Presidentes populistas adoptan medidas neoliberales: analistas

Enero 09, 2011 - 12:00 a.m. Por:
Hugo Mario Cárdenas | Reportero de El País

Fracaso en las políticas económicas en Bolivia, Venezuela y Ecuador llevó a sus presidentes a “adoptar medidas neoliberales”. Tarde o temprano las dádivas y el estatismo que los aferra al poder llevaría a esos gobiernos al fracaso económico.

Tarde o temprano las dádivas y el estatismo que los aferra al poder llevaría a los gobiernos populistas en América Latina al fracaso económico y a sus mandatarios a optar por las medidas que cuestionaban de gobiernos anteriores y que calificaban de capitalistas y neoliberales.Esa es la realidad, dicen los analistas, a la que hoy hacen frente los presidentes Hugo Chávez, en Venezuela, y Evo Morales, en Bolivia, que para oxigenar la economía buscaron el fin de año desmontar subsidios a medicamentos, a productos de la canasta familiar, eliminar la subvención a los combustibles, devaluar la moneda o aumentar el IVA.Esas medidas, “que parecen dictadas por el Fondo Monetario Internacional, del que tanto han denostado los ‘gobiernos progresistas de América Latina’”, dicen, prueban que el Socialismo del Siglo XXI, el “embeleco” de Chávez y sus aliados, es una ilusión insostenible.Igualmente, que el espíritu nacionalista puede agitar masas y despertar pasiones, pero que cuando se persigue la propiedad privada, se desestimula la inversión, se centraliza el poder y se expropian sectores industriales y productivos, lo único que se logra es destruir la producción interna y aumentar las importaciones y las deudas.Para el analista venezolano Freddy Patiño el problema es que estos gobiernos ‘bolivarianos’ tarde o temprano enfrentarán la encrucijada que hoy desvela al Gobierno boliviano. “Morales sabe que la economía va mal y al intentar corregir se viene un levantamiento popular que lo deja frente a dos caminos: o corrige o pena de ser derrocado o se mantiene y sigue bajando al abismo económico”. El ‘Gasolinazo’ de EvoPara intentar corregir el rumbo económico, dicen los analistas, el presidente Evo Morales sorprendió a los bolivianos el 26 de diciembre con una norma calificada de “impopular” por sus mismos seguidores.Por decreto, se anunció un aumento del 57% en el precio de la gasolina y el 83% en el diesel, lo que desató el levantamiento popular. Ni el ofrecimiento de un incremento del 20% en el salario mínimo pudo calmar los ánimos y Morales debió derogar la norma seis días después.Aunque aseguró que sólo buscó frenar el contrabando y que la gasolina subvencionada no terminara en otros países, especialistas creen que lo que pretendía era sanear el mal manejo que su Gobierno le ha dado a las empresas de hidrocarburos, que nacionalizó en el 2006, y que es la principal fuente de ingresos.El politólogo Luis Sánchez asegura que es evidente el deterioro de esas empresas y que la medida que intentó Morales era necesaria para incentivar la producción y las inversiones petroleras. “El problema es que la necesidad de equiparar los precios de los combustibles con el mercado internacional para salvar la economía riñe con el mensaje de los gobiernos populistas. No existe otra salida para Bolivia que meterle la mano al bolsillo de la gente y, por muy popular que sea Morales, sabe que eso le va a traer un altísimo costo político”, señaló.El analista boliviano Cayetano Llobet ve paradójico que sea Morales, que ha mantenido su base plebiscitaria y su legitimidad popular, quien se lance “sin anestesia, a la medida que es la fórmula mágica para ser impopular de la noche a la mañana: el gasolinazo”. Además, dice, impuso medidas que superan las de los ex presidentes Jaime Paz, Hugo Banzer y Gonzalo Sánchez de Lozada, “considerados como la quintaesencia del neoliberalismo y sacrificadores sistemáticos de las clases populares”.Morales nacionalizó los hidrocarburos con la promesa de industrializarlos, pero la producción de gasolina, diesel y gas doméstico continuó su descenso y como consecuencia aumentó la importación de los mismos, y hoy el Gobierno los vende al mercado local a precio subvencionado.Según el Instituto de Estadística de Bolivia, casi una cuarta parte de los ingresos por la exportación de gas natural a Brasil y Argentina se destina a importar carburantes como la gasolina.Las medidas neoliberalesQuien también sorprendió el fin de año fue el presidente Hugo Chávez, al llevar el dólar preferencial de B$2,60 a B$4,30, lo que generaría una devaluación y un incremento del 65% en los costos de los medicamentos y los productos de la canasta familiar, a lo que se sumó el anuncio del incremento del IVA.De inmediato la oposición lanzó el campanazo de alerta sobre unas medidas que afectarían directamente a las mismas clases populares que dice defender. El resultado: el pasado martes se vio obligado a derogar los dos decretos.Para el ex canciller venezolano Humberto Calderón Berti todas estas son pruebas de más de que los países en realidad exitosos, son los que han trajinado en los últimos años por la apertura económica, “como es el caso de Brasil, donde Lula entendió que hay que darle un rol significativo al sector privado”.