Primera Guerra Mundial marcó un siglo de luchas que no terminan

Junio 29, 2014 - 12:00 a.m. Por:
Redacción de El País
Primera Guerra Mundial marcó un siglo de luchas que no terminan

Se estima que más de 60 millones de hombres participaron la Primera Guerra Mundial y al menos 28 millones de ellos perdieron la vida durante los enfrentamientos.

Pese a las consecuencias y los millones de vidas perdidas, la amenaza de nuevas confrontaciones rondan a Europa y Rusia.

Sarajevo, 28 de junio de 1914. Gavrilo Princip tira del gatillo para asesinar al archiduque Francisco Fernando y su esposa Sofía, pero en ese instante no pudo imaginar que su acción desataría una cadena de acontecimientos que llevó a la Primera Guerra Mundial, el final de los imperios ruso, alemán, austro húngaro y turco, el derrumbe de la civilización occidental del siglo XIX, la revolución rusa de 1917, 20 años de sombra con el triunfo del fascismo en Italia, el nazismo en Alemania, el franquismo en España, el stalinismo en la Unión Soviética, que concluyeron en otra gigantesca máquina de muerte y devastación: la Segunda Guerra Mundial.El evento definitorio del Siglo XX“Las lámparas se apagan en toda Europa”, dijo Edward Grey, ministro de Relaciones Exteriores de Gran Bretaña, al comenzar esta guerra que opuso a la Triple Alianza de Francia, Gran Bretaña y Rusia contra las “potencias centrales”: Alemania, Austria Hungría, Turquía y Bulgaria.La guerra fue, de acuerdo con el escritor inglés Richard Ned Lebow, “el evento definitorio del Siglo XX”, la primera conflagración de dimensiones mundiales de la historia, que arrastró países tan lejanos como Australia o Estados Unidos, a soldados chinos, indios y africanos, con batallas navales en las islas Malvinas en el Atlántico sur y combates de barcos y submarinos en el Atlántico norte. Nunca antes la humanidad conoció matanza semejante, con 35 millones de muertos. En la batalla de Verdún murieron un millón de soldados de los dos que participaron, cuando el conflicto más sangriento del siglo XIX tuvo 150.000 bajas. Francia perdió el 20% de los hombres en edad militar, Gran Bretaña perdió medio millón de hombres menores de 30 años, entre ellos, una cuarta parte de los alumnos de la universidad de Oxford. Esto, sin hablar de las consecuencias impensadas y colaterales, como el genocidio de un millón y medio de armenios por los turcos.31 años tendrían que pasar desde ese 28 de julio de 1914 hasta finalizar la Segunda Guerra Mundial en 1945, en los que se tuvo la sensación de que era posible la extinción de buena parte de la humanidad. Esto no sucedió, pero los fundamentos de la civilización que reinó hasta entonces se hundieron para siempre, al punto que se puede afirmar que el mundo de hoy no existiría sin la Primera Guerra Mundial.La revolución rusaLa primera consecuencia estratégica de la guerra fue el triunfo de la revolución rusa de 1917, que solo fue posible como resultado de la muerte, la desolación, las ruinas y el hambre. Cuando el zar Nicolás II abdicó en marzo de 1917, nadie imaginaba que apenas siete meses después, la revolución de octubre iba a dar nacimiento al primer estado socialista del mundo, una experiencia que nunca antes se había dado en la historia. En el curso de los años siguientes, la revolución incendió toda Europa. Además del ruso, se destruyeron todos los imperios: el alemán, el austro húngaro y el imperio turco. Se abrió un siglo de crisis, guerras y revoluciones, que, de alguna manera, todavía no ha terminado.Condiciones de nueva conflagraciónCinco años después del asesinato en Sarajevo, el 28 de junio de 1919, las potencias aliadas firmaron el famoso Tratado de Versalles, que se erigió sobre la base de la humillación alemana, ocupada por las potencias vencedoras, y que reestructuró Europa creando estados, como Yugoslavia y Checoslovaquia, y estableciendo una zona de contención