Presidente Vladimir Putin hereda una Rusia inconforme

Mayo 07, 2012 - 12:00 a.m. Por:
Patricia Lee, especial para El País.
Presidente Vladimir Putin hereda una Rusia inconforme

Posesión. Vladimir Putin, quien asumió como presidente de Rusia, ingresa al Gran Palacio del Kremlin, donde gobernará por tercera vez al país más grande del mundo. “Los próximos años serán decisivos para la nación”.

En medio del descontento social, ‘el hombre fuerte’ de Rusia asumió la Presidencia por tercera vez. Tiene muchos desafíos.

Con toda la pompa, Vladimir Putin inició este lunes su tercer mandato como presidente de Rusia. Durante la ceremonia en el Kremlin, se escuchó la música de Tchaikovsky, se dispararon 30 salvas de cañón y se abrieron 5.000 botellas de champaña en la recepción.Una inauguración a tono con el hombre que puede llegar a gobernar 18 ó 24 años el país más grande del mundo y la segunda potencia nuclear. No va a ser fácil, ya que Putin deberá dar respuesta a una nueva ciudadanía descontenta, que demanda mayor participación y democracia, y deberá enfrentar problemas cada vez más grandes, como la corrupción y la desigualdad económica, al tiempo que responde a los desafíos externos, como los nuevos sistemas antimisiles de la Otan en Europa y los conflictos de Irán y de Siria.Esta tercera posesión de Putin se da en condiciones muy distintas de las anteriores. A comienzos de este siglo, se esperaba que este hombre firme y atlético pusiera orden y sacara a Rusia del pantano y el caos de los años 90. Doce años después, cuando el país ha gozado de un sostenido progreso económico, una nueva generación de ciudadanos, especialmente de la clase media moscovita y de las grandes ciudades, quiere no solo consumir sino participar en las decisiones políticas.Desde diciembre de 2011, tras las elecciones parlamentarias, se inició un amplio movimiento social, con manifestaciones de cien mil personas, para protestar por la falsificación electoral. En las elecciones presidenciales del 4 de marzo, decenas de miles de observadores se anotaron para vigilar los comicios, en un amplio movimiento ciudadano. Si bien el amplio triunfo electoral de Putin le da una base popular sólida para gobernar, también es cierto que los síntomas de descontento continúan, como lo demostraron las elecciones municipales de los últimos meses, en las cuales Rusia Unida, el partido oficial, perdió frente a los candidatos de la oposición.El trasfondo de este descontento es el surgimiento de “una clase media de tipo europeo, que constituye un tercio de la población adulta rusa y casi la mitad de la población de las principales ciudades”, según dijo Mijail Dmitriev, del Centro de Estudios Estratégicos. Esta clase media seguirá creciendo en los próximos años, exigiendo elecciones libres, pluralismo político y reformas en serio. Así lo entendió el presidente Dmitri Medvedev, quien antes de terminar su mandato presentó varias leyes en la Duma, mediante las cuales se redujeron los trámites para inscribir partidos políticos y candidatos presidenciales y se restauraron las elecciones de gobernadores. La economíaGracias a la bonanza petrolera y gasífera, no se esperan grandes sobresaltos económicos en los próximos años. Pero el reto serán las reformas que permitan hacer la economía más competitiva y transparente. Serguei Guriev, rector de la Escuela Económica en Moscú, dijo que “mientras no caigan los precios del petróleo, no habrá problemas, porque hay una deuda baja y una baja inflación. Pero a largo plazo sí hay problemas porque Rusia tiene que derrotar la corrupción y en este punto la situación se agravó, porque Putin no logró resolver el problema. No hay libertad de elección, ni de palabra, ni transparencia, y por eso es tan difícil la batalla”.Al despedirse, Medvedev admitió que no había cumplido varios de los objetivos que se propuso hace cuatro años y que la lucha contra la corrupción se quedó corta “porque los funcionarios son una corporación y no quieren que nadie se meta en sus asuntos”.Ahora, Medvedev, propuesto ayer como primer ministro, tendrá el control de la política económica, cuestión clave, porque allí se concentran las disputas internas, que saltaron a la luz en septiembre de 2011, cuando se anunció el enroque entre Vladimir Putin y Medvedev, que ocupará el puesto que tenía el Presidente. Uno de los puntos más álgidos es el plan de privatizaciones, que ha despertado enorme interés entre los inversionistas, pues no se sabe si Medvedev tendrá el poder para cumplir las promesas que hizo en su Presidencia, más aún cuando algunos de los más altos funcionarios, como Igor Sechin, quien ha sido el viceprimer ministro, estaría por aplazar el plan de privatizaciones y por un enfoque más conservador. En el fondo, “hay una verdadera guerra por el poder”, señaló un empresario citado por el diario inglés Financial Times. Otro de los problemas será la reforma al sistema de jubilaciones. Sergei Guriev considera que el sistema está casi en bancarrota, y que “subir la edad de jubilación no está bien o mal, es inevitable. El tándem Putin- Medvedev deberá resolver el problema de la fuga de capitales, ya que en los últimos años se fueron del país 338.000 millones de dólares, tanto como el presupuesto de un año, y salieron del país un millón trescientos mil personas, buena parte de ellas con altos niveles educativos. Tras las salvas de cañón que anunciaron el retorno al Kremlin del hombre fuerte, la pregunta será si Putin tendrá el mismo poder que hace 8 ó 12 años para responder a las demandas de una ciudadanía más exigente y a los nuevos retos internacionales. Retos internacionalesEl despliegue de un nuevo sistema de defensa antimisiles de la Otan en Europa es tomado por el Kremlin como una amenaza directa, ya que Occidente no ha dado ninguna garantía de que no se orientará contra Rusia. Otros asuntos importantes son la posición de Rusia frente a Irán, donde se opone a las medidas de presión occidentales y a cualquier posible ataque israelí contra las instalaciones nucleares iraníes, y frente a Siria, donde se niega a aceptar cualquier intervención occidental contra el régimen de Bashir Assad.

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