“Está demostrado que el estatismo a ultranza, que mantener un Estado macrocefálico y unas empresas estatales ineficientes, que imponer controles de precios e importaciones, mantener unos controles en la moneda como lo hacen algunos países, son políticas que no funcionan y que hay que trajinar por caminos distintos”, dijo Calderón Berti.Para Freddy Patiño, si en esta oportunidad los gobiernos populistas se han mantenido largo tiempo, porque históricamente no han durado más de un par de años, es porque han vivido periodos boyantes por los recursos del petróleo.El diputado Julio Borges, del opositor Primero Justicia, dijo que las medidas que intentó Chávez eran “un batazo al estómago de los venezolanos”. “Como si fuera poco el triste espectáculo de la saliente Asamblea Nacional aprobando un ‘paquetazo cubano’, el Presidente anunció como regalo de Año Nuevo un ‘paquetazo económico’ al mejor estilo de los gobiernos anteriores que tanto ha criticado”.Ecuador y Argentina, en la líneaPara los analistas, el primer campanazo de lo que puede ocurrir con los gobiernos populistas cuando van en contra de su propio discurso lo vivió en carne propia el mandatario ecuatoriano Rafael Correa.Aunque el acto lo aprovechó para mostrarse como víctima de un Golpe de Estado, en septiembre pasado intentó mejorar las finanzas reduciendo el salario y las prestaciones a los miembros de la Policía Nacional, lo que terminó en un levantamiento que por poco le cuesta la vida y debió reversar su decisión.El ex presidente Lucio Gutiérrez aseguró a El País que ese modelo autoritario que se intenta implantar en varios países latinoamericanos sólo se presta para actos de corrupción que destruyen los cimientos de la institucionalidad. “En estos últimos meses han salido los reportes de la pobreza en Ecuador, del gubernamental Instituto Nacional de Estadística y vemos que la pobreza se ha estancado en las mismas cifras en que las dejó mi gobierno y hay casos en los que antes ha aumentado, pese a que este gobierno ha manejado muchos más recursos de los que yo tuve”, dijo el ex mandatario. Tampoco tuvo el mejor fin de año la presidenta argentina, Cristina Fernández, donde el mal manejo de las empresas públicas obligó a recibir el Año Nuevo en medio de apagones constantes y el desabastecimiento de combustible.Carlos Pagni, en su columna publicada en el diario La Nación (Argentina), ‘El ajuste de Evo, Hugo ¿y Cristina?’, aseguró que América Latina “está en presencia del enésimo fracaso de una corriente populista que se niega a incorporar a su bagaje intelectual una noción elemental: la noción de restricción”. “Chávez, Morales y Cristina están despertando, sobresaltados, del sueño dogmático que supieron abandonar François Mitterrand, Michel Rocard, Felipe González, Tony Blair, Ricardo Lagos, Lula da Silva, José Mujica, Alan García o Dilma Rousseff, cuando admitieron que no hay política económica progresista susceptible de ser edificada sobre la ilusión infantil de gobernar sin costos”, dice el analista.Lo que queda claro para los expertos es que los gobiernos de izquierda sólo funcionan en la medida en que se aparten de los modelos económicos socialistas, “porque con apertura mejoran las condiciones y ya no se necesitan caudillos”.Y que los gobiernos populistas en la región seguirán desnudando sus falencias a medida que arrecien las dificultades económicas que se advierten para el 2011.Ortega, otro lastre para VenezuelaDe los recursos públicos venezolanos, generados por la explotación del petróleo, también se sostiene y se patrocina la permanencia en la Presidencia de Nicaragua, Daniel Ortega.De acuerdo con los analistas, “cuando Chávez estornuda, Morales y Ortega se estremecen” porque son los gobiernos que se han podido mantener gracias a los auxilios que reciben desde el Palacio de Miraflores. Cada año el gobierno del presidente Hugo Chávez destina millonarios recursos, además de millones de barriles de petróleo, para subsidiar la llamada revolución sandinista, cuyas mediadas en el Parlamento tienen el mismo tinte de las que aprobó la recién relevada Asamblea venezolana.Pero pese a que grandes segmentos de población marginal se beneficia en salud, alimentación, vivienda con los programas sociales y las subvenciones que otorga Chávez de los recursos públicos venezolanos, el panorama es difuso para el ex guerrillero, que espera ser reelegido en el 2012.Para los analistas, el hecho que el obispo auxiliar de la diócesis de Managua, Silvio José Báez Ortega, haya sido elegido como el personaje del año, por las duras confrontaciones que ha sostenido con el presidente Daniel Ortega, es un mal presagio del momento que atraviesa el partido de gobierno y el futuro que le espera.

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