alrededor de la Unión Soviética para evitar el contagio.Pero el nuevo orden duró poco. En 1928 estallaba la peor crisis económica que el mundo hubiera conocido hasta el momento, sobre cuyas miserias se erigieron los regímenes totalitarios de Hitler, Mussolini y Franco en Occidente.La Paz de Versalles se hundió con todas sus cláusulas en 1939, cuando una Alemania poderosa resurgió de sus cenizas de la mano de Hitler, desbaratando lo pactado en 1919. Queriendo seguir el ejemplo de Napoleón, pero sin aprender sus lecciones, Hitler invadió la Unión Soviética, que, con cerca de 30 millones de muertos, garantizó la derrota nazi. La célebre batalla de Stalingrado en el invierno de 1942-43 precedió casi en año y medio el desembarco aliado en Normandía, del cual recientemente se celebró el 70 aniversario.Las pérdidas de la Segunda Guerra son incalculables: sus muertes han sido estimadas en tres a cinco veces las de la primera guerra, y supusieron, según el historiador Eric Hobsbawm, entre el 10 % y el 20% de la población total de la URSS, Polonia y Yugoslavia, y entre el 4% y el 6% de la población de Alemania, Italia, Austria, Hungría, Japón y China. Los pactos de Yalta y Postdam de 1945 suplantaron el orden de Versalles dividiendo al mundo y a Europa en esferas de influencia. Pero ese orden también llegó a su fin hace un cuarto de siglo, en 1989, cuando cayó el Muro de Berlín y desapareció el imperio soviético. Lo que quedaba del orden de Versalles desapareció: Yugoslavia y Checoslovaquia se dividieron, se desintegró la Unión Soviética, el enemigo que pretendían contener los pactos de Versalles, Yalta y Postdam.El Medio Oriente, que había sido cuidadosamente dividido entre ingleses y franceses durante la primera guerra, es hoy un cruce de líneas, guerras y masacres sangrientas que están redibujando las fronteras. En este centenario, las consecuencias de la primera guerra todavía no se han superado. Yugoslavia, Iraq, Afganistán, Libia, Siria, y ahora Ucrania, muestran que todavía no existe un nuevo orden mundial que reemplace el que fue enterrado hace un siglo por el disparo de Gavrilo Princip.Yihadistas no logran alterar la fronterasCien años después de la guerra, los países árabes se han acostumbrado a sus estados y la ofensiva yihadista no ha logrado redistribuir las fronteras fijadas en la época colonial.El Estado Islámico en Iraq y el Levante (EIIL), grupo afín a Al Qaeda, publicó en internet una imagen en la que sus miembros allanan un terraplén entre Iraq y Siria, representando simbólicamente su objetivo de unir sus tropas en ambos países.El EIIL tituló la serie de fotografías “Destrozando la frontera Sykes-Picot”, refiriéndose al acuerdo secreto entre Gran Bretaña y Francia, firmado en mayo de 1916, mediante el cual se dividieron la influencia en Oriente Medio en caso de ganar la Primera Guerra Mundial. El primero se quedó Iraq y el segundo con Siria. El acuerdo sigue siendo símbolo de la duplicidad de las potencias mundiales en esta inestable región. La promesa de los británicos de levantar un gran reino árabe de las ruinas del imperio Otomano nunca se cumplió. “En estas fronteras no ha habido grandes cambios desde 1920. Después de 100 años los límites están para quedarse”, dice Peter Sluglett del Instituto de Oriente Medio en la Universidad de Singapur.El Acuerdo Sykes-Picot, refrendado en la Conferencia de San Remo en 1920, enfadó tanto a nacionalistas árabes como a islamistas, pero los líderes de estos nuevos estados se aferraron al poder y la descolonización no cambió mucho la situación. El único intento de crear una república árabe entre Egipto y Siria lo hizo Gamal Abdel Nasser y duró entre 1958 y 1961. “Los nacionalistas pedían la unidad y eliminar las fronteras creadas arbitrariamente, pero fue un fracaso estrepitoso”, dice Raed Fahmi, exministro iraquí.

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