo habla del aborto terapéutico.De guerrillera a gobernanteLa prisionera 3023 puede llegar a ser la presidenta del país más poderoso de América Latina. Hija de un comunista búlgaro que se vio obligado a emigrar a Brasil, Dilma, de 63 años, nació en Belo Horizonte, capital del Estado de Minas Gerais, el tercero del país. Se crió en el seno de una familia adinerada y estudió en el colegio más importante de la ciudad. Como muchos de su generación, se radicalizó durante los años sesenta e ingresó a la Vanguardia Armada Revolucionaria Palmares (VAR Palmares), un grupo que realizó una de las operaciones más recordadas durante la dictadura militar (1964-1985): el 18 de junio de 1969, los guerrilleros tomaron la casa de la presunta amante del ex gobernador de Sao Paulo Adhemar de Barros y robaron 2,5 millones de dólares.Dilma, que por entonces aún tenía 21 años, compró el Volkswagen Escarabajo que facilitó la huida y algunos le atribuyen gestionar el tesoro robado. La actual candidata del PT siempre negó su responsabilidad en esa historia de 40 años atrás, pero lo cierto es que sus opositores políticos juegan con ella para desacreditarla.En enero de 1970, Dilma cayó en una trampa policial y fue capturada en un bar de San Paulo. La sometieron a intensas sesiones de tortura y la liberaron a fines de 1972. En la cárcel dejó a Carlos Araújo, un líder de la guerrilla, su segundo marido y padre de su única hija, Paula. La pareja se divorció en el 2000. Un año después, Dilma se afilió al PT y fue ministra de Minas y Energía en el primer Gobierno de Lula. En 2005, cuando el escándalo de las mensualidades defenestró a los principales colaboradores del presidente, fue nombrada ministra de la Casa Civil, equivalente a jefa de Gabinete.Superó un cáncer en 2009, y ha tenido que ganarse su lugar en el corazón de los brasileños, tarea difícil, debido a su personalidad poco flexible, pero al mismo tiempo facilitada por el apoyo presidencial a su candidatura. Un hombre con mira en la PresidenciaJosé Serra es un economista con una larga carrera política, que disputa por segunda vez la Presidencia como candidato por el Partido de la Social Democracia Brasileña (PSDB). Nació en 1942 en el seno de una familia de origen italiano en un barrio industrial de Sao Paulo y estudió ingeniería mecánica cuando ingresó en el movimiento estudiantil. Se mudó luego a Río de Janeiro, el centro político del país en aquel momento y sede de la Unión Nacional de Estudiantes (UNE), que pasó a presidir, participando del Frente Popular para la Movilización, que reunía a sindicalistas, parlamentarios y líderes políticos.El golpe militar de 1964 lo obligó a exiliarse en Chile, donde estudió economía y conoció a su esposa, Mónica Allende, bailarina y psicóloga. Después del golpe de 1973, Serra fue detenido y enviado a la prisión improvisada en que se convirtió el Estadio Nacional de Chile, donde muchos fueron asesinados. Un pasaporte diplomático y su origen italiano confundieron a los soldados, que lo liberaron ordenándole regresar al día siguiente, pero en vez de hacerlo, Serra pidió asilo político en la embajada italiana en Santiago.Viajó con su esposa a Estados Unidos, donde se especializó y fue profesor en Princeton. A su regreso a Brasil en 1978, cuando el país todavía estaba bajo la dictadura militar (1964-1985), volvió a dedicarse a la política.Participó en la creación del Partido Movimiento Democrático Brasileño (Pmdb), y luego fundó, con Fernando Henrique Cardoso, el Psdb. Serra fue diputado, senador, ministro de Planificación y de Salud en el gobierno de Cardoso, alcalde de Sao Paulo y gobernador del Estado, el más populoso y desarrollado del país, donde está el mayor parque industrial de América del Sur.Serra dejó el cargo en abril para iniciar la campaña electoral como candidato de la coalición formada por el Psdb, los partidos Demócrata, Laborista Brasileño y Popular Socialista, que resume su propuesta en el slogan “Brasil puede más”.El segundo milagro brasileñoBajo el gobierno de Lula, entre 2003 y 2009, treinta millones de brasileños alcanzaron la clase media, según el Centro de Políticas Sociales de la Fundación Getulio Vargas. La llamada Clase C (clase media baja) fue la de mayor movilidad en las últimas décadas. El año pasado, según el sociólogo Marcelo Neri, la renta del 40% de los más pobres creció un 3,15%, en cambio la del 10% más rico alcanzó apenas el 1,09%. Las clases medias inferiores pasaron de ser el 37% de la población total a más de la mitad, y la participación de ingresos del trabajo en el PIB pasó de 40% a 43, 6% en 2009.El programa Hambre Cero garantizó el acceso de las familias indigentes a los productos alimenticios básicos. Durante el primer mandato de Lula, la malnutrición infantil retrocedió 46%, y en el Nordeste, donde nació Lula, retrocedió un 74%. La escolarización pasó de 6,1 años a 8,3 en 2010. Bajo los dos períodos de gobierno de Lula se crearon 14 millones de nuevos empleos. La Bolsa Familia, emblema de las políticas sociales de este gobierno, beneficia a 12,4 millones de hogares, unos 40 millones de personas, que reciben cerca de 50 dólares por mes.Como Jefa de Gabinete, la ahora candidata Dilma Rousseff supervisó un programa por el que se construyó un millón de casas con un presupuesto de 2.900 millones de dólares.La campaña electoral de Dilma se reduce, pues, a realizar este balance público del gobierno de Lula. No por casualidad, su principal apoyo se encuentra en el norte y en los sectores más desfavorecidos. Pero además, Dilma cuenta con viento de cola: la economía creció 8,9% en el primer semestre de este año y se espera que continúe creciendo, aunque a un ritmo ligeramente menor.Marcio Resende, corresponsal del canal brasileño Bandeirantes en Buenos Aires, dijo que “Brasil es de los países con mayor ascensión social en el mundo, pero también está entre los diez países con mayor desigualdad social. Socialmente es un problema, económicamente es fantástico”.Dato claveLula ha reforzado la campaña de Dilma con mensajes de radio y Tv. “Si votan por Dilma, votarán por mí”, asegura el Presidente brasileño.